No quiero ser hermético en estos momentos, no deseo demostrar una antigua hipótesis necesariamente ahora, pero es que algo siempre me supera y condiciona por encima de todos los inconscientes, de todos los golpes de la melancolía... y es la razón de llegar hasta aquí. Porque de alguna manera he llegado hasta este momento sin hablar demasiado alto. La lluvia caerá y la luz me hará arder en silencio.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Anestesias
Creo que estamos algo anestesiados... Y algo acostumbrados a apartar de nuestra vida lo feo o lo desagradable... Tal vez hace falta que nos miremos un poco mejor a nosotros mismos, para ser capaces de andar por un camino más auténtico y real... Parece tan evidente, es una realidad tan conocida y que creíamos tan bien controlada, que nos hemos olvidado de ella y de su verdadero valor. Nos estamos convirtiendo en seres olvidadizos con nosotros mismos. Y las pastillas y los emblemas de la felicidad, los paraísos artificiales, solo sirven para odiarnos un poco más cada día.
Resistencia
Y es que cuando uno piensa o reflexiona o sufre o siente, como lo quieran llamar, sobre la muerte, sobre el fin, se halla increíblemente más cerca del verdadero valor de la vida. Y ese es el dolor, el dolor eterno que atenaza la garganta, la imaginación, la vista, el cuerpo, todo... Pero ese dolor antiguo, esa frustración eterna, sin ser eterna, que ha intentado justificarse de mil maneras a lo largo de la historia, te purifica de alguna manera por dentro, porque es un dolor solidario con la existencia, con la condición de la vida en general. A la intensidad de esta maldita ecuación que nos ha sido impuesta es a la que me enfrento porque sí... Y porque soy una parte insignificante, comprometida con esa fuerza vencida, de alguna manera, pero inagotable, que es la resistencia.
El ahora
El ahora guarda consigo celosamente la intensidad de todos los tiempos posibles: los buenos, los malos, los presentes, los pasados, los futuros... Soy víctima de esa conciencia y no puedo evitarlo, ni quiero. Esa es la condición humana, exactamente eso...
Tristeza
Porque ya no me quedan palabras, sino una especie de tristeza en general que lo envuelve todo y que me doblega lentamente, lentamente... que doblega esta ira, esta desolación, esta necesidad de fingir la vida o de responder a la íntima lucha entre una conciencia trágica y una extraña luz que se apaga, se apaga...
Cambio
La libertad respira a través de las diversas intensidades de fuerza con la vida, de las miradas inquietantes al pasado, al presente y al futuro y del grado de insistencia que empleas en golpear a la razón. La incógnita de la ecuación se encuentra en tu voluntad... La crisis de la ecuación se halla en tu necesidad de controlarlo todo. Si provocas el cambio, alguien encenderá una vela por ti, en alguna parte del mundo.
Prefiero
Prefiero perder el sentido porque quiero... porque quiero... Algún día dejaré la literatura porque yo quiero y no porque otra voluntad lo decida por mí. En ese momento, creo que habré vencido a la muerte.
El fin
El fin de los sentidos... Es el verdadero fin... El resto es un estado de conciencia que no sirve sino para habitar de alguna manera un espacio distinto a éste, para nada más. ¿Y cómo dejarnos guiar en la oscuridad por el sin-sentido?
Videncias
Una vidente me dijo en cierta ocasión que la diferencia entre los espíritus y nosotros es que ellos no pueden tocar, sentir físicamente, y nosotros, sí. Ellos nos envidian, en realidad, y tal vez nosotros a ellos... La felicidad está mal repartida, siempre.
Sé fuerte
Sé fuerte, me dicen, ante la muerte. Sé fuerte... Pero es que no creo en la muerte, les respondo, sino en el fin.
Tensiones
He llegado a creer en la reencarnación, pero son pamplinas, en realidad. La vida se vive aquí, en todos los tiempos posibles, a pie de los acontecimientos, entre la dignidad del instante que lucha con la pulsión de muerte. La tensión está garantizada.
Renacimiento
No puedo mantenerme indiferente. La muerte siempre me inquieta, me transforma por dentro. Cuando un ser querido o que has conocido de alguna manera se marcha de este mundo alguna capa de tu alma también se ha ido definitivamente. El cuerpo duele como si murieras tú también un poco más. Pero hay una especie de renacimiento en todo ello que no comprendo y que detesto profundamente.
Ernesto Delgado Baudet, descansa en paz
Acabo de enterarme de que hace unos días falleció un buen amigo y un gran escritor: Ernesto Delgado Baudet... Estoy muy triste en estos momentos. Me han dicho por teléfono que murió sin dolor, creo, durmiendo... Fue una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Nunca leí esa novela que estuvo haciendo en los últimos años. Pero lo haré pronto. Descansa en paz, querido amigo.
Necesito
Necesito volar, urgentemente.
Necesito nacer, urgentemente.
Necesito llorar, urgentemente.
Necesito un choque inmenso de luz, urgentemente, para dibujar una hermosa sombra, esta noche.
Necesito nacer, urgentemente.
Necesito llorar, urgentemente.
Necesito un choque inmenso de luz, urgentemente, para dibujar una hermosa sombra, esta noche.
Mirar atrás
Yo creo que si has llegado hasta aquí, no debes mirar atrás. Si lo haces, te volverás tan viejo como yo, como este niño viejo que una vez fui.
Extraño
Hay algo extraño que siempre está ahí, y me quita el sueño, sí, cada noche, cada noche... La vida golpea cada noche... Pero intento disfrutar con ello. Supongo que en este sentido el proceso de la escritura tiene que ver con la filosofía del marqués de Sade. Tal vez los surrealistas tuvieran razón.
Creo
Yo creo en estas horas eternas... En la otra vida que arrebato al sueño. Creo que a estas alturas no voy a cambiar. Lo he decidido una vez más...
Yo mastico
Yo mastico todos los días el aliento putrefacto de Dios y lo elevo a la categoría de una maldición. Luego, suelo vomitarlo convulsivamente a través de un dolor que es tan eterno..., como si todos los puñales de la historia me atravesaran a la vez.
Juventud y libertad
¿Por qué a la juventud de hoy no le interesa la libertad? ¿Por qué se vende tan fácil? No lo entiendo, no lo entiendo. Yo creo que esto ha de cambiar. Las nuevas generaciones tenemos que conquistar nuestra cima de libertad, una vez más, en un mundo que siempre ha estado en crisis... Porque la perfección no existe, no. Pero soñarla o, al menos, imaginarla, sí, imaginarla...
Libertad
La libertad no cambia, siempre estará ahí, como una constelación inabarcable. Y cuanto más te acercas a ella, más se aleja. Tal vez si no nos empeñáramos en raptarla seríamos más libres.
Compromiso
Navegar a través de los huecos que dejan los suspiros... Hay un instante donde todo perece porque sí. Donde la luz te atraviesa en la oscuridad. Donde el compromismo con el dolor te hace escalar todas las montañas soñadas.
Preparados
Unos ojos que miran sin complacencia, una melancolía contagiosa, una palabra sumergida en el océano de la duda. Estamos preparados... para llorar. Para ser... Uno y Todo a la vez... Para amar y odiar al mismo tiempo... Para comprender, para comprender que los sentidos y solo los sentidos pueden guiarnos verdaderamente por todos los abismos del pensamiento.
Espacios libres
Tal vez sea un canalla por decir la verdad. Por eso, jamás dirás lo que yo diga, ni tendrás mi estilo antiguo... Porque yo pierdo siempre y tú, no. Y porque prefiero perder siempre, siempre... antes que ser como tú, que vistes con el único tatuaje de la felicidad. Yo solo sé que busco un modelo de certeza que encuentro en los espacios libres, los que dicen sin decir, los que odian porque sí, los que conspiran contra lo políticamente correcto, los que persiguen desesperadamente las palabras imposibles y los sentimientos más auténticos.
Horizontes
Yo no creo que haya que hincar la rodilla para crecer. El horizonte está abierto en todas las direcciones posibles. Y corre tanto aire.
Momentos
Hay momentos en la vida donde los caminos se vuelven infranqueables. Las avalanchas pueden hacerte más fuerte. Hay que continuar. Una vez más.
Las mismas palabras
Hace un par de noches soñé con la melodía de los que fracasan, repetían siempre las mismas palabras: ámame como nadie lo ha hecho antes.
Un momento
Un momento, un momento... No me engañes más, mundo. Estoy aquí. Aquí. He pensado que la imagen de uno mismo en la soledad más plena, más inútil, más gratificante, más decadente, en mitad de un calor insoportable, aguantando un grado más de naturaleza, es más interesante que cualquier martirio personal ante el amor. Así que prefiero desaparecer, desaparecer... entre las llamas de todos los errores consumados.
Aire
En un momento, la luz se va y no sabemos... no sabemos... la luz interior... la luz interior... Y el aire sin aire... sin aire... Estoy en la transformación... de esa luz, de ese aire... Yo creo que para que el aire fluya definitivamente hay que hacerlo arder con la luz nocturna de los seres que están perdidos en su propia inmensidad, pero que aman su libertad.
Palabras
Aquí, las palabras... Les presento a los ángeles desbocados por sensaciones inútiles e inquietantes.
Longitud
A veces, creemos que la longitud de la soga con la que nos ata la vida es muy corta, pero esa línea de muerte se está derritiendo con el calor.
Los caminos que se cruzan
A veces los caminos se cruzan de una manera imprevista, con una fuerza inédita... Difícil de concebir en otro contexto, en otro modelo, pero de forma real... Real. Porque tal vez lo real sea lo que deseamos ver... A diferencia de lo que piensa la mayoría de la gente.
La poesía
La poesía no es una hoja en blanco, el teatro no es un espacio vacío, la música no es un pentagrama... En el ser humano tarde o temprano se halla una intensa necesidad de vivir, de vivir. De reconstruir la forma y el espíritu de las cosas. Lo realmente importante es ese momento tan sublime, esa expedición que emprendemos hacia ninguna parte... Y seguir huyendo de nosotros mismos como en una carrera definitiva... Sobre caballos exhaustos de vida, aturdidos de emoción, emborrachados por esta gloria inaudita...
Aliento poético
Porque el aliento poético guarda consigo aquellas formas que respiran eternidades... Esa respiración maldita que subraya la agitación y la melancolía, el caos y la angustia, la sublimación y la resistencia...
jueves, 12 de agosto de 2010
Palabras
La palabra deja de ser exacta cuando quien la escribe ha perdido el interés por ella. A veces es necesario entender que el fracaso de la palabra empieza por el fracaso de uno mismo.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Porque
Porque el impulso nos atrapa, la gravedad nos libera de alguna manera y el vacío nos expulsa de nuestros paraísos particulares.
Podemos
Podemos reconstruir una vida, y también faltar a la cita con ella. Podemos diseñar todos los puentes posibles... Podemos hasta odiarnos por eso. Pero la lucha aún no ha concluido. Hay un íntimo conocimiento que siempre nos libera. Esa llave de la voluntad que es el amor a la vida. Aunque todavía siga exhausto... Aunque... nadie pueda concluir esta forma de presente tan difícil como distante.
A veces
A veces, no hacemos otra cosa que luchar contra nuestras propias sombras en el combate decisivo de nuestras vidas...
martes, 10 de agosto de 2010
Pájaros en la cabeza
¿Cuantos pájaros hay en mi cabeza? No lo sé bien. El otro día los conté y me dio un número impar, pero hoy lo he hecho y alguno debió de sumarse porque me ha dado número par. A veces pienso que debo alejarlos de mi cabeza, pero es que los amo.
Juicio
Si Dios pierde el juicio, se suele decir que es justicia divina; si lo hace el ser humano, es que está loco.
Fractal
Creo que la fractalidad nos recuerda insistentemente que estamos aquí, en el ahora, y que el tránsito de todo nos lleva exactamente al mismo punto, al mismo pensamiento que evoluciona, pero que se estabiliza en la forma. Dicha insistencia nos recuerda el destino predecible al que llegamos siempre y en el que es imposible avanzar. Como si una fuerza natural nos retuviera a través de la repetición de la forma.
sábado, 7 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
Libre
Busca tu libertad secreta en este mundo. Cuando la consigas, ya tendrás el otro mundo a tus pies.
Despacio
Camina despacio y siente el fuego de la duda bajo tus pies. Algo de furia para cambiarlo todo.
Investigo
Investigo todas las formas políticamente incorrectas de la emoción humana. Las otras ya no me valen. Detesto la hipocresía.
Admiro
Yo admiro profundamente a quien sea capaz de exponer su íntimo dolor y sus íntimas transformaciones, en una sociedad tan jodidamente materialista, egoísta y superficial como lo es la nuestra. Y sin pedir permiso a nadie, por supuesto.
Sentimientos
Quien expone sus sentimientos acaba avergonzando a su público. A un público que tiene miedo. Y que suele incomodarse con facilidad. ¿Por qué? Al final, unos sentimientos enlatados, controlados, dominados, previsibles, embalados para ser vendidos de cualquier manera y a precio de oferta... Al final, el miedo, el jodido... miedo a ser descubierto por los otros. ¿Por qué te ocultas, público?
Precio
Vivir tiene un precio. Y ese precio se nos dice cuando lo hemos perdido todo. O casi. Tal vez si nos hubieran avisado antes...
Negro
El negro es mi color preferido. En él se halla el aliento nocturno. La energía poética de las últimas palabras, de los últimos gestos verdaderos. La respiración se vuelve dolorosa cuando cierras los ojos, cuando olvidas tus sueños, cuando te incorporas y te ves atado a la realidad. No importa, caer dignifica un poco, porque ascenderemos a otros lugares desde abajo y volveremos a respirar algo duro, muy duro de olvidar...
Quisiera
Yo quisiera ser de otra manera. Ser un ciudadano ejemplar en un mundo tan... hipócrita, pero, joder, es que ya no puedo.
Pájaro
Un pájaro sin alas es lo más parecido a un hombre apoyado en la cornisa de un edificio pensando si lanzarse al vacío o no.
lunes, 2 de agosto de 2010
Perfecto
Esta intensidad de vida... Qué diablos... Me permite asociar libremente. Y disociarme al punto. Construir una caída vertiginosa... Para desaparecer en el tránsito hacia todos los mundos ya inhabitables... Sírvanse casualmente y hagan de la caída este gran mérito para la conquista de un mundo menos duradero, pero acaso más perfecto.
viernes, 30 de julio de 2010
Un pensamiento insignificante
Yo creo que si en una partida de póquer me toca escalera, jugaré en el piso de abajo.
Algunas cosas
Y que digan lo que quieran... Las cosas se rompen y se transforman en otras. Pero continúan ahí, aunque no las veamos exactamente como las conocimos. Aunque no las sintamos ahora como las conocimos.
Momento
Un momento culminante de algo que nace sin ser visto. Una tormenta perfecta que produce una explosión en tus ojos... Pero no se lo digas a nadie. La vida solo se vive una vez.
Peajes
Hay un peaje que se paga tarde o temprano por transitar libremente, por imaginar la desolación, por desear que el corazón humano pueda ser la cartografía más fiel del mundo. Tantos peajes como percepciones libres. Tantos, como pérdidas. Y es que los mundos subterráneos hacen fluir el agua por nuestras mentes... La misma agua que beben los suicidas...
miércoles, 28 de julio de 2010
Conciencia
La conciencia es como una cuchilla de afeitar usada. El sentimiento trágico de los antiguos griegos se acerca a este modelo: una conciencia existencial y crítica de la condición humana que nunca concluye, utilizada para eliminar el pensamiento indoloro y así despertar la violencia de la vida, su representación y su dinamismo interno. Condiciones decisivas para la supervivencia del primer teatro del mundo.
Un dolor
Un dolor que alcanza su plenitud en la energía del asalto, en las fronteras de la duda, en la conciencia de un delirio decisivo... El amor es parte de ese dolor. El ser humano es ese dolor.
Esta mañana
Esta mañana, muy temprano... la luna llena, aún visible, concéntrica, colgaba del cielo, como un inmenso péndulo. Mientras mis pulmones se rompían intentando respirar las primeras luces del alba, sentí un quejido profundo, solemne y orgulloso, una voz desconocida para mí que me hablaba con la desesperación de un animal a punto de ser sacrificado, justo antes de que el azul y el verde lo abarcaran todo.
Mitos
Ese espacio que hay entre tú y yo, entre nosotros y ellos... Esa palabra que se transforma en una imagen plástica... Cuando ese espacio es eterno, cuando lo eterno me arrastra a las brevedades, regreso al punto exacto de un amor difícil, extraño, pero que me habla con las palabras de un nuevo mito.
Nubes
Hoy es uno de esos días donde los sueños concluyen y las nubes siguen ahí, expuestas sin rigor, sin vacilación, desnudas sobre el aire. Hay quien descubre el verdadero rostro de los sueños rotos cuando mira el cielo. Hay quien descifra las condiciones del dolor cuando te descubren dentro de los ojos. Bueno, pues tal vez hoy sea un día de esos. Donde los pájaros son ajusticiados por su propio peso.
Sobre Kierkegaard
Me ha resultado muy divertida esta breve descripción que he encontrado en la biografía del filósofo de la angustia y de la duda, S. Kierkegaard. Filósofo, místico, existencialista un siglo antes que Sartre, crítico literario, psicólogo, y como no, poeta. La nota ponía: «Recibí una impresión memorable de la aparición de... Kierkegaard, la cual encontré casi cómica. Él tenía entonces veintitrés años; había algo bastante irregular en su aspecto general y tenía un extraño peinado. Su pelo rubio se alzaba casi seis pulgadas por encima de su frente, en una cresta alborotada que le daba una imagen desconcertante». — Hans Brøchner recordando la impresión causada por Søren Kierkegaard en la boda de Peter Kierkegaard, en 1836. Piensen... 1836. Yo me lo imagino como si fuera un Principito filósofo, desbordante y eléctrico, a punto de declarar la guerra a Dios con la fuerza vibrante de la duda...
sábado, 24 de julio de 2010
Mientras escribo
Sí. En noches como ésta... me acuerdo, mientras trabajo, mientras escribo, de momentos que me ha robado el tiempo. De lugares. De dudas. De silencios. Y me pregunto si, tal vez, escribo para regresar a esos instantes perdidos en la memoria y acariciar, de alguna manera, la sombra de un recuerdo, inexistente ya. No debo dudarlo. Porque en noches como ésta escucho los ecos de las pequeñas cosas que desaparecen sin haberlas visto siquiera. Porque... cómo distinguir lo real de lo que es real... Sí. Lo real de lo que es real. Algo que suena a trampa o a broma... No. Por un instante decisivo, tal vez... Por una sombra decisiva... que busca un lenguaje incómodo para una sociedad incómoda... Porque... es tan real... tan real, que me asusta comprenderlo.
miércoles, 21 de julio de 2010
Canción
Esta noche el silencio es mecido por la brisa. Las hojas de palma descifran el movimiento del aire. Acarician los ojos nocturnos de las cosas. Y recuerdan aquella canción de cuna donde un día me deshice de todas las fronteras.
Hoy
Hoy hacía una tarde tan hermosa... El azul del cielo seguía suspendido, era tan intenso... como el de Matisse... Se derramaba sobre mis pestañas. Y yo no sabía si echarlas a volar también.
sábado, 17 de julio de 2010
Ángel caído
Hay un silencio esta noche que bien vale el rumor de todos los silencios juntos. En noches como ésta, a veces me pregunto si el silencio sirve para algo. Y si la luz oscura lo devora todo, por qué no abandonarme a ella. Si este minucioso silencio ha de comerme enterito, que lo haga rápido, que me desmenuce en fragmentos irreconciliables y me sirva sobre una bandeja de plata. Estoy acostumbrado al fuego de las hogueras, aquellas que te amenazan dulcemente al anochecer. Puedo también pensar que la armonía se construyó para entenderse a uno mismo. Pero tantos restos de silencio me encogen los oídos. Me gusta escuchar el rumor de las estrellas cuando caen. Y es que alguien me dijo una vez que, cuando nace un poeta, cae una estrella. Yo creo que cuando un poeta viene a este mundo es porque otro ángel ha sido expulsado del cielo.
domingo, 27 de junio de 2010
La condición humana actual
El carácter revolucionario es humanista en el sentido en que siente en sí mismo a toda la humanidad, y en que nada humano le es ajeno. Es escéptico, pues sospecha que las ideologías encubren realidades indeseables. Es un hombre de fe, pues cree en aquello que existe potencialmente, aunque todavía no haya nacido. Puede decir "no" y ser desobediente precisamente porque puede decir "sí" y obedecer a aquellos principios que le son genuinamente propios. No está semidormido sino plenamente despierto ante las realidades personales y sociales que lo rodean. Es independiente; lo que es lo debe a su propio esfuerzo; es libre y no es sirviente de nadie. Mi afirmación es que la persona completamente despierta en un mundo semidormido, es precisamente el carácter revolucionario. Una vez que todos estén despiertos ya no habrá necesidad de profetas o caracteres revolucionarios: sólo habrá seres humanos plenamente desarrollados. Por cierto que la mayoría de las gentes no han sido nunca caracteres revolucionarios. Pero la razón por la cual ya no vivimos en cavernas es precisamente porque en la historia humana ha habido siempre suficientes caracteres revolucionarios como para sacarnos de las cavernas y sus equivalentes. Hay empero muchos otros que pretenden ser revolucionarios cuando en realidad son oportunistas políticos.
Erich Fromm
sábado, 26 de junio de 2010
Enigmas
Tocar el piano hace que me enfrente a mis propios enigmas. A los que aún no logro resolver. Mientras escribo estas palabras, en mi cabeza escucho unas notas aisladas, una especie de contemplación sencilla e irregular, como si fuera el sonido imprevisto de una nube que cambia de máscara. Hay un lugar preciso y honesto donde los tres tiempos se unen para cambiarlo todo. Yo creo que cuando escucho así la música, sin medida, sin teorías europeas, todos los estados posibles de la emoción son puestos a prueba.
Belleza
A veces, nos encontramos con cosas que merecen realmente la pena, por innumerables razones. La vida es un suspiro lento y progresivo, pero siempre queda algún instante para contener la respiración y sonreír. O para admirar la belleza sin ser visto y sonreír por dentro. A veces, nos quedan las notas de un piano para pensar en el futuro. A veces, esas notas lo son todo. Hoy me ha invadido, por unos instantes, una clase de esperanza, silente y amorosa, y no sé por qué. Besos a tod@s.
viernes, 25 de junio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
Frágil
Al cabo de un tiempo, volveremos.
Volveremos a ser un instante... ese instante.
Y regresaré a mi tópico insaciable.
El de los que ganan cuando pierden.
El de mi frágil conciencia,
que tantea a ciegas un beso eterno en una ciudad eterna.
Volveremos a ser un instante... ese instante.
Y regresaré a mi tópico insaciable.
El de los que ganan cuando pierden.
El de mi frágil conciencia,
que tantea a ciegas un beso eterno en una ciudad eterna.
martes, 22 de junio de 2010
Días
Hay días en los que no valen las excusas. Hay días en los que uno se convierte en algo que no ha elegido ser. Hay días tan absurdos que no sé cómo llamarlos... Los días con nombre de pérdida. Porque cuando uno se convierte en ese algo, una parte deja de ser, y se oculta en otra. Y, claro, has perdido algo de ti. Y ese maldito y desquiciado algo es irrecuperable.
Escribir
Escribir para olvidar.
Como un santo bebedor de enfermedades incurables.
Un sorbo de luz.
Al estilo de las tradiciones ocultas.
Al estilo de principios de siglo.
Yo creo que a todas luces me he marchitado.
Porque todo ya no es igual que antes.
Y la vida sigue.
Y la vida sigue vomitando imágenes decadentes.
En una sociedad desahuciada.
Porque sí.
Por un rito de silencios incomprensibles.
Los griegos me creyeron desaparecido.
Porque yo ignoré mi antiguedad.
Soy un viejo creyente.
Soy un héroe olvidado por la historia posmoderna.
Caí en desuso.
Fui atacado por las panteras.
Fui destronado por las palabras.
Y olvidé mi nombre.
Pero mi sombra sostuvo mi angustia.
Gracias a ella escucho ahora los ecos de las pequeñas cosas.
Si algo quieres estás perdido.
Contempla mi crisis.
Mi permanencia en esta crisis.
No deseo estar en otro lugar.
Aquí me siento a salvo.
Porque abandono...
lo abandono todo.
Y no digo nada.
Como ahora.
Escribir para dormir.
Dormir en una noche de insomnio.
Dormir para olvidar.
Para entender este silencio que esconde todas las llaves del paraíso.
Como un santo bebedor de enfermedades incurables.
Un sorbo de luz.
Al estilo de las tradiciones ocultas.
Al estilo de principios de siglo.
Yo creo que a todas luces me he marchitado.
Porque todo ya no es igual que antes.
Y la vida sigue.
Y la vida sigue vomitando imágenes decadentes.
En una sociedad desahuciada.
Porque sí.
Por un rito de silencios incomprensibles.
Los griegos me creyeron desaparecido.
Porque yo ignoré mi antiguedad.
Soy un viejo creyente.
Soy un héroe olvidado por la historia posmoderna.
Caí en desuso.
Fui atacado por las panteras.
Fui destronado por las palabras.
Y olvidé mi nombre.
Pero mi sombra sostuvo mi angustia.
Gracias a ella escucho ahora los ecos de las pequeñas cosas.
Si algo quieres estás perdido.
Contempla mi crisis.
Mi permanencia en esta crisis.
No deseo estar en otro lugar.
Aquí me siento a salvo.
Porque abandono...
lo abandono todo.
Y no digo nada.
Como ahora.
Escribir para dormir.
Dormir en una noche de insomnio.
Dormir para olvidar.
Para entender este silencio que esconde todas las llaves del paraíso.
sábado, 19 de junio de 2010
Desintegración
Sobre el momento de las cosas, tengo algo que decir... Y es que no encuentro ese momento. Lo olvidé dentro de un recipiente cerrado. Allí todos son exactamente iguales. Si el tiempo transcurre, yo no vivo en él, porque hace tiempo que dejé de hacerlo. Yo leo una escueta partitura que siempre se mira a sí misma, pero que no confiesa los pormenores de la desintegración... del tiempo, quiero decir. Mi improvisación no transcurre, se desnuda alegremente y vive como si habitara un manifiesto o el filo de algo que no tiene nombre, pero que se encuentra en cada uno de nosotros. El tiempo es una fábrica de corcheas envueltas en un silencio ensordecedor que lo lastima todo. Yo quisiera ignorar este destino impreciso y degradante. Yo quisiera acercarme a un huerto y hundirme en la tierra fértil hasta morir de asfixia. O tal vez viajar a través del sonido oculto de las cosas. O tal vez buscar el silencio oculto de las cosas. O tal vez convertirme en otro espacio minucioso e inútil.
Crepitaciones
La luz que guía las voces de los muertos se ha enamorado de mí, de mi vigilia absurda. No comprendo el pasado, ni el futuro. Aparezco tiritando de frío en mitad del verano. En mitad de mi sombra. No hay calor que supere este frío. No hay luz que valga por esta sombra. El viaje es inmenso, pero tan frágil como el crepitar de unas ascuas. Yo creo que mañana no estaré aquí. Huiré al océano. Me instalaré sobre mis aguas imaginarias. Daré rienda suelta a mi rutina de olvidar. Pereceré de nuevo. Y regresaré una vez más porque quise, y no porque me obligaron. No habitaré otro lugar porque estoy hecho de materia transparente. Daré rienda suelta a mis deformidades, a mi inútil ira contra los dioses y volveré a representar el papel encomendado. Sonreiré bajo la máscara. Fingiré estar dormido. Fingiré que no me acuerdo. Fingiré que he llegado al final. Fingiré por ti, padre.
miércoles, 16 de junio de 2010
Levedad
A veces, las metáforas sospechan de mí porque soy un recipiente preparado para la melancolía. Hay quien no cree en estas cosas. Lo entiendo. Pero es que la luz de mis manos va apagándose poco a poco. Y los minutos desesperan, se escuchan ya los murmullos del aire. La naturaleza prepara una gran conspiración. Lo sé. No hay nada mejor que ignorarlo todo. Lo sé. Pero este espacio que gobierna las luces y las sombras, a veces, me dice cosas. Me dice que es difícil llegar a tiempo porque todo está perdido de antemano. Porque la línea huracanada, con la que pinto todos los días la imagen de mi vida, me ha marcado una dirección confusa. Y me siento un estúpido por ello. Lo sé, lo sé... Llegaré con las maletas deshechas, sin zapatos y con la camisa por fuera. Mi borrachera durará eternamente.
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