La luz que guía las voces de los muertos se ha enamorado de mí, de mi vigilia absurda. No comprendo el pasado, ni el futuro. Aparezco tiritando de frío en mitad del verano. En mitad de mi sombra. No hay calor que supere este frío. No hay luz que valga por esta sombra. El viaje es inmenso, pero tan frágil como el crepitar de unas ascuas. Yo creo que mañana no estaré aquí. Huiré al océano. Me instalaré sobre mis aguas imaginarias. Daré rienda suelta a mi rutina de olvidar. Pereceré de nuevo. Y regresaré una vez más porque quise, y no porque me obligaron. No habitaré otro lugar porque estoy hecho de materia transparente. Daré rienda suelta a mis deformidades, a mi inútil ira contra los dioses y volveré a representar el papel encomendado. Sonreiré bajo la máscara. Fingiré estar dormido. Fingiré que no me acuerdo. Fingiré que he llegado al final. Fingiré por ti, padre.
sábado, 19 de junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
Levedad
A veces, las metáforas sospechan de mí porque soy un recipiente preparado para la melancolía. Hay quien no cree en estas cosas. Lo entiendo. Pero es que la luz de mis manos va apagándose poco a poco. Y los minutos desesperan, se escuchan ya los murmullos del aire. La naturaleza prepara una gran conspiración. Lo sé. No hay nada mejor que ignorarlo todo. Lo sé. Pero este espacio que gobierna las luces y las sombras, a veces, me dice cosas. Me dice que es difícil llegar a tiempo porque todo está perdido de antemano. Porque la línea huracanada, con la que pinto todos los días la imagen de mi vida, me ha marcado una dirección confusa. Y me siento un estúpido por ello. Lo sé, lo sé... Llegaré con las maletas deshechas, sin zapatos y con la camisa por fuera. Mi borrachera durará eternamente.
sábado, 29 de mayo de 2010
Curso de escritura teatral en la Escuela de Actores de Las Palmas de Gran Canaria
Del 24 al 27 de mayo impartí un curso de teatro poético y teatro posdramático, en la Escuela de Actores de Canarias, con sede en Las Palmas de Gran Canaria. Fui invitado por la compañía 2RC (dentro del proyecto Canarias escribe teatro, coordinado por Rafael Rodríguez y Alexis Corujo) y por la propia Escuela, a través del coordinador de la actividad en el centro: el profesor Israel Castro. Desde aquí les agradezco la invitación porque fue un placer compartir estos días no solo con ellos, sino con los alumnos y el mismo personal de la Escuela.
Pocas veces un profesor puede tener mejores alumnos que los que tuve: Rayco Arbelo, Malta Blanco, Israel Castro, Alexis Corujo, Eva María González, Miguel Ángel Martínez, Victoria Oramas, Antoni Ramos, Pedro Santana, Ignacio Soto, Benito Troya y Ana Vanderwilde.
El resultado final consistía en escribir una pieza breve de teatro poético. Y lo que hicieron fue increíble... Creo que el último día faltó un alumno. Pero el resto demostró en poco tiempo, cada uno desde su mundo personal, una sensibilidad poética muy especial... Miguel Ángel Martínez compuso una pieza poética desde las "Endechas a la muerte de Guillén Peraza", probablemente casi única en su género; Ana Vanderwilde realizó una inquietante pieza, con aires neogóticos, inspirada en las experiencias espiritistas del mundo rural insular; Antoni Ramos estableció una relación entre Medea y el pueblo de Grecia, frente a la Europa que asesina a sus hijos y que exige un contrato vinculante; Victoria Oramas compuso uno de los textos de teatro poético más hermosos que he escuchado en mi vida acerca de las Ibis sagradas del antiguo egipto; Israel Castro ideó una pieza acerca de la misteriosa concepción y nacimiento de seres fantasmales que recuerdan al teatro de la crueldad; Alexis Corujo escribió una composición de teatro poético a través de diversos personajes simbólicos dispersos en el océano, entre sonidos de ballenas o el nacimiento y muerte de las ideas; Eva María González nos explicó su pieza y en ella una mujer, justo en el marco de una puerta, sentía su propia vida pasar de forma inconsciente, una especie de movimiento y reposo, sin principio, ni fin, eterno; Rayco Arbelo adaptó un relato personal a la escena, con evocaciones al pasado y referencias al presente que nos llevan a un final inesperado... Malta Blanco y Pedro Santana compusieron también textos poéticos para la escena muy sugerentes... Todos ellos hicieron un notable esfuerzo, algunos de sus textos estoy seguro de que los mejorarán, pero fueron capaces de aplicar contenidos de la moderna poesía al teatro. Piezas, por tanto, de teatro posdramático que deconstruyen las estructuras de la tradición clásica.
Yo me quedo sin palabras... Enhorabuena. Me emocioné mucho. Por un momento pude ver el teatro del mañana en sus gestos, en sus espacios intermedios, en sus pasiones ocultas...
Un abrazo inmenso para ell@s.
Charla en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
El jueves 27 de mayo fui invitado por la profesora Carmen Márquez, en nombre del Departamento de Filología Española, Clásica y Árabe de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y por 2RC teatro para dar una charla sobre mis procesos creativos. El espacio donde la di fue en la recién estrenada Aula de Creación y Artes Escénicas "Josefina de la Torre", en el edificio de Humanidades. Este acto pertenecía a un ciclo que han llamado "Encuentro con..." un autor. La profesora Carmen Márquez me presentó y, luego, me dio la palabra... No leí este texto que llevaba preparado, pero más o menos mi intervención fue de la siguiente manera...
Agradezco enormemente a la profesora Carmen Márquez y al Departamento de Filología Española, Clásica y Árabe esta posibilidad que me brinda para compartir con ustedes estos momentos. Así mismo, agradezco también la invitación a 2RC teatro, de la mano de Rafael Rodríguez y Alexis Corujo, dentro del proyecto Canarias escribe teatro.
Yo les agradezco a los tres, como les digo, esta invitación, y les animo a continuar llevando a la práctica este tipo de actividades, con la dificultad que supone en época de crisis, ya que propician la formación y la comunicación entre los diversos profesionales del mundo de la cultura en un momento realmente crítico para ella.
También agradezco a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y al Aula de Creación y Artes Escénicas “Josefina de la Torre” la aportación que realiza a este proyecto. Siempre es un placer venir a este lugar y charlar con ustedes. La universidad es un lugar propicio para la crítica, para la investigación, pero no hay que olvidar que también lo debe ser para la creación y por eso estamos aquí hoy.
Mis amigos me han propuesto que les hable de mis procesos creativos...
He de reconocer que me resulta un poco difícil, ya que supone mirar hacia detrás, y, sin ánimo de presumir, más bien lo contrario por el coste vital que ha resultado, encuentro 37 libros (algunos ya no los cito), 10 puestas en escena, tal vez más, miles de dibujos a tinta china, la mayoría sobre papel, y varios conciertos de piano a mis espaldas de algo que me dio por llamar música irregular. ¿Cómo explicar todos los procesos creativos que he vivido en 30 minutos, todas las convulsiones vitales, las crisis, los frecuentes estados de elevación y caída, las motivaciones, las respuestas a la realidad, las profundas investigaciones que me han llevado a cultivar lo humano y lo eterno en igual medida?
Supongo que desde que tengo uso de razón veo todo igual. Fui un niño viejo, saben. Los que lo fueron pueden entender lo que digo...
Tal vez la curiosidad, la conmoción, el reconocimiento, a veces la necesidad de trascender, de atravesar el materialismo... muchas cosas transitan por la mente de un creador cuando busca algo que intuye de antemano en lo que le rodea o en la percepción que diseña. Esta situación produce en quien innatamente observa la realidad de esta manera, por suerte o por desgracia, una inquietante percepción del mundo. No he podido resistirme a ella cuando este microbio te pica... tal vez la vida te castiga por ello, pero no queda otra que avanzar en este difícil camino que muchos de ustedes conocerán. Cada cual tendrá su propia experiencia y su forma de enfrentarse a todo ello.
Pues bien, esta situación, esta forma de percibir la realidad me ha impuesto una necesaria norma: el romper continuamente con la asfixiante especialización de nuestra sociedad contemporánea. La única manera de conciliar todos estos mundos es precisamente integrarlos en sistemas abiertos, donde la libertad prime por encima de todo. De ahí extraje la necesidad de priorizar los conceptos de espacio y movimiento, como una forma de objetivizar el concepto de libertad, para no entrar en los vicios que pudieran darse en la sensibilidad extrema y así poder diseñar un distanciamiento suficiente que me permitiera observar con detalle mi percepción, sin que esta me dominara, en otro plano distinto de mí, y así ajustar cada idea a la forma adecuada. Es algo así cercano a la reencarnación... Tienes un líquido que está en un recipiente, pero el líquido puede cambiar de recipientes, seguirá siendo líquido de alguna manera y, aunque luego se evapore, se volverá a convertir en líquido otra vez. Con esa base pude construir un discurso que me hizo conciliar las formas de la cultura occidental y oriental. Me explico...
El movimiento puede ser relacionado con el libre albedrío en occidente. Sin embargo, en oriente, se vincula al cambio, el concepto central del taoísmo, la filosofía más antigua del mundo. Por su parte, el espacio es la objetivización del vacío oriental. El vacío en el taoísmo es la materia de la que está formado todo. Y todo tiene su vacío. En occidente el vacío se ha vinculado al horror vacui, al miedo a un mundo sin Dios, al vacío absoluto. En el siglo XX, la idea de vacío fue acogida por los artistas que se dejaron influir por estos conceptos orientales, pero lo han llamado espacio. Por eso, Michel Foucault dijo que la idea más obsesiva de su época era el espacio. Todavía hoy se emplea como un concepto básico de vanguardia o de modernidad.
Quise fabricar un lenguaje que me permitiera afrontar estos planteamientos. Y lo que hice fue investigar el lenguaje de los tratados de física dinámica, de filosofía del lenguaje, de dibujo técnico, para llegar a un nivel de expresión que estuviera lindando entre la filosofía, la ciencia y la poesía.
Así que con esas coordenadas puse en marcha mi obra poética, primero. De ahí salieron, mis experimentos visuales y metafóricos agrupados en el volumen que me publicaron, en 2006, titulado Los circuitos planetarios (antología 1994-1999), que recogía una antología más o menos definitiva proveniente de 11 libros de esta época. Luego, de forma más sistemática publiqué dos fases más, dos trilogías. La primera, formada por lo metapoético, es decir, hablar de lo poético, pero poéticamente, no ensayísticamente: El anillo pendular (bocetos para una poética del espacio) (1998, 2006), Memorias de un objeto (2002, 2006) y el libro-objeto Puntos de fuga (2005). Y la segunda trilogía estuvo formada por la puesta en práctica de todos los presupuestos proyectados por un lenguaje más cercano a la poesía épica moderna, que había planteado en esa obra anterior: Los pájaros invisibles (2006), Nausinoos (2006) y Oblivion (2009).
Pero no fue suficiente, ya que sentí la necesidad de materializar el poema, pero no solo a través del poema visual que experimenté muchísimo, sino a través del teatro. De un teatro de signo poético que adaptara la actual poesía a la escena, la de finales del siglo XX y principios del XXI, con el lenguaje de nuestra época. Bueno, con esta idea he escrito mis diez libros de teatro: Apuntes teatrales (1999, 2006), XX (2001, 2006), Taumántide (2002, 2006), Los anticuerpos (2003, 2006), La señora Blume, El sujeto de los otros, Luminarias, Teoría de los ocho movimientos, Interior de una cámara de cera (2006) y Outside (teatro poético 2006-2009). Tengo también otro libro de teatro, de varios cientos de páginas, inédito, de momento está reflexionando consigo mismo.
En realidad, en toda esta obra lo que hice fue trasladar al teatro todo el torrente de experimentación que reuní en Los circuitos planetarios, y que había clasificado dentro del género poético, pero del que me había desprendido en las dos últimas trilogías. Toda la evolución paralela y posterior que encaminé hacia el teatro nace de esa intención más experimental. Ahora lo que me ha sucedido es lo contrario: si bien antes apliqué mis conocimientos poéticos al teatro, ahora, después de Oblivion, lo que hago es trasladar mis conocimientos teatrales a la poesía. Mi obra actual inédita, otra nueva trilogía, está más humanizada, si se me permite la expresión, es más subjetiva. El primer paso que de momento me he atrevido a publicar es un pequeño Bestiario, que he presentado hace dos días en el CAAM y que ha sido editado por Al-harafish. Fue presentado por Carmen Márquez. Las dos ilustraciones son de José Luzardo. Me he quedado muy satisfecho con el trabajo de edición de Macarena y José. Y las palabras que dijo mi presentadora... se las agradezco mucho. Desde aquí les vuelvo a reiterar mi agradecimiento. Fue un lujo para mí estar tan bien acompañado aquella noche.
Heiner Müller decía que los dramaturgos debían de crear grandes retos para la escena. Yo creo que eso es así. Para que el teatro evolucione los dramaturgos debemos comprometernos con los asuntos trascendentales y con las formas más revolucionarias de nuestro tiempo. Si no, es mejor quedarse en casa o ser el peón de un empresario que quiere hacer su negocio, en gloria esté, pero si queremos alumbrar nuevas expectativas y nuevos caminos en el teatro hay que encontrar las claves y los enlaces exactos para que todo encaje. Y eso siempre es lo difícil. Creo que si en una representación la primera piedra la pone el dramaturgo, esa primera piedra debe ser decisiva para todo, incluso para cambiar las cosas, el mundo, la crisis, todo... Yo soy de los pocos que siguen creyendo hoy que el lenguaje poético consigue mover las conciencias críticas para crear otro mundo posible. Y siempre habrá una forma de representar lo que parece irrepresentable. Es como cuando te enfrentas a cualquier problema en la vida... Debe haber alguna solución siempre... Hasta los más complejos de resolver pueden tener varias soluciones. Si no las encuentras es que el problema lo tienes tú, no el problema mismo.
Y bueno, he representado una decena de piezas mías, en diferentes momentos, espacios, con diferentes personas, y la mayor parte de una manera efímera. Y siempre en una órbita de teatro poético. Es muy necesario que la escritura teatral dialogue sin miedo y con valentía con los paradigmas de la representación. Mi lenguaje teatral pasó de ser exclusivamente acotativo al texto hablado puro. A día de hoy he escrito 60 piezas, casi todas publicadas en los libros que he enumerado.
El teatro por sí mismo es capaz de arrancarte un lenguaje, como lo es, por ejemplo, un blog. Hace poco más de un año que tengo uno y reconozco que me ha proporcionado nuevas claves, nuevos registros de escritura que me han abierto nuevas posibilidades que practico con disciplina. Utilizo mi blog como un work in progress, donde escribo y corrijo, como un taller personal de trabajo, que antes lo hacía en privado y ahora lo hago públicamente. Es una gran experiencia para cualquier escritor. Lo recomiendo. Todos estos medios tecnológicos de ahora, incluso Facebook, también abren nuevas posibilidades y formatos a la literatura. Ubicar tu obra en estos espacios, vencer de alguna manera las dimensiones de estos espacios, hacerlos tuyos, comprender estos registros virtuales, me parece sumamente interesante.
Paralelamente, me fui introduciendo en el mundo del microrrelato. En realidad, mis primeras inmersiones en la literatura cuando apenas tenía 7 años fueron relatos. Y escribí muchísimos a lo largo de todos estos años, hasta hoy. Lo que sucede es que no encontré mi lugar, diríamos. Me gusta colarme por los espacios no demasiado explorados, por los resquicios... es muy difícil encontrarlos. Creo que esa es una de las principales búsquedas del escritor, del investigador. Creo que es muy sana esa ambición, si se me permite el término, y si me apuran, hasta necesaria. Con veintipocos años gané el premio Félix Francisco Casanova de narrativa y el accésit en poesía. Mi relato se titulaba “La escalera de Jacob” y era demasiado experimental. Quise continuar, pero no me gustó ese camino. La búsqueda de lo original tiene ese problema, que cuando encuentras una vía puedes convertirte en una autor más o menos original y al final no sé si eso es del todo bueno o no. Yo pensaba que sí, pero ahora creo que debe haber un pequeño equilibrio, tal vez, sin dejar de renunciar a lo absolutamente original, que es muy difícil. No obstante, hay que lanzarse al vacío, siempre. Si no lo haces, malo malo. La literatura o el arte en general necesita de esa implicación, si no, lo mejor es dedicarte a otra cosa, creo yo... Si no, será como un hobby... Vale. Óscar Domínguez ponía el ejemplo de una corrida de toros... pintar era como el acto de torear, es decir en serio, a muerte... No sé si a nosotros nos coge un poco lejos el ejemplo, pero creo que se entiende bien lo que quiero decir. Es muy bueno saber o intuir tu grado de implicación.
Bueno. Encontré y cultivé el microrrelato y me acerqué a la narrativa de nuevo desde una óptica muy similar al tipo de poesía que estaba realizando. La proximidad con la concreción del lenguaje teatral también favoreció mi lenguaje. Y encontré un pequeño espacio. El boom del microrrelato es una realidad. Lo que se está haciendo ahora creo que está marcando las pautas del futuro y por eso creo que es un gran momento para el renacimiento de este subgénero. Escribí dos libros. Bueno, les confieso que tengo otro más que, de momento, está inédito, en espera de una editorial que se interese por él. Comencé con Fractales, publicado en 2005. Y es que encontré una aplicación directa de la teoría fractal al microrrelato, considerando la posibilidad de que la teoría matemática de la fractalidad tuviera su referente en la retórica, y efectivamente creo que se encuentra en la metonimia (en el todo por la parte y la parte por el todo). Y, en segundo lugar, Visiones desde el marco. Este último lo presentamos en esta Universidad el año pasado, en las jornadas que el profesor Osvaldo Rodríguez Pérez dirigió. Él mismo tuvo la generosidad de presentarlo y realizar una ponencia sobre estos dos trabajos, que yo agradezco enormemente. Y sobre el tercer libro, más largo que los anteriores, me temo que hablaremos en otro momento y otro lugar.
Finalmente, no quiero dejar de comentar aunque sea brevemente que también he cultivado el ensayo y la crítica a través de varios libros de ensayos (Gravitaciones de una máscara y La poesía en el teatro, la pintura en la música) y ediciones críticas (Obras completas, de José Antonio Padrón; Proyecciones, Epistolario y La aurora sumergida y otros poemas inéditos, estas últimas de Pedro García Cabrera).
Mis investigaciones también están relacionadas con las diversas formas de la creación vanguardista y experimental y en dignificar una tradición, la de vanguardia, que, en numerosas ocasiones, ha padecido todos los males que se puedan desear al arte y al artista: concentrados en la incomprensión y en el ataque sistemático por ello.
Permítanme una breve y última reflexión, no exenta de crítica: vivimos en una época en la que se ha perdido pasión por la investigación. Muchas veces parece importar más conseguir créditos o títulos que el descubrir algo nuevo o dignificar o colocar en el sitio que se merece en el mundo de la crítica la obra de un autor... Y es que queda tanto por hacer... El sistema está diseñado de tal manera que uno tiene que apartarse un poco de él para aportar algo mínimamente interesante, que ayude a los demás. Yo creo en la función social de la investigación, creo que hay que adoptar un compromiso crítico con lo que uno investiga. Yo sé que habrá gente que no esté de acuerdo conmigo, pero la verdadera vocación nace de esa intención, de la pasión que suscita el esfuerzo, el empeño, la ambición por cambiar el ritmo de las investigaciones posteriores. Permítanme que crea en esta idea, que tenga esta ambición. Creo que es lo único y lo más preciado que nos queda a los investigadores en este largo y difícil camino de la investigación universitaria. Creo también que el trabajo del crítico es el de desvelar la obra, hacer más comprensible lo que para muchos era incomprensible. Cuando el editor crítico despierta esa luz en el lector, se produce un proceso de reconocimiento y la obra del autor publicado adquiere una importancia imprevista.
También creo que el ensayo debe aportar algo que incluso haga cambiar la vida del que lo lee. Debe aportar un discurso muy cohesionado, en el que encajen todas las piezas, y en el que exista un fondo de libertad, pero que se sepa dominar. Son mis gustos. Se me ocurren ejemplos conocidos como los de Paul Valery, Roland Barthes, Octavio Paz, Severo Sarduy, Lezama Lima, Italo Calvino, Umberto Eco, Emilio Lledó, Peter Sloterdijk, Eugenio Trías, Jorge Rodríguez Padrón...
Bueno. Como no quiero cansarles más, y tal vez me he extendido un poco, discúlpenme si ha sido así, el objeto de esta pequeña charla que les he dado hoy lo podríamos circunscribir a mi creación literaria. Acerca de mi forma de pintar y de componer o interpretar... todo ello daría para otra conferencia, sería otra pequeña historia... Pero mejor lo dejamos para otra ocasión. Tan solo decirles que he pintado y he tocado el piano como si escribiera un poema. Para mí es todo lo mismo. Todo es fruto de esta multidisciplinariedad de la que hablaba al principio. Cuando se cruzan ciertos umbrales de expresión, te das cuenta de que todo es lo mismo y de que todo está formado por ese líquido del que también les hablé al principio y que a lo largo de la historia muchos creadores, teóricos del arte, la literatura, la música... lo han llamado de diferentes maneras.
Yo lo llamo poesía.
Muchas gracias.
Yo les agradezco a los tres, como les digo, esta invitación, y les animo a continuar llevando a la práctica este tipo de actividades, con la dificultad que supone en época de crisis, ya que propician la formación y la comunicación entre los diversos profesionales del mundo de la cultura en un momento realmente crítico para ella.
También agradezco a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y al Aula de Creación y Artes Escénicas “Josefina de la Torre” la aportación que realiza a este proyecto. Siempre es un placer venir a este lugar y charlar con ustedes. La universidad es un lugar propicio para la crítica, para la investigación, pero no hay que olvidar que también lo debe ser para la creación y por eso estamos aquí hoy.
Mis amigos me han propuesto que les hable de mis procesos creativos...
He de reconocer que me resulta un poco difícil, ya que supone mirar hacia detrás, y, sin ánimo de presumir, más bien lo contrario por el coste vital que ha resultado, encuentro 37 libros (algunos ya no los cito), 10 puestas en escena, tal vez más, miles de dibujos a tinta china, la mayoría sobre papel, y varios conciertos de piano a mis espaldas de algo que me dio por llamar música irregular. ¿Cómo explicar todos los procesos creativos que he vivido en 30 minutos, todas las convulsiones vitales, las crisis, los frecuentes estados de elevación y caída, las motivaciones, las respuestas a la realidad, las profundas investigaciones que me han llevado a cultivar lo humano y lo eterno en igual medida?
Supongo que desde que tengo uso de razón veo todo igual. Fui un niño viejo, saben. Los que lo fueron pueden entender lo que digo...
Tal vez la curiosidad, la conmoción, el reconocimiento, a veces la necesidad de trascender, de atravesar el materialismo... muchas cosas transitan por la mente de un creador cuando busca algo que intuye de antemano en lo que le rodea o en la percepción que diseña. Esta situación produce en quien innatamente observa la realidad de esta manera, por suerte o por desgracia, una inquietante percepción del mundo. No he podido resistirme a ella cuando este microbio te pica... tal vez la vida te castiga por ello, pero no queda otra que avanzar en este difícil camino que muchos de ustedes conocerán. Cada cual tendrá su propia experiencia y su forma de enfrentarse a todo ello.
Pues bien, esta situación, esta forma de percibir la realidad me ha impuesto una necesaria norma: el romper continuamente con la asfixiante especialización de nuestra sociedad contemporánea. La única manera de conciliar todos estos mundos es precisamente integrarlos en sistemas abiertos, donde la libertad prime por encima de todo. De ahí extraje la necesidad de priorizar los conceptos de espacio y movimiento, como una forma de objetivizar el concepto de libertad, para no entrar en los vicios que pudieran darse en la sensibilidad extrema y así poder diseñar un distanciamiento suficiente que me permitiera observar con detalle mi percepción, sin que esta me dominara, en otro plano distinto de mí, y así ajustar cada idea a la forma adecuada. Es algo así cercano a la reencarnación... Tienes un líquido que está en un recipiente, pero el líquido puede cambiar de recipientes, seguirá siendo líquido de alguna manera y, aunque luego se evapore, se volverá a convertir en líquido otra vez. Con esa base pude construir un discurso que me hizo conciliar las formas de la cultura occidental y oriental. Me explico...
El movimiento puede ser relacionado con el libre albedrío en occidente. Sin embargo, en oriente, se vincula al cambio, el concepto central del taoísmo, la filosofía más antigua del mundo. Por su parte, el espacio es la objetivización del vacío oriental. El vacío en el taoísmo es la materia de la que está formado todo. Y todo tiene su vacío. En occidente el vacío se ha vinculado al horror vacui, al miedo a un mundo sin Dios, al vacío absoluto. En el siglo XX, la idea de vacío fue acogida por los artistas que se dejaron influir por estos conceptos orientales, pero lo han llamado espacio. Por eso, Michel Foucault dijo que la idea más obsesiva de su época era el espacio. Todavía hoy se emplea como un concepto básico de vanguardia o de modernidad.
Quise fabricar un lenguaje que me permitiera afrontar estos planteamientos. Y lo que hice fue investigar el lenguaje de los tratados de física dinámica, de filosofía del lenguaje, de dibujo técnico, para llegar a un nivel de expresión que estuviera lindando entre la filosofía, la ciencia y la poesía.
Así que con esas coordenadas puse en marcha mi obra poética, primero. De ahí salieron, mis experimentos visuales y metafóricos agrupados en el volumen que me publicaron, en 2006, titulado Los circuitos planetarios (antología 1994-1999), que recogía una antología más o menos definitiva proveniente de 11 libros de esta época. Luego, de forma más sistemática publiqué dos fases más, dos trilogías. La primera, formada por lo metapoético, es decir, hablar de lo poético, pero poéticamente, no ensayísticamente: El anillo pendular (bocetos para una poética del espacio) (1998, 2006), Memorias de un objeto (2002, 2006) y el libro-objeto Puntos de fuga (2005). Y la segunda trilogía estuvo formada por la puesta en práctica de todos los presupuestos proyectados por un lenguaje más cercano a la poesía épica moderna, que había planteado en esa obra anterior: Los pájaros invisibles (2006), Nausinoos (2006) y Oblivion (2009).
Pero no fue suficiente, ya que sentí la necesidad de materializar el poema, pero no solo a través del poema visual que experimenté muchísimo, sino a través del teatro. De un teatro de signo poético que adaptara la actual poesía a la escena, la de finales del siglo XX y principios del XXI, con el lenguaje de nuestra época. Bueno, con esta idea he escrito mis diez libros de teatro: Apuntes teatrales (1999, 2006), XX (2001, 2006), Taumántide (2002, 2006), Los anticuerpos (2003, 2006), La señora Blume, El sujeto de los otros, Luminarias, Teoría de los ocho movimientos, Interior de una cámara de cera (2006) y Outside (teatro poético 2006-2009). Tengo también otro libro de teatro, de varios cientos de páginas, inédito, de momento está reflexionando consigo mismo.
En realidad, en toda esta obra lo que hice fue trasladar al teatro todo el torrente de experimentación que reuní en Los circuitos planetarios, y que había clasificado dentro del género poético, pero del que me había desprendido en las dos últimas trilogías. Toda la evolución paralela y posterior que encaminé hacia el teatro nace de esa intención más experimental. Ahora lo que me ha sucedido es lo contrario: si bien antes apliqué mis conocimientos poéticos al teatro, ahora, después de Oblivion, lo que hago es trasladar mis conocimientos teatrales a la poesía. Mi obra actual inédita, otra nueva trilogía, está más humanizada, si se me permite la expresión, es más subjetiva. El primer paso que de momento me he atrevido a publicar es un pequeño Bestiario, que he presentado hace dos días en el CAAM y que ha sido editado por Al-harafish. Fue presentado por Carmen Márquez. Las dos ilustraciones son de José Luzardo. Me he quedado muy satisfecho con el trabajo de edición de Macarena y José. Y las palabras que dijo mi presentadora... se las agradezco mucho. Desde aquí les vuelvo a reiterar mi agradecimiento. Fue un lujo para mí estar tan bien acompañado aquella noche.
Heiner Müller decía que los dramaturgos debían de crear grandes retos para la escena. Yo creo que eso es así. Para que el teatro evolucione los dramaturgos debemos comprometernos con los asuntos trascendentales y con las formas más revolucionarias de nuestro tiempo. Si no, es mejor quedarse en casa o ser el peón de un empresario que quiere hacer su negocio, en gloria esté, pero si queremos alumbrar nuevas expectativas y nuevos caminos en el teatro hay que encontrar las claves y los enlaces exactos para que todo encaje. Y eso siempre es lo difícil. Creo que si en una representación la primera piedra la pone el dramaturgo, esa primera piedra debe ser decisiva para todo, incluso para cambiar las cosas, el mundo, la crisis, todo... Yo soy de los pocos que siguen creyendo hoy que el lenguaje poético consigue mover las conciencias críticas para crear otro mundo posible. Y siempre habrá una forma de representar lo que parece irrepresentable. Es como cuando te enfrentas a cualquier problema en la vida... Debe haber alguna solución siempre... Hasta los más complejos de resolver pueden tener varias soluciones. Si no las encuentras es que el problema lo tienes tú, no el problema mismo.
Y bueno, he representado una decena de piezas mías, en diferentes momentos, espacios, con diferentes personas, y la mayor parte de una manera efímera. Y siempre en una órbita de teatro poético. Es muy necesario que la escritura teatral dialogue sin miedo y con valentía con los paradigmas de la representación. Mi lenguaje teatral pasó de ser exclusivamente acotativo al texto hablado puro. A día de hoy he escrito 60 piezas, casi todas publicadas en los libros que he enumerado.
El teatro por sí mismo es capaz de arrancarte un lenguaje, como lo es, por ejemplo, un blog. Hace poco más de un año que tengo uno y reconozco que me ha proporcionado nuevas claves, nuevos registros de escritura que me han abierto nuevas posibilidades que practico con disciplina. Utilizo mi blog como un work in progress, donde escribo y corrijo, como un taller personal de trabajo, que antes lo hacía en privado y ahora lo hago públicamente. Es una gran experiencia para cualquier escritor. Lo recomiendo. Todos estos medios tecnológicos de ahora, incluso Facebook, también abren nuevas posibilidades y formatos a la literatura. Ubicar tu obra en estos espacios, vencer de alguna manera las dimensiones de estos espacios, hacerlos tuyos, comprender estos registros virtuales, me parece sumamente interesante.
Paralelamente, me fui introduciendo en el mundo del microrrelato. En realidad, mis primeras inmersiones en la literatura cuando apenas tenía 7 años fueron relatos. Y escribí muchísimos a lo largo de todos estos años, hasta hoy. Lo que sucede es que no encontré mi lugar, diríamos. Me gusta colarme por los espacios no demasiado explorados, por los resquicios... es muy difícil encontrarlos. Creo que esa es una de las principales búsquedas del escritor, del investigador. Creo que es muy sana esa ambición, si se me permite el término, y si me apuran, hasta necesaria. Con veintipocos años gané el premio Félix Francisco Casanova de narrativa y el accésit en poesía. Mi relato se titulaba “La escalera de Jacob” y era demasiado experimental. Quise continuar, pero no me gustó ese camino. La búsqueda de lo original tiene ese problema, que cuando encuentras una vía puedes convertirte en una autor más o menos original y al final no sé si eso es del todo bueno o no. Yo pensaba que sí, pero ahora creo que debe haber un pequeño equilibrio, tal vez, sin dejar de renunciar a lo absolutamente original, que es muy difícil. No obstante, hay que lanzarse al vacío, siempre. Si no lo haces, malo malo. La literatura o el arte en general necesita de esa implicación, si no, lo mejor es dedicarte a otra cosa, creo yo... Si no, será como un hobby... Vale. Óscar Domínguez ponía el ejemplo de una corrida de toros... pintar era como el acto de torear, es decir en serio, a muerte... No sé si a nosotros nos coge un poco lejos el ejemplo, pero creo que se entiende bien lo que quiero decir. Es muy bueno saber o intuir tu grado de implicación.
Bueno. Encontré y cultivé el microrrelato y me acerqué a la narrativa de nuevo desde una óptica muy similar al tipo de poesía que estaba realizando. La proximidad con la concreción del lenguaje teatral también favoreció mi lenguaje. Y encontré un pequeño espacio. El boom del microrrelato es una realidad. Lo que se está haciendo ahora creo que está marcando las pautas del futuro y por eso creo que es un gran momento para el renacimiento de este subgénero. Escribí dos libros. Bueno, les confieso que tengo otro más que, de momento, está inédito, en espera de una editorial que se interese por él. Comencé con Fractales, publicado en 2005. Y es que encontré una aplicación directa de la teoría fractal al microrrelato, considerando la posibilidad de que la teoría matemática de la fractalidad tuviera su referente en la retórica, y efectivamente creo que se encuentra en la metonimia (en el todo por la parte y la parte por el todo). Y, en segundo lugar, Visiones desde el marco. Este último lo presentamos en esta Universidad el año pasado, en las jornadas que el profesor Osvaldo Rodríguez Pérez dirigió. Él mismo tuvo la generosidad de presentarlo y realizar una ponencia sobre estos dos trabajos, que yo agradezco enormemente. Y sobre el tercer libro, más largo que los anteriores, me temo que hablaremos en otro momento y otro lugar.
Finalmente, no quiero dejar de comentar aunque sea brevemente que también he cultivado el ensayo y la crítica a través de varios libros de ensayos (Gravitaciones de una máscara y La poesía en el teatro, la pintura en la música) y ediciones críticas (Obras completas, de José Antonio Padrón; Proyecciones, Epistolario y La aurora sumergida y otros poemas inéditos, estas últimas de Pedro García Cabrera).
Mis investigaciones también están relacionadas con las diversas formas de la creación vanguardista y experimental y en dignificar una tradición, la de vanguardia, que, en numerosas ocasiones, ha padecido todos los males que se puedan desear al arte y al artista: concentrados en la incomprensión y en el ataque sistemático por ello.
Permítanme una breve y última reflexión, no exenta de crítica: vivimos en una época en la que se ha perdido pasión por la investigación. Muchas veces parece importar más conseguir créditos o títulos que el descubrir algo nuevo o dignificar o colocar en el sitio que se merece en el mundo de la crítica la obra de un autor... Y es que queda tanto por hacer... El sistema está diseñado de tal manera que uno tiene que apartarse un poco de él para aportar algo mínimamente interesante, que ayude a los demás. Yo creo en la función social de la investigación, creo que hay que adoptar un compromiso crítico con lo que uno investiga. Yo sé que habrá gente que no esté de acuerdo conmigo, pero la verdadera vocación nace de esa intención, de la pasión que suscita el esfuerzo, el empeño, la ambición por cambiar el ritmo de las investigaciones posteriores. Permítanme que crea en esta idea, que tenga esta ambición. Creo que es lo único y lo más preciado que nos queda a los investigadores en este largo y difícil camino de la investigación universitaria. Creo también que el trabajo del crítico es el de desvelar la obra, hacer más comprensible lo que para muchos era incomprensible. Cuando el editor crítico despierta esa luz en el lector, se produce un proceso de reconocimiento y la obra del autor publicado adquiere una importancia imprevista.
También creo que el ensayo debe aportar algo que incluso haga cambiar la vida del que lo lee. Debe aportar un discurso muy cohesionado, en el que encajen todas las piezas, y en el que exista un fondo de libertad, pero que se sepa dominar. Son mis gustos. Se me ocurren ejemplos conocidos como los de Paul Valery, Roland Barthes, Octavio Paz, Severo Sarduy, Lezama Lima, Italo Calvino, Umberto Eco, Emilio Lledó, Peter Sloterdijk, Eugenio Trías, Jorge Rodríguez Padrón...
Bueno. Como no quiero cansarles más, y tal vez me he extendido un poco, discúlpenme si ha sido así, el objeto de esta pequeña charla que les he dado hoy lo podríamos circunscribir a mi creación literaria. Acerca de mi forma de pintar y de componer o interpretar... todo ello daría para otra conferencia, sería otra pequeña historia... Pero mejor lo dejamos para otra ocasión. Tan solo decirles que he pintado y he tocado el piano como si escribiera un poema. Para mí es todo lo mismo. Todo es fruto de esta multidisciplinariedad de la que hablaba al principio. Cuando se cruzan ciertos umbrales de expresión, te das cuenta de que todo es lo mismo y de que todo está formado por ese líquido del que también les hablé al principio y que a lo largo de la historia muchos creadores, teóricos del arte, la literatura, la música... lo han llamado de diferentes maneras.
Yo lo llamo poesía.
Muchas gracias.
Presentación de mi libro "Bestiario" en el Centro Atlántico de Arte Moderno
El pasado martes, 25 de mayo, presenté mi Bestiario, publicado por Al-harafish edita, en la sala polivalente del Centro Atlántico de Arte Moderno, en Las Palmas de Gran Canaria. Los directores de la colección son Macarena Nieves Cáceres, José L. Luzardo (también autor de las dos ilustraciones) y Jero Maldonado. La escritora y artista visual, Macarena Nieves Cáceres, no pudo asistir porque hacía pocos días que había dado a luz a dos preciosas gemelas llamadas Celeste y Luna. Desde aquí le envío un abrazo inmenso a la nueva familia. La profesora de la Universidad de Las Palmas, Carmen Márquez, que compartía el espacio de la presentación con Macarena, fue, entonces, la única presentadora del libro, que también fue introducido rápidamente por la escritora Eduvigis Hernández, coordinadora del acto en el CAAM. Desde aquí les agradezco a las dos enormemente la generosidad de sus palabras. Por desgracia, no puedo reproducirlas, pero sí les muestro mi breve intervención, que fue tal cual...
Palabras para un Bestiario
Hace aproximadamente un año, el profesor Osvaldo Rodríguez Pérez me invitó a unas Jornadas sobre microrrelatos, aquí, en Las Palmas, que siempre le agradeceré, puesto que me dio la oportunidad de conocerle tanto a él como a sus amigos, gente formidable, por cierto. Mi estancia aquí en la isla durante varios días fue inolvidable y gracias a Osvaldo, como digo. Pero también le debo otra cosa, además de su amistad... y esa cosa es que tuviera la genial intención, junto con el profesor Fernando Moreno, de organizar un congreso sobre bestiarios, que aún no se ha celebrado y que espero que llegue a materializarse algún día. Sin que me propusiera nada, y por mi cuenta y riesgo, se me ocurrió que para pensar un ensayo sobre los bestiarios del mundo debía de escribir uno. Me parecía un ámbito muy interesante y esencial. Siempre me ha gustado investigar desde mi propia experiencia y no desde la de otros. Y por eso le debo a Osvaldo el estar hoy aquí presentando este pequeño libro que he titulado Bestiario. Su iniciativa motivó en mí libremente la pregunta, la curiosidad, el reto creativo de si podría crear un bestiario, de si podría encontrar un micro espacio creativo por el que me pudiera mover en esta larga tradición... Gracias, amigo mío.
A Macarena Nieves Cáceres y a José Luzardo les debo también su amistad y esta edición tan especial que han hecho de esta pequeña pieza literaria, con tan buen gusto, como siempre suelen hacer. Ellos han conseguido en sus carreras artísticas extraordinarios resultados, pero no solo con sus obras, sino con las ediciones de la insustituible revista Al-harafish, que constituye hoy por hoy una de las revistas más interesantes que ha dado el mundo hispánico, en la mejor tradición de la vanguardia europea e hispanoamericana. Mi opinión es que después de Gaceta de Arte no ha existido en Canarias una revista como ésta, que ocupa ya y ocupará, de eso estoy seguro, un lugar privilegiado dentro de las publicaciones periódicas de creación. Su forma de financiación es una genialidad, la concepción multidisciplinar y formal que defienden con independencia y dignidad sus promotores... todo ello es francamente inusual y demuestra una gran inteligencia y una enorme honestidad creativa.
Mi amiga Carmen Márquez ha dicho unas palabras sobre esta piecita literaria que agradezco enormemente, con la fina inteligencia que la caracteriza y que tanto admiro... Y Carmen, te agradezco muchísimo el esfuerzo y la amistad, un privilegio también para mí. Siempre tan ocupada y tan generosa con los amigos y tan preocupada porque la cultura camine con el rigor que merece. Todos los que he citado hoy aquí han hecho y continúan haciendo una encomiable y dignísima labor cultural en esta isla. Todos ellos, a mi juicio, constituyen referentes esenciales de la cultura hispánica dentro y fuera de Canarias. Sus trayectorias profesionales que conozco bien así lo demuestran.
Y muchas gracias a todos los presentes: a los amigos y amigas que nos acompañan hoy. Y a los responsables del Centro Atlántico de Arte Moderno, especialmente a la escritora Eduvigis Hernández, por habernos facilitado todos los medios para estar hoy juntos, en este espacio que aprecio tanto.
Pues bien, como les decía antes pensé que para escribir un ensayo debía conocer el objeto filosófico y así descubrir algún resquicio que pudiera iluminar un camino diferente. Y eso hice. Decidí escribir un bestiario. No reunir mis poemas que traten sobre bichos o animales y todo eso. No. Deseaba experimentar, ensayar... la bestialidad. Me sumergí en los bestiarios tradicionales desde la antigüedad hasta nuestros días y comprendí que la inmensa mayoría consideraban a las bestias como seres estúpidos, pero con cualidades morales o fantásticas que, en realidad, eran proyecciones de los deseos, las utopías y las pesadillas humanas. Y claro enseguida caí en la cuenta de que lo interesante era situar el concepto de bestia en lo humano. Una pequeña parte de la tradición de bestiarios más recientes podría ir en esta dirección. Por ejemplo, el Bestiario, de Cortázar. Pero no encontré un texto bien definido que hiciera girar todo 180 grados y pensé en componer uno que consistiera en redefinir el concepto mismo de Bestiario. Y pensé que durante su historia, la humanidad había vivido concientemente engañada con los bestiarios, puesto que estos habían sido concebidos desde la superioridad del género humano, pero delegando los defectos también humanos en las bestias. Los bestiarios tal vez entran en la consideración de textos que pueden ser variantes de contenidos míticos. Ayudan a proyectar las fuentes míticas, de alguna manera. ¿Y qué son los mitos sino formas de nombrar los misterios? Así que me propuse que mi bestiario humano, primero, fuera breve, a diferencia de otros, y que no fuera un catálogo de animales o seres fantásticos, sino de seres humanos que tienen algo de insectos... de bichos de todas las clases, y no al revés como suele ocurrir.
Tal vez la necesidad de definir, de diseñar metafóricamente un metabestiario, (si se me permite la expresión), es decir, un bestiario que hable de su forma de nombrarlo, ha ocupado gran parte del poema.
En cuanto a la forma, al género al que iba destinado, inicialmente pensé que debía ser un texto dedicado al teatro, pero luego pensé que mis mejores textos poéticos se estaban yendo poco a poco al teatro y que debía compartirlo. Por eso, este Bestiario lo considero en su totalidad un texto poético. Aunque también contenga microrrelatos, sentencias, aforismos...
Aunque he de confesarles otra cosa. Y es que para no pelearme con mis primeras intenciones escribí otro pequeño bestiario para el teatro contenido en el libro Outside (teatro poético 2006-2009), que recientemente me ha publicado la editorial Fundamentos. El texto dice así:
"Esta obra ha de contar con un catálogo de trece atrocidades que ha realizado la humanidad a lo largo de los últimos siglos.
El autor prefiere no proponer los temas, puesto que el catálogo puede ser infinito y la sensibilidad de cada época demanda un estilo propio.
Es imprescindible que el texto de cada atrocidad sea el de la referencia periodística correspondiente.
De esta manera, esta obra se presentaría con las trece noticias seleccionadas, a través de las reproducciones de los respectivos periódicos en donde aparecieron.
Este sería el texto que configura la palabra en escena.
No hay trama, no hay narración, no hay expectativa, no hay clímax, no hay nada.
Sólo hay descripción.
Esta obra, en realidad, es como una instalación artística.
Cada espectador es libre para pensar lo que quiera.
Y cada conciencia es diferente".
Luego, claro, caí en la cuenta de que más que una pieza teatral es, como digo, una instalación artística. Como no es la única vez que me sucede esto y el teatro lo abarca todo, pues me pareció interesante dejarlo así: una instalación en medio de un libro de teatro. Ahora bien, no seguí escribiendo bestiarios porque probablemente me siguiera saliendo el tiro por la culata... Porque si me hubiera puesto a concebir una instalación artística llamada Bestiario, estoy seguro de que me hubiera salido, a lo mejor, un relato o el jodido texto teatral que estaba buscando. En fin, como podrán comprobar, todos estos procesos creativos forman parte de lo mismo, aunque no es menos cierto también admitir que todo ello es, en igual medida, impredecible... Aquí, en la sala, hay varios artistas que cultivan diversas disciplinas y estoy seguro de que sabrán comprenderme bien.
En cualquier caso, espero que les guste este librito que han mimado hoy todos mis amigos. Muchas gracias.
A continuación, me pidieron que leyera unos fragmentos de mi Bestiario... Y eso hice. Les dejo una muestra:
Durante un sueño.
Durante su puesta en escena.
Los sonidos de un secreto delirio.
El aliento de los enemigos a punto de cruzarse.
Las bestias a punto de entrar.
Combate.
Combate y paz.
Algunas cosas no son lo que parecen.
Un bestiario.
Un bestiario no debe ser siempre de la misma manera.
Por ejemplo,
un bestiario sin bestias.
Porque...
una bestia es lo más parecido al hombre.
La expresión de una serpiente.
Porque...
es la expresión de unos ojos de hombre.
Y no entiende de apellidos.
Es el deporte preferido del hombre político.
Coleccionar bestias, dominarlas.
Y todo coleccionista oculta algo.
Los ojos de una salamandra descansan en paz.
Los de un águila miran rápido.
Son los restos de los imperios que caen.
Un bestiario puede ser un compendio de quejas o un compendio para hablar con Dios,
la mitad del Gran Libro de la Naturaleza y la mitad del Pequeño Libro del Hombre.
De esa unión nacen las bestias.
Pensar así.
Pensar en lo grande y en lo pequeño.
Pensar en los sonidos interiores,
los que causan ira.
Pensar en un rinoceronte que aplasta un caracol.
Porque...
es ser rinoceronte el que vive aplastando.
Lo dijo Koltés: Roberto Zucco.
El hombre se mira en la bestia.
La bestia, en el hombre.
[...]
Mi habitación es pequeña, siempre cerrada.
En ella he pasado mi vida.
Sólo tiene una cama, un sillón, unas estanterías con libros.
Por eso escribo.
En ella siempre hay una excusa para imaginar.
Las palomitas que la habitan se convierten en gusanos.
Siempre hay nidos en las paredes, en el techo, en las esquinas.
Siempre hay ideas escondidas en los huecos vacíos de estos nidos.
La bestialidad se transmite a través de los sueños.
El primer sueño lo creó alguien que no quería caerse de un árbol.
El último sueño de la humanidad lo he tenido yo: representar un bestiario.
[...]
La poética de los monstruos mueve razones trascendentes.
Máscaras.
Animales imaginables.
Cualquier cara puede ser bestializada.
Una leve pulsión, un aire indebido, un instante apropiado...
Y todo cambia.
El azar es bestial.
El pelícano conserva la comida en su largo pico.
Revive a los muertos y sus hijos nacen dos veces.
Pero el pelícano me mira,
es cierto que me mira.
Sus pupilas son de este mundo
y no del otro.
Aunque hay en ellas una violencia oculta que hace prever un final trágico.
Creo que todos los pelícanos del mundo necesitan un psicoanalista.
Máscaras.
Animales imaginables.
Cualquier cara puede ser bestializada.
Una leve pulsión, un aire indebido, un instante apropiado...
Y todo cambia.
El azar es bestial.
El pelícano conserva la comida en su largo pico.
Revive a los muertos y sus hijos nacen dos veces.
Pero el pelícano me mira,
es cierto que me mira.
Sus pupilas son de este mundo
y no del otro.
Aunque hay en ellas una violencia oculta que hace prever un final trágico.
Creo que todos los pelícanos del mundo necesitan un psicoanalista.
[...]
Rememorar un sueño, por ejemplo.
Rememorar cuando me he levantado llorando, con el hocico de la bestia colgado a la espalda.
Rememorar la casa.
Rememorar el antiguo dormitorio.
Allí se encuentra la anciana muerta, cuidadosamente acostada.
La familia velándola.
Otros fallecidos también velándola en espíritu.
No se ven mutuamente.
Uno de los espectros la ha traído hasta allí.
Yo me encuentro en el umbral de la puerta.
La habitación está inundada de insectos.
Hay algo, algo inquietante.
Si la anciana está muerta, ¿por qué le tiemblan las piernas?
Están tapadas con una manta que también se mueve.
Me acerco y levanto la tela.
Los insectos le comen la carne podrida.
Salgo de allí y comienza a llover con mucha fuerza.
Se rompen cristales, ruedan casas alrededor.
La simple lluvia se torna en un fuerte temporal.
Subo al piso de arriba.
Todo está oscuro.
Abro los ojos.
Me caen varias lágrimas.
Estoy despierto.
Me levanto.
Me miro al espejo.
Vuelvo a la cama.
Permanezco sentado unos minutos, en la oscuridad.
De nuevo a pensar.
Enciendo la luz.
Apago la luz.
Después del sueño.
Sobrevivir al sueño.
Kafka y Josef K.
Roberto García de Mesa y yo.
viernes, 21 de mayo de 2010
Discusión
Antes, los hombres y las mujeres discutían por quién decía la última palabra, ahora discuten por quién pronuncia el último silencio.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Naturaleza secreta
Entre los restos de cualquier pensamiento
se hallan unos huesos esparcidos para la posteridad.
Soy prisionero de ese paisaje desértico,
de una inmensa letanía que soporta el peso de las palabras huecas.
Yo sé lo que he dejado de ver.
Yo sé lo que hay detrás de mi sombra.
Esta noche he abandonado mis dedos delante de un piano,
he interpretado los cantos de los muertos
y he sonreído después del murmullo,
después de la conciencia, después de las sombras suicidas.
Esta noche he leído las palabras entre los restos de mi cuerpo,
la luz negra de mis días luminosos,
los relámpagos de mi piel que me bendicen antes de morir.
Todos los verdugos del mundo me han condenado discretamente.
Y mientras escucho el murmullo del viento,
mi mente ha sido barrida por unos labios extraños.
Yo sé que mi escondite secreto se encuentra bajo la sombra del mar.
Los líquenes me han confesado su impaciencia.
Bajo las aguas no se pueden escuchar las palabras del viento.
Entre estos restos busco mis huellas marchitas, mi propio olvido,
la naturaleza secreta de las cosas y un brote de claridad después del fin.
Soy un prisionero de esta guerra perdida,
pero nadie quiere ya supervivientes.
Así que tendré que escuchar mi propio murmullo, mi propia forma de luz.
Esta letanía oscura que me arrastra hacia los días sin salida,
hacia los témpanos de hielo, hacia la ruptura de todos los cuerpos imaginarios,
se halla entre mis dedos, cuando simulo tocar el piano a medianoche,
cuando escucho las campanas de una iglesia que anuncian el fin de la eternidad.
se hallan unos huesos esparcidos para la posteridad.
Soy prisionero de ese paisaje desértico,
de una inmensa letanía que soporta el peso de las palabras huecas.
Yo sé lo que he dejado de ver.
Yo sé lo que hay detrás de mi sombra.
Esta noche he abandonado mis dedos delante de un piano,
he interpretado los cantos de los muertos
y he sonreído después del murmullo,
después de la conciencia, después de las sombras suicidas.
Esta noche he leído las palabras entre los restos de mi cuerpo,
la luz negra de mis días luminosos,
los relámpagos de mi piel que me bendicen antes de morir.
Todos los verdugos del mundo me han condenado discretamente.
Y mientras escucho el murmullo del viento,
mi mente ha sido barrida por unos labios extraños.
Yo sé que mi escondite secreto se encuentra bajo la sombra del mar.
Los líquenes me han confesado su impaciencia.
Bajo las aguas no se pueden escuchar las palabras del viento.
Entre estos restos busco mis huellas marchitas, mi propio olvido,
la naturaleza secreta de las cosas y un brote de claridad después del fin.
Soy un prisionero de esta guerra perdida,
pero nadie quiere ya supervivientes.
Así que tendré que escuchar mi propio murmullo, mi propia forma de luz.
Esta letanía oscura que me arrastra hacia los días sin salida,
hacia los témpanos de hielo, hacia la ruptura de todos los cuerpos imaginarios,
se halla entre mis dedos, cuando simulo tocar el piano a medianoche,
cuando escucho las campanas de una iglesia que anuncian el fin de la eternidad.
sábado, 15 de mayo de 2010
Sueño
A veces consigo vencer el sueño; otras, no.
Hoy es una noche de esas.
El silencio lo envuelve todo, menos mi cabeza.
Y no sé por qué.
Es como si la alegría del día se transformara en algo misterioso, extraño o sospechosamente familiar.
Hay algo que se resiste a morir temporalmente o que me provoca por dentro,
que desea soportar la vida o abusar de ella un poco más.
Y cada noche que espero pacientemente, me descubro abandonado en medio de este silencio, en medio de una cita imposible.
Hoy es una noche de esas.
El silencio lo envuelve todo, menos mi cabeza.
Y no sé por qué.
Es como si la alegría del día se transformara en algo misterioso, extraño o sospechosamente familiar.
Hay algo que se resiste a morir temporalmente o que me provoca por dentro,
que desea soportar la vida o abusar de ella un poco más.
Y cada noche que espero pacientemente, me descubro abandonado en medio de este silencio, en medio de una cita imposible.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Un poema de amor
Hay un poema de amor escondido detrás de cada palabra, en cada sombra de palabra.
Pero cada boceto que se extiende sobre una página es una nueva máscara que enarbola la bandera de una pasión descuidada e imperfecta.
Reconozco los instantes que se pierden, los que definitivamente se olvidan.
Y es que la vida te roba un gran trozo de tu existencia cada vez que pronuncias te amo.
Al no haberlo pensado antes, no sabes cuáles son tus cartas en este juego.
Y es que lo esencial es el fracaso y no la victoria.
Y en ese fracaso es donde padecemos los resortes de la vida:
la magia infinita, el dolor, la inmensa tristeza y el silencio que todo lo envuelve.
Pero cada boceto que se extiende sobre una página es una nueva máscara que enarbola la bandera de una pasión descuidada e imperfecta.
Reconozco los instantes que se pierden, los que definitivamente se olvidan.
Y es que la vida te roba un gran trozo de tu existencia cada vez que pronuncias te amo.
Al no haberlo pensado antes, no sabes cuáles son tus cartas en este juego.
Y es que lo esencial es el fracaso y no la victoria.
Y en ese fracaso es donde padecemos los resortes de la vida:
la magia infinita, el dolor, la inmensa tristeza y el silencio que todo lo envuelve.
domingo, 25 de abril de 2010
Madrugada de domingo
Hoy es un domingo cualquiera.
Una madrugada de domingo.
Y no puedo dormir.
Abro la ventana y veo la inmensa luna, tan cerca ahora.
Me siento en paz cuando la brisa me acaricia la cara, mi piel pálida y azul.
Las hojas de las palmeras parecen saludarme.
Me susurran palabras ininteligibles.
Y, por un instante, me olvido de quién soy.
Respiro profundamente y pinto la luna con mi silencio.
Entonces abandono mi cuerpo en la ventana.
Y dudo de si soy un fantasma mecido por el olor a estrellas fugaces
o un hombre solo que no puede dormir cuando llega la noche.
Una madrugada de domingo.
Y no puedo dormir.
Abro la ventana y veo la inmensa luna, tan cerca ahora.
Me siento en paz cuando la brisa me acaricia la cara, mi piel pálida y azul.
Las hojas de las palmeras parecen saludarme.
Me susurran palabras ininteligibles.
Y, por un instante, me olvido de quién soy.
Respiro profundamente y pinto la luna con mi silencio.
Entonces abandono mi cuerpo en la ventana.
Y dudo de si soy un fantasma mecido por el olor a estrellas fugaces
o un hombre solo que no puede dormir cuando llega la noche.
sábado, 24 de abril de 2010
El teatro
El teatro tiene sangre humana y hambre de poesía.
Lo demás es política y demagogia.
La conciencia crítica que deseo para el teatro de hoy supera las falsas voces de la política. Consiste en una auténtica conciencia trágica y poética, universal, donde cada individuo puede descubrirse de nuevo, reconocerse en su amor o en su odio.
La verdad se encuentra en un lugar profundamente artístico y que no se adapta a los vaivenes, ni a las melodías absurdas de lo políticamente correcto o de las modas ideológicas.
Yo quiero reconocerme en mi íntima verdad y no en una receta de cocina (eso es la política de hoy) para ganar más dinero.
El valor artístico es infinitamente más importante y menos perecedero que todas las repúblicas y dictaduras del mundo.
No importan las formas de gobierno que elijamos o que nos impongan para vivir, al final seguiremos siendo esclavos de nosotros mismos en un mundo que nos ama y nos detesta a la vez.
Yo creo en la auténtica libertad y en un sueño de mí mismo que me conduzca hasta lugares insospechados.
viernes, 23 de abril de 2010
Compartir una sensación...
Hoy es un día extraño para mí. Mientras una avalancha de lectores se dirige a las librerías para adquirir su libro y su rosa, yo prefiero estar en casa corrigiendo por millonésima vez otra obra que tal vez pueda ser un libro del mañana, sentado en mi sillón preferido o tumbado sobre mi cama: suelo escribir con lápiz y acostado, costumbre muy gratificante, por cierto. Probablemente, los tipos raros como yo jamás irían a comprar un libro este día, sino en los demás días del año. Demasiada gente, demasiada concordia, demasiada curiosidad, demasiado comercio, demasiado ruido... Vivan el libro y la rosa para ellos. Para mí, como para otros, la esclavitud de escribirlos y de maniobrar entre las espinas.
Para el día del libro...
Las palabras cambiarán de formato, y yo también, pero solo cuando me muera.
jueves, 22 de abril de 2010
El caracol
Hay algo que me devuelve a la infancia cuando veo un caracol.
Solía fijarme en ellos en el jardín del colegio donde estudié.
Estaba situado en una antigua estación de tranvía.
Contaba también con una gran chimenea.
En ella se ocultaban los huesos calcinados de algunos hombres malos, decían.
Me daba mucho miedo.
Una vez, entre escombros y restos de cenizas, vi en un ladrillo de la chimenea, muy húmeda ya, un caracol.
Con mucho cuidado lo introduje en un bote de plástico transparente y me lo llevé a casa.
Le pregunté por aquel secreto, por aquellos hombres malos que fueron quemados vivos, por un fantasma que recordaba a los demás lo que allí había sucedido en otra época muy distinta a la mía.
El caracol tan solo se deslizaba por la mesa de mi habitación y me miraba.
Los fantasmas tampoco hablan, pensé.
Solía fijarme en ellos en el jardín del colegio donde estudié.
Estaba situado en una antigua estación de tranvía.
Contaba también con una gran chimenea.
En ella se ocultaban los huesos calcinados de algunos hombres malos, decían.
Me daba mucho miedo.
Una vez, entre escombros y restos de cenizas, vi en un ladrillo de la chimenea, muy húmeda ya, un caracol.
Con mucho cuidado lo introduje en un bote de plástico transparente y me lo llevé a casa.
Le pregunté por aquel secreto, por aquellos hombres malos que fueron quemados vivos, por un fantasma que recordaba a los demás lo que allí había sucedido en otra época muy distinta a la mía.
El caracol tan solo se deslizaba por la mesa de mi habitación y me miraba.
Los fantasmas tampoco hablan, pensé.
miércoles, 21 de abril de 2010
La memoria
La memoria intenta preservar el pasado sólo para que le sea útil al presente y a los tiempos venideros. Procuremos que la memoria colectiva sirva para la liberación de los hombres y no para su sometimiento.
Jacques Le Goff
martes, 20 de abril de 2010
Abrir y cerrar los ojos
Hay días en los que duelen los ojos.
Durante esos días se logran ver múltiples formas en la oscuridad.
Abres las compuertas del pensamiento y ya no estás aquí.
Porque en esos instantes no deseas volver.
Eres parte de algo impreciso.
Tu piel, entonces, navega a la deriva.
Pero no importa, si eres capaz de dibujar los contornos del aire.
Conseguirás volver si abres los ojos.
Conseguirás volver.
Aunque te duelan de tanto abrirlos y cerrarlos.
Variaciones
Hay un lugar entre la vigilia y el sueño donde todo se multiplica...
*
Déjame eternizar de verdad lo eterno.
*
Los instantes conspiran contra el tiempo.
*
No dormir es igual a padecer la propia muerte en vida.
*
No elegimos el sueño.
El sueño no nos pertenece.
La vida no es sueño.
No...
*
Déjame eternizar de verdad lo eterno.
*
Los instantes conspiran contra el tiempo.
*
No dormir es igual a padecer la propia muerte en vida.
*
No elegimos el sueño.
El sueño no nos pertenece.
La vida no es sueño.
No...
lunes, 19 de abril de 2010
En espíritu
A veces, cuando imagino cómo sería mi presencia después de muerto, me veo como un espíritu que vaga por mi casa, por ejemplo, a la deriva, encadenado a los dos mundos, escribiendo o leyendo libros de noche. Vaya, qué miedo, ¿no? Bueno, no se asusten. Si alguna vez sucede, compréndanlo, no habré podido evitarlo. Supongo que habré dejado pendiente algún libro por leer o algún texto por escribir.
¿Y después?
Cuando todos los volcanes dejen de rugir, cuando ya no aparezcan tsunamis, ni tormentas perfectas, cuando las placas tectónicas dejen de sacudir el planeta, cuando no quede más hielo en los polos...
Teorías
Casi siempre, cuando estudio una teoría, hay algo que me obliga a buscar un argumento en contra. Hoy me he dado cuenta de que mi vida se ha basado en contradecir todo lo que me habían enseñado como incuestionable. Y no sé por qué diablos soy así...
sábado, 10 de abril de 2010
Belleza
Hace unos días, una lectora muy especial, a través de un e-mail, me preguntó acerca del concepto de belleza, de lo que significaba para mí. Cada cierto tiempo solemos charlar sobre cuestiones filosóficas o estéticas de este tipo. Y, bueno, tantas y tantas cosas me vinieron a la mente que permanecí varias horas en mi casa, mudo, pensando qué contestar... Pero busqué una respuesta ajustada a su necesidad de saber y a mi necesidad de decir... Como todo en la vida, lo suficientemente imperfecta para no ser tomada muy en serio, tan solo lo necesario...
Me entristece mucho ver cómo las cosas se derrumban y nada permanece.
Y que todo se va de las manos, como la arena o el agua.
Entender el cambio es una liberación, una tendencia taoísta... Es iluminación, quizá... Muchas veces me he sentido muy bien, me encontré a mí mismo entendiendo esta filosofía.
Pero después de pensar en mi tradición occidental, en el humanismo, en la crisis del ser, creo que me quedo con los que pierden, con los que sufren, con la condición efímera, pero digna del desafío... Sé que es una lucha poética perdida, pero creo que la necesitamos todos, en nuestra intimidad. Es una forma de respirar profundamente. Tal vez a través de esta condición perdida no nos sentiremos tan solos y tan desarmados ante el destino. En todo este estado hay tanta verdad contenida que de alguna manera nos libera por dentro, nos hace crecer... Pero sin promesas de mundos mejores. Sé que hay algo de vanagloria en ello, pero ahora estoy en este horizonte. Tal vez esta conciencia de lo trágico libera el espíritu... A mí me inspira, me hace estar más cerca de las personas. Es como si estuviéramos todos unidos por un lazo íntimamente trágico. No es nada nuevo, sino muy antiguo. Puede ser que algo de la paz humana y no de la paz divina se encuentre ahí. En la conciencia de todo ello. Nuestra tradición occidental ha tratado de definir esta condición. Desde luego que todo adquirió más gravedad con la tradición judeo-cristiana de la culpa, por ser expulsados del paraíso, por haber matado al hijo de Dios... Esto nos ha hecho pensar que todos los males del mundo han sucedido por nuestra culpa. Pero antes de todo ello los griegos inventaron esta conciencia trágica, fantástica, grave del mundo, de sus problemas, de su convivencia, de la relación del hombre o la mujer con los dioses... Y todavía andamos en un espacio similar. No hemos avanzado porque no es posible avanzar. Quizá saberlo y afrontarlo, mirando a los ojos a todo lo que nos rodea, dignifica un poco... A mí me hace percibir la vida como un acto de resistencia. Y es esa belleza la que me conmueve por dentro.
Y que todo se va de las manos, como la arena o el agua.
Entender el cambio es una liberación, una tendencia taoísta... Es iluminación, quizá... Muchas veces me he sentido muy bien, me encontré a mí mismo entendiendo esta filosofía.
Pero después de pensar en mi tradición occidental, en el humanismo, en la crisis del ser, creo que me quedo con los que pierden, con los que sufren, con la condición efímera, pero digna del desafío... Sé que es una lucha poética perdida, pero creo que la necesitamos todos, en nuestra intimidad. Es una forma de respirar profundamente. Tal vez a través de esta condición perdida no nos sentiremos tan solos y tan desarmados ante el destino. En todo este estado hay tanta verdad contenida que de alguna manera nos libera por dentro, nos hace crecer... Pero sin promesas de mundos mejores. Sé que hay algo de vanagloria en ello, pero ahora estoy en este horizonte. Tal vez esta conciencia de lo trágico libera el espíritu... A mí me inspira, me hace estar más cerca de las personas. Es como si estuviéramos todos unidos por un lazo íntimamente trágico. No es nada nuevo, sino muy antiguo. Puede ser que algo de la paz humana y no de la paz divina se encuentre ahí. En la conciencia de todo ello. Nuestra tradición occidental ha tratado de definir esta condición. Desde luego que todo adquirió más gravedad con la tradición judeo-cristiana de la culpa, por ser expulsados del paraíso, por haber matado al hijo de Dios... Esto nos ha hecho pensar que todos los males del mundo han sucedido por nuestra culpa. Pero antes de todo ello los griegos inventaron esta conciencia trágica, fantástica, grave del mundo, de sus problemas, de su convivencia, de la relación del hombre o la mujer con los dioses... Y todavía andamos en un espacio similar. No hemos avanzado porque no es posible avanzar. Quizá saberlo y afrontarlo, mirando a los ojos a todo lo que nos rodea, dignifica un poco... A mí me hace percibir la vida como un acto de resistencia. Y es esa belleza la que me conmueve por dentro.
viernes, 9 de abril de 2010
La literatura posible
La literatura posible no se vende al mejor postor, está en cualquier lugar y en ninguno a la vez. Quizás sea el latido frágil y eterno de la utopía. Con ella serás más vulnerable y revivirás el incendio de los sentidos. Te desnudará todos los días, te envolverá en su sombra de luz.
Si ella está en ti... has tomado la forma de un viejo paradigma. Porque la literatura es posible cuando ha dejado de ser imposible.
martes, 6 de abril de 2010
Dedicado a Platón
Hace miles de años, un anciano griego pensó que la inspiración poética podía ser nociva para la educación de los jóvenes y para la estabilidad del Estado. Por esta razón, decidió que había que expulsar a todos los poetas peligrosos e inmorales de las ciudades griegas. Y por este motivo escribo, porque soy uno de los últimos anillos de esa larga cadena de resistentes que osaron desafiar a todos los censores e hipócritas del mundo con el sentido trágico de las palabras.
Prometeo y el insomne
El destino del insomne y el mito que describe la acción del águila enviada por Zeus para devorar el hígado de Prometeo, y que, gracias a su condición inmortal, éste último hacía crecer cada noche de nuevo, tienen en común que, al día siguiente, regresará exactamente la misma maldición, que todo volverá a empezar y que, por una extraña razón, todo acabará también de igual forma. En el caso del insomne, al balance del día anterior le sucederá otro idéntico y, así, hasta que la vida resista. Después le tocará a otro y, luego, a otro y a otro... Al final, todos los insomnes del mundo colaboraremos en un proyecto de búsqueda que no llegaremos a concluir conscientemente. Y he aquí la otra maldición: alcanzaremos el deseado extremo, pero nunca descubriremos si habremos llegado a él realmente.
lunes, 22 de marzo de 2010
Variedades
Al empezar la partida de ajedrez, el peón está más cerca del centro, por lo tanto, tendrá más posibilidades de romper el tablero por la mitad.
*
La ruptura no es libertad, sino compromiso con la conciencia crítica de las cosas.
*
La juventud es un obstáculo para llegar a la vejez.
*
La libertad no hay que ganarla, hay que robarla.
*
Está más ciego el que ve, que el que desea ver.
*
Un ser humano comienza a vivir cuando no se reconoce entre sus máscaras.
*
Todos hemos muerto alguna vez en la vida o todos hemos muerto más veces de las que creemos.
*
No hay solución. Algún día no quedarán testigos para demostrar que has sido bueno.
*
La tormenta perfecta se halla dentro de uno.
*
La ruptura no es libertad, sino compromiso con la conciencia crítica de las cosas.
*
La juventud es un obstáculo para llegar a la vejez.
*
La libertad no hay que ganarla, hay que robarla.
*
Está más ciego el que ve, que el que desea ver.
*
Un ser humano comienza a vivir cuando no se reconoce entre sus máscaras.
*
Todos hemos muerto alguna vez en la vida o todos hemos muerto más veces de las que creemos.
*
No hay solución. Algún día no quedarán testigos para demostrar que has sido bueno.
*
La tormenta perfecta se halla dentro de uno.
domingo, 21 de marzo de 2010
Desolación
La desolación se oculta debajo de la ropa. Desnudarme, pues, es mostrar mi propia desolación. Desolarme con otra persona es sentir que juntos desbordamos el mapa de la destrucción.
Creencia
Hoy creo que mi cartografía se halla en éste y no en los otros mundos.
Por eso, tal vez estoy aquí, dejándome caer,
entregándome al olvido
y escuchando serenamente la respiración íntima de las verdades sin máscara.
*
Qué difícil es admitir la decepción entre las líneas de todas las palabras del mundo.
Y qué difícil es dudar de la certeza.
*
Tal vez llegue el día en el que pueda comprender la hipocresía, la mentira, las dobles verdades, el juego político, las cartas en la manga..., pero ese momento no ha llegado aún, ni creo que llegue nunca.
*
El auténtico arte es para los que creen en la resistencia ante el azote de todos los huracanes inimaginables y para los que no practican los juegos macabros de lo políticamente correcto.
Por eso, tal vez estoy aquí, dejándome caer,
entregándome al olvido
y escuchando serenamente la respiración íntima de las verdades sin máscara.
*
Qué difícil es admitir la decepción entre las líneas de todas las palabras del mundo.
Y qué difícil es dudar de la certeza.
*
Tal vez llegue el día en el que pueda comprender la hipocresía, la mentira, las dobles verdades, el juego político, las cartas en la manga..., pero ese momento no ha llegado aún, ni creo que llegue nunca.
*
El auténtico arte es para los que creen en la resistencia ante el azote de todos los huracanes inimaginables y para los que no practican los juegos macabros de lo políticamente correcto.
lunes, 15 de marzo de 2010
Preliminar (de mi libro "Oblivion")
Me desprendí de toda memoria,
de las metamorfosis anteriores,
del conflicto y del tiempo.
Me rodearon las nubes
y tracé un círculo con mis brazos.
El aire tartamudeaba, consiguió atravesarme.
Al romperse,
mi cuerpo se transformó en trozos de nube
y la imagen se abrió por fin.
Atrás dejé la velocidad del viento,
el descenso ilimitado,
y aparecí en otro modelo
sin dolor,
sin miedo,
cubierto de pétalos amarillos.
Latiendo en la profundidad de algo
escuché voces que se lanzaban a un abismo.
Allí quedé con un rostro borrado,
con un modelo confuso,
sin concreción,
con un ritual sin ataduras,
sin placer,
sin necesidad,
con la intuición del lugar,
sin medida,
sin memoria.
jueves, 4 de febrero de 2010
Steve Reich
En estos momentos soy tan feliz...
Me trajeron de Estados Unidos dos cds de Steve Reich, porque aquí no se consiguen. Las tiendas de discos no tienen apenas música minimalista.
Nunca lo entenderé.
Y cada vez menos.
Ay, ay, ay...
Escucho Variations for vibes, pianos and strings...
¡Cómo adoro a Steve Reich!
Ha culminado un día maravilloso.
Fast, slow, fast...
Podría ser una sinfonía contemporánea, pero no... Ja, ja.
Podría ser una maravillosa banda sonora, pero no... Ja, ja.
Es una de las mejores composiciones que he escuchado en mi vida. Tan sencilla, tan compleja, tiene una apariencia minimalista, pero es íntimamente barroca.
Yo creo que a algunos de los que constituyeron en su día la vanguardia musical norteamericana todavía les queda mucho por decir.
Y es de nuestro siglo, de 2005, del siglo XXI, ya.
Hay que pintar con ella...
No hay que perder las buenas costumbres.
Me trajeron de Estados Unidos dos cds de Steve Reich, porque aquí no se consiguen. Las tiendas de discos no tienen apenas música minimalista.
Nunca lo entenderé.
Y cada vez menos.
Ay, ay, ay...
Escucho Variations for vibes, pianos and strings...
¡Cómo adoro a Steve Reich!
Ha culminado un día maravilloso.
Fast, slow, fast...
Podría ser una sinfonía contemporánea, pero no... Ja, ja.
Podría ser una maravillosa banda sonora, pero no... Ja, ja.
Es una de las mejores composiciones que he escuchado en mi vida. Tan sencilla, tan compleja, tiene una apariencia minimalista, pero es íntimamente barroca.
Yo creo que a algunos de los que constituyeron en su día la vanguardia musical norteamericana todavía les queda mucho por decir.
Y es de nuestro siglo, de 2005, del siglo XXI, ya.
Hay que pintar con ella...
No hay que perder las buenas costumbres.
lunes, 1 de febrero de 2010
Felicidad
La verdadera felicidad consiste en saber exactamente de dónde venimos y a dónde vamos. Y como nunca podremos saberlo con precisión, pues seremos eternamente infelices. A no ser que consideremos que la vida es un sueño y que no importa nada de todo esto. Entonces, podremos ser hipocritamente felices. Que no es poco.
sábado, 30 de enero de 2010
Cambios
Me alarman mis frecuentes cambios de decisión con respecto a las actividades culturales que me proponen realizar. Cuando reflexiono sobre la causa de estos desapegos me doy cuenta de que soy yo el que provoco estos cambios. Tal vez por la necesidad de tomar la decisión correcta, más sencilla, más a salvo de lo público, más escondida. Y siento profundamente que esto sea así, porque nadie lo entiende. Hay quien lo interpreta como un acto de soberbia. Más lejos de la realidad. La verdadera razón está en el maldito momento cero que necesito siempre para crear o vivir honestamente y con el que vuelvo a empezar una y otra vez y en el que excluyo todo acto de confianza y de fama. Por eso me revuelvo entre las sombras, entre las dificultades de lo inédito y de la expresión artística, con el fin de cambiarlo todo para continuar siendo yo mismo, en mi espacio íntimo y confuso, humano y eterno, iniciático y furioso.
Elección
La elección de escribir... de reescribir lo soñado, lo perdido, lo irrecuperable, es la mayor desgracia a la que puede aspirar un ser humano.
jueves, 28 de enero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
nº 54
Acabo de concluir mi obra nº 54 de teatro. No sé si sirve de algo decirlo, permítanme la soberbia de compartir el dato con ustedes. Hacía tiempo que no las contaba. A veces creo que es lo único que a uno le queda en la vida. Es algo que nadie te puede quitar. Cuando lo hice, suspiré un poco. Y más cuando ninguna de las piezas que he escrito a lo largo de mi vida entran dentro de los modelos comerciales que imperan en el mercado y que, en muchos casos, vuelven más estúpido al público. Creo que he vencido al sistema en esto.
Tengo 36 años y estoy cansado esta noche, muy cansado. A veces creo que en lugar de 36 tengo 63...
lunes, 25 de enero de 2010
Resnais
Ayer repasé el film El año pasado en Marienbad (1960), de Alain Resnais:
No tengo palabras... Detesto el mundo de hoy.
-"... toda esa historia ya está ahora pasada, va a acabar dentro de unos cuantos segundos, acaba de fijarse...
-... para siempre en un pasado de mármol, como esas estatuas, como un jardín labrado en la piedra, y ese mismo hotel con sus salas en adelante desiertas, esos personajes inmóviles, mudos, muertos desde mucho tiempo atrás sin duda, que montan aún la guardia en los ángulos de los pasillos, a lo largo de los que yo avanzaba a su encuentro entre dos filas de rostros inmóviles, fijos, pasmados, indiferentes desde siempre respecto a usted, que vacila quizá aún, mirando siempre la entrada de ese jardín...".
No tengo palabras... Detesto el mundo de hoy.
lunes, 18 de enero de 2010
Contracción
[Escucho a Robert Rich: Fissures]. Le debo tanto a su música...
Mis mejores palabras fueron, tiempo atrás, los ecos de aquellos sonidos.
No hay un compositor en el mundo que haya representado mejor la espiritualidad de la naturaleza.
Es la pasión orgánica lo que está en juego.
Cómo reflejar la guerra de los virus, la movimientos sutiles de los seres, de las células... Cómo sentir el alma de estas pequeñas supervivencias.
Cómo reflejar estas íntimas transformaciones, la contracción de los espíritus, las miradas transparentes, los delirios mínimos...
*
Todo es confrontación.
Todo es un leve suspiro o ansiedad o falsa gloria.
Todo es violencia.
Todo es error o error,
un combate entre aquellas estrellas que han dejado de brillar.
Así lo padezco, así me muestro ante los ganadores.
Soy el que pierde,
el que se lastima en cada instante.
Estoy a años luz de todo
y al mismo tiempo soy una célula de conciencia
que lucha sin tregua contra las materias luminosas.
Mis mejores palabras fueron, tiempo atrás, los ecos de aquellos sonidos.
No hay un compositor en el mundo que haya representado mejor la espiritualidad de la naturaleza.
Es la pasión orgánica lo que está en juego.
Cómo reflejar la guerra de los virus, la movimientos sutiles de los seres, de las células... Cómo sentir el alma de estas pequeñas supervivencias.
Cómo reflejar estas íntimas transformaciones, la contracción de los espíritus, las miradas transparentes, los delirios mínimos...
*
Todo es confrontación.
Todo es un leve suspiro o ansiedad o falsa gloria.
Todo es violencia.
Todo es error o error,
un combate entre aquellas estrellas que han dejado de brillar.
Así lo padezco, así me muestro ante los ganadores.
Soy el que pierde,
el que se lastima en cada instante.
Estoy a años luz de todo
y al mismo tiempo soy una célula de conciencia
que lucha sin tregua contra las materias luminosas.
domingo, 17 de enero de 2010
Haití
Con motivo de la tragedia de Haití...
Haití es la isla de los espíritus,
los silencios, los llantos,
las palpitaciones perdidas.
Descubro sus ojos infantiles,
sus ojos adultos nadando en esta forma de fin o de principio.
Los espectros renacen entre los escombros,
y nadie los ve.
Miles de seres invisibles deambulan junto a los videntes.
Buscan explicaciones, buscan una luz que les haga vislumbrar una ruta para el olvido.
La ceguera se apodera de los cuerpos.
La ceguera.
Las palabras ya no sirven para decir,
para ver, porque la imagen ha quebrado todas las pupilas.
*
Sí. Soy testigo de esta especie de final
o un espíritu más que vaga por el país de los muertos.
Yo no sé.
No sé por qué estoy en este espacio.
No sé por qué la isla me arrastra,
por qué siento que mi casa es Haití.
Haití es la isla de los espíritus,
los silencios, los llantos,
las palpitaciones perdidas.
Descubro sus ojos infantiles,
sus ojos adultos nadando en esta forma de fin o de principio.
Los espectros renacen entre los escombros,
y nadie los ve.
Miles de seres invisibles deambulan junto a los videntes.
Buscan explicaciones, buscan una luz que les haga vislumbrar una ruta para el olvido.
La ceguera se apodera de los cuerpos.
La ceguera.
Las palabras ya no sirven para decir,
para ver, porque la imagen ha quebrado todas las pupilas.
*
Sí. Soy testigo de esta especie de final
o un espíritu más que vaga por el país de los muertos.
Yo no sé.
No sé por qué estoy en este espacio.
No sé por qué la isla me arrastra,
por qué siento que mi casa es Haití.
domingo, 10 de enero de 2010
Cerrar los ojos
Es hermoso cerrar los ojos, no sentir que el tiempo pasa. Sí, es hermoso no saber que tu cuerpo te pertenece. Es hermoso olvidarlo todo, sí. Es hermoso dormir, dormir. Cómo podría hacerlo en estos momentos... cómo podría abandonarme y no despertar y existir limitado por todos los sueños más felices que he tenido a lo largo de mi vida. Cómo podría vencer este dichoso insomnio...
Humo
La vida no se construye con palabras deshechas. El humo de los cigarros me revela el tono exacto para decir que no hay nada que decir. Los espectros no hablan, sólo te miran. Y eso es todo.
Invicto
Quien huye de sí mismo, trata de buscar desesperadamente algo que le sustente la vida, un aire, una gloria efímera. Pero no. Es el recuerdo fugaz lo que se mantiene invicto. El recuerdo inalcanzable y el futuro incierto. Es justo. La existencia es para los perdedores.
Enfermedad
Conozco una enfermedad que oprime los ojos, que irrita las órbitas mentales. Esta enfermedad se llama silencio y oculta en su interior la crisis que honra a todo hombre.
Verás
Verás los juegos políticos desde tu seguro rincón de tela. Verás el teatrillo de los buenos modales desde un lugar secreto, lleno de dicha por ser alguien maduro y perverso a la vez. Verás tu cadáver pasearse delante de tu casa. Le saludarás y mañana será otro día.
miércoles, 6 de enero de 2010
Los cuerpos remotos
-La soledad es un grado.
-Una clase de veneno.
-Invoca todos los delirios.
-Sí.
-Es grave.
-Desconcierta.
-Deja que interprete.
-No.
-Entender los códigos de la libertad.
-No mirar atrás.
-Escuchar la melodía secreta.
-Lejos, lejos.
-La palabra disuelta sobre los cuerpos remotos.
-Es tarde.
-Sí que lo es.
-Los cuerpos hablan sin palabras.
-Distinguen los estados.
-No somos lo que creemos.
-Se pierde con extrema facilidad.
-Nunca se acaba de entender eso de ser libre.
-Se pierde la voz.
-Quién sabe si algún día.
-Se pierde el sentido.
-Aquellos ojos verdes.
-Se pierde la luz.
-Reflejados en el río.
-Nadie me escucha.
-Los ojos perdidos.
-Ni una palabra.
-Porque no somos lo que pensamos.
-Siente, siente, amor.
-No.
-Llega la luz desde el límite de la comprensión.
-La luz oblicua, plana, multiforme, eterna.
-La luz que me dice: nunca volverás.
-La luz que no veo. Me he vuelto ciego.
-Siente el calor.
-Siento el frío.
-Siente el calor, el calor.
-Hay un lugar entre la melancolía y la conciencia que está en llamas.
-Sí. Préndelo todo. Y huye.
-Una fuga vendría bien.
-No pienses. Deja que las manos toquen solas el piano.
-Sí, escucho todo lo que no es.
-En tus manos, en tus manos está.
-Este calor tan erótico en ellas, esta energía, esta fuerza de pies a cabeza... es por el sonido.
-El sonido de tu imaginación.
-El sonido de la eternidad.
-El sonido de tu cuerpo envuelto en llamas.
-Una clase de veneno.
-Invoca todos los delirios.
-Sí.
-Es grave.
-Desconcierta.
-Deja que interprete.
-No.
-Entender los códigos de la libertad.
-No mirar atrás.
-Escuchar la melodía secreta.
-Lejos, lejos.
-La palabra disuelta sobre los cuerpos remotos.
-Es tarde.
-Sí que lo es.
-Los cuerpos hablan sin palabras.
-Distinguen los estados.
-No somos lo que creemos.
-Se pierde con extrema facilidad.
-Nunca se acaba de entender eso de ser libre.
-Se pierde la voz.
-Quién sabe si algún día.
-Se pierde el sentido.
-Aquellos ojos verdes.
-Se pierde la luz.
-Reflejados en el río.
-Nadie me escucha.
-Los ojos perdidos.
-Ni una palabra.
-Porque no somos lo que pensamos.
-Siente, siente, amor.
-No.
-Llega la luz desde el límite de la comprensión.
-La luz oblicua, plana, multiforme, eterna.
-La luz que me dice: nunca volverás.
-La luz que no veo. Me he vuelto ciego.
-Siente el calor.
-Siento el frío.
-Siente el calor, el calor.
-Hay un lugar entre la melancolía y la conciencia que está en llamas.
-Sí. Préndelo todo. Y huye.
-Una fuga vendría bien.
-No pienses. Deja que las manos toquen solas el piano.
-Sí, escucho todo lo que no es.
-En tus manos, en tus manos está.
-Este calor tan erótico en ellas, esta energía, esta fuerza de pies a cabeza... es por el sonido.
-El sonido de tu imaginación.
-El sonido de la eternidad.
-El sonido de tu cuerpo envuelto en llamas.
Avance
Déjame avanzar en la dirección del viento.
Te confieso que no llevo las velas desplegadas,
pero escucharé las palabras en clave de las nubes.
Ser libre tiene un precio.
Te confieso que no llevo las velas desplegadas,
pero escucharé las palabras en clave de las nubes.
Ser libre tiene un precio.
Lo nuevo
Los viejos relojes no marcan las horas en punto,
pero amenazan con invocar nuevos ritmos y modelos.
El año comienza a vestirse y ya está cansado.
pero amenazan con invocar nuevos ritmos y modelos.
El año comienza a vestirse y ya está cansado.
lunes, 4 de enero de 2010
Lo natural
Lo natural es acabar cuanto antes y emprender todos los vuelos invisibles,
y no saber tu propio nombre,
ignorar el espacio presente,
sonreír a todos los espejos y odiarte a ti mismo sin saber por qué.
y no saber tu propio nombre,
ignorar el espacio presente,
sonreír a todos los espejos y odiarte a ti mismo sin saber por qué.
Lluvia
La lluvia nocturna canta mi derrota.
Es tarde para lamentarse.
Si tus ojos miraran la verdad de las cosas tal vez quisiera vivir algo más,
pero esta lluvia tararea mi desengaño.
Es dramático continuar.
Es tarde para lamentarse.
Si tus ojos miraran la verdad de las cosas tal vez quisiera vivir algo más,
pero esta lluvia tararea mi desengaño.
Es dramático continuar.
sábado, 2 de enero de 2010
Odisea
Pero Zeus que agrupa las nubes le dijo en respuesta:
"Sigue, ¡oh Sol!, tú tranquilo alumbrando a los dioses eternos
y a los hombres mortales también por la tierra fecunda,
que yo mismo bien pronto, lanzando mi fúlgido rayo,
haré trizas su raudo bajel en mitad del océano".
"Sigue, ¡oh Sol!, tú tranquilo alumbrando a los dioses eternos
y a los hombres mortales también por la tierra fecunda,
que yo mismo bien pronto, lanzando mi fúlgido rayo,
haré trizas su raudo bajel en mitad del océano".
Homero
Géminis
En el principio ni siquiera las palabras existían, tan sólo dos cuerpos que se amaban. En el principio algunos ángeles habían caído y sus imágenes muertas poblaban el mundo. Pero dos inmensos cuerpos definían lo eterno y eran una santa unidad: la tierra y el cielo. Entre ambos se formó un vacío que, luego, se transformó en aire. Y aquellos ángeles que habían perdido la primera guerra del cielo quisieron respirarlo para liberarse del rigor mortis. Regresar a la vida, a la tragedia de la vida, por breve que fuera. Y quisieron ser un único pensamiento dual, un modelo de perfección que impidiera el equilibrio de Dios. Y crearon las diferencias, fabricaron las potencias necesarias para quebrar la síntesis divina. El bien y el mal habían sido inventados. Y así los ángeles se convirtieron en seres humanos. Por ello, en cada instante que, desde entonces, ha marcado su existencia, transita un pensamiento eterno disfrazado de pretérito, presente y futuro.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Circular breathing
Escucho a Win Mertens, en esta noche azul: "Circular breathing"... A veces me dejo guiar por él. Es un buen compañero de viaje. Me abandono en el sillón. Esta pieza es tan hermosa... Cierro los ojos.
Apunte
Porque la auténtica belleza nace de un error, de un desengaño, de un primer desconcierto, de una reacción, de un dilema, de un momento culminante, de un desahogo, de una caída. El resto es literatura.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Otro
Estos sonidos me consumen por dentro.
Fallecerán esta noche conmigo, en mi cabeza, en mi vientre.
Como todas las palabras que olvido con facilidad.
Mañana volveré a ser otro.
Fallecerán esta noche conmigo, en mi cabeza, en mi vientre.
Como todas las palabras que olvido con facilidad.
Mañana volveré a ser otro.
Apunte
Cuando abandono los deberes del sueño, lo único que me queda es el misterio de las pequeñas cosas.
Apunte
En un mundo tan eterno y fugaz, sólo queda la expresión trágica de lo humano y de la infinitud, a través de la épica de los sentimientos, de las transformaciones críticas de la existencia.
Noches
Esta noche soy un lamento que arrastra la energía de todas las eternidades juntas.
¿Quién sabe si ando entre las ruinas de mi espíritu?
¿Cómo puedo rendirme?
*
Hace una semana, iba por la autopista. Era de noche y, tras pasar una curva, me sorprendieron los restos de un accidente. Debió de producirse momentos antes porque allí no había nadie más. Dos coches volcados ardían. Estaban situados a ambos lados, en paralelo, y una densa cortina de humo recorría de parte a parte los dos carriles, como si fuera el telón de una tragedia. Iba a gran velocidad y atravesé esta red gris y oscura como un proyectil. No sabía qué me depararía después: si algún cuerpo tendido en la pista, otro coche en llamas... Por un instante pensé que la vida dependería de lo que me encontrara en el otro lado. Pero no sé si por suerte o por desgracia, me topé de nuevo con la oscuridad y con la noche estrellada, con el silencio, con una paz eterna. Justo en ese momento sentí una explosión detrás de mí. Uno de aquellos coches ardía todavía más.
Cuando pude detenerme, en lugar más seguro, un poco más adelante, llamé al 112, por suerte ya llegaban y no hubo que lamentar pérdidas humanas.
Supongo que el otro lado es esa cortina de humo. Esa entrada que se convierte de nuevo en salida. O ese pensar, decir... conozco todas las dimensiones, los espacios eternos... Todo me resulta tan familiar: esta paz... detener mi tiempo, todos los tiempos... esta maldita conciencia de las cosas la conozco de alguna manera desde que tengo uso de razón y no sé por qué. No lo sé. Me interroga y me engaña. Sólo puedo preguntarme lo mismo que cualquiera. Pero no sé. No sé. La vida te da las imágenes y la muerte las devuelve a la eternidad. El vacío budista es lo más próximo a la muerte en vida. Entre otras cosas sirve para vencer el miedo, la tensión, la conciencia de la pérdida. Sin ella, lo dejas todo. Pero hay algo más, algo más que no puedo expresar, lo sé, lo sé. Lo he visto muchas veces en mis sueños, en mis visiones nocturnas. Es extraño porque siempre es diferente, pero está ahí. Y no puedo explicarlo con palabras, tal vez con algunos sonidos dispersos o con una combinación de imágenes borrosas. No sé, no sé. Forman parte de una visión aún mayor que soy incapaz de traspasar. Pero puedo acercarme a esta clase de aire, a este reducto de expresión que me transforma por dentro, que recrea mis ruinas interiores, que pinta mi espíritu con los colores del tiempo detenido.
martes, 22 de diciembre de 2009
Todo comenzó mucho antes
Los hombres han sido creados con el objeto de que obedezcan la ley que les ordena proteger aquel globo que ves en el centro de este espacio sagrado y que recibe el nombre de Tierra; a ellos se les ha dado un alma cuyo origen está en aquellos fuegos eternos a los que llamáis constelaciones y estrellas, que tienen forma de globo, redondas y que, al ser sus almas mentes divinas, dibujan sus órbitas circulares con una celeridad digna de admiración.
Cicerón
lunes, 23 de noviembre de 2009
Para reflexionar
Hoy he leído unas declaraciones de los supervivientes del barco que se hundió en el Mar Rojo. En él desaparecieron dos turistas valencianos, como se sabe. Las palabras que reproduzco, a continuación, de uno de los supervivientes, me parece que reflejan perfectamente el mundo de hoy:
"Todo fue muy rápido, en poco más de un minuto empezamos a salir de los camarotes. Las luces estaban apagadas, se oían gritos por todos lados. Nos dimos cuenta de que algo pasaba porque el barco estaba escorado y algunos se caían de la cama y los de abajo tenían el camarote lleno de agua", señaló. Antonio García ha recordado que en unos segundos el barco se hundió y recalcó que el capitán fue el primero en abandonar la nave "dejando los motores en marcha".
"Todo fue muy rápido, en poco más de un minuto empezamos a salir de los camarotes. Las luces estaban apagadas, se oían gritos por todos lados. Nos dimos cuenta de que algo pasaba porque el barco estaba escorado y algunos se caían de la cama y los de abajo tenían el camarote lleno de agua", señaló. Antonio García ha recordado que en unos segundos el barco se hundió y recalcó que el capitán fue el primero en abandonar la nave "dejando los motores en marcha".
domingo, 1 de noviembre de 2009
Waiting, waiting for...
Lou Reed, otra vez.
La Velvet de nuevo en mis oídos, en el silencio nocturno.
Sí, lo inventaron todo...
Y tú, ¿qué miras?
¿Se te ha perdido algo?
Es demasiado tarde para que vengas por aquí.
Este es un sitio privado.
No es para ti.
La Velvet de nuevo en mis oídos, en el silencio nocturno.
Sí, lo inventaron todo...
Y tú, ¿qué miras?
¿Se te ha perdido algo?
Es demasiado tarde para que vengas por aquí.
Este es un sitio privado.
No es para ti.
sábado, 31 de octubre de 2009
Dignidad
La dignidad no se consigue fingiendo ante los demás que lo has hecho bien
o acercándote a los que la tienen.
La dignidad se lleva como una piel y se defiende hasta el último suspiro.
La dignidad te hace morir de pie y con la mente intacta.
La dignidad te hace crecer a cada momento y te ayuda a desconectar,
a desconectar de los impostores, de los falsos profetas y artistas, de los falsos amigos, de las falsas amantes.
o acercándote a los que la tienen.
La dignidad se lleva como una piel y se defiende hasta el último suspiro.
La dignidad te hace morir de pie y con la mente intacta.
La dignidad te hace crecer a cada momento y te ayuda a desconectar,
a desconectar de los impostores, de los falsos profetas y artistas, de los falsos amigos, de las falsas amantes.
miércoles, 21 de octubre de 2009
La araña
Mientras dejaba que Dios se expresara a través de sus labios, ante un gran auditorio, en la ciudad de Praga, el Papa Benedicto XVI nunca hubiera creído por sí mismo que una araña tuviera la suficiente capacidad de maniobra y la habilidad estratégica necesaria para recorrerle de arriba abajo, a lo largo y ancho de su cuerpo y de su discurso, sin percatarse de ello. Más tarde comprobaría personalmente cómo las cámaras habían captado, para el mundo entero y para él también, el preciso instante donde la intrusa acababa el laborioso trabajo de tejer una tela alrededor de su cuello.
Entierro
Como tantas otras veces, a lo largo de sus sesenta años, el sepulturero del cementerio abría una zanja con el fin de preparar el entierro que se celebraría unas horas más tarde.
Pero un pequeño alud provocó, primero, que la carretilla le golpeara la cabeza y, segundo, que la tierra extraída por él momentos antes se le viniera encima, sepultándolo completamente.
Cuando llegó la comitiva, encontraron la tumba cerrada y ningún resto del sepulturero. Alguien se quejó y, como tardaba en aparecer, las autoridades municipales decidieron despedirlo por incumplimiento de contrato.
Pero un pequeño alud provocó, primero, que la carretilla le golpeara la cabeza y, segundo, que la tierra extraída por él momentos antes se le viniera encima, sepultándolo completamente.
Cuando llegó la comitiva, encontraron la tumba cerrada y ningún resto del sepulturero. Alguien se quejó y, como tardaba en aparecer, las autoridades municipales decidieron despedirlo por incumplimiento de contrato.
lunes, 19 de octubre de 2009
No puedo evitarlo
No puedo evitarlo: siento náuseas por casi todo.
Y ese casi es lo que me hace seguir aquí.
En ese casi están las personas que lo saben, únicamente.
En ese casi no está quien mal vende su inteligencia al necio o al ignorante o quien no cree en lo que hace o quien se engaña con medias mentiras.
En ese casi no está quien aparenta ser lo que no es o quien se deja utilizar a cambio de cariño, de falso cariño o de un par de monedas.
En ese casi, es cierto, reina la soledad más profunda y auténtica que un ser humano pueda desear.
Pero por ese casi, vivo verdaderamente.
Y ese casi es lo que me hace seguir aquí.
En ese casi están las personas que lo saben, únicamente.
En ese casi no está quien mal vende su inteligencia al necio o al ignorante o quien no cree en lo que hace o quien se engaña con medias mentiras.
En ese casi no está quien aparenta ser lo que no es o quien se deja utilizar a cambio de cariño, de falso cariño o de un par de monedas.
En ese casi, es cierto, reina la soledad más profunda y auténtica que un ser humano pueda desear.
Pero por ese casi, vivo verdaderamente.
Si todo fuera como la música
Si todo fuera como la música, si todo fuera tan auténtico como dejar que los dedos fluyan libremente sobre las teclas de un piano...
Qué feliz sería, entonces.
Qué feliz sería, entonces.
jueves, 8 de octubre de 2009
Rafael Arozarena, descansa en paz
"Los que de verdad filosofan, Simmias, se ejercitan en morir, y el estar muertos es para estos individuos mínimamente terrible. [...] todo lo que vive nace de lo que ha muerto [...] en realidad se da el revivir y los vivientes nacen de los muertos y las almas de los muertos perviven".
"Fedón", Diálogos, Platón.
La primera vez que vi en persona a Rafael fue cuando éste leyó sus poemas en un acto que había organizado conjuntamente con un amigo biólogo para Amnistía Internacional, en 1994. En aquel tiempo, andaba yo en este colectivo y en otros, creyendo que a través de estas organizaciones todavía se podían cambiar las cosas y que, si uno ponía el empeño adecuado, todo necesariamente mejoraría. También llevaba un programa en Radio Campus y me encargué de la retransmisión del evento en el Paraninfo de la Universidad. Cuando le llegó el turno a Rafael no supe qué decir, me quedé fascinado por el texto, me pareció un gran poema en prosa. Fue una suerte de revelación fetasiana, diría ahora.
Unos años después, en 1998, en un acto, no recuerdo cuál, celebrado en el Ateneo de La Laguna, mi amigo Ricardo García Luis me propuso entrevistar a Rafael Arozarena y, que si quería, él mismo me lo presentaba. En ese entonces, yo llevaba una página literaria en el periódico El Día titulada "De las artes y de las nuevas letras canarias". También era la época del estreno del film Mararía, basado en su célebre novela. En pocos días, quedamos cerca de su casa y le visitamos. Los tres pasamos una velada inolvidable. Pronto me puse de acuerdo con él para hacerle, en otra ocasión, y personalmente, una entrevista. Y así fue. En un corto período de tiempo me vi con una larga conversación, de la que publiqué tan sólo un breve extracto. Como siempre me habían interesado los libros de conversaciones, se me ocurrió proponerle, en aquellas navidades de 1998, la aventura de llevarlo a cabo. Y, para mi sorpresa, aceptó. Creo que desde el principio nos sentimos muy cómodos el uno con el otro y eso ayudó bastante para que nos pudiéramos entender con gran fluidez.
Tiempo atrás venía yo dándole vueltas a la idea de fetasa, como tantos escritores y, también, no escritores de las islas. Siempre intuí que debían existir algunas claves que no estaban al alcance de cualquiera y que aquello constituía uno de esos grandes misterios que encierra la insularidad. Por eso, también quise adentrarme en todo este mundo. Aunque no sabía hasta dónde iba a llegar, este libro de conversaciones lo llevé a cabo exclusivamente por una curiosidad personal y por un acto de justicia, ya que en aquel entonces, con frecuencia, se malinterpretaban sus palabras e, incluso, había quien se alegraba porque no lograra terminar aún su tercera novela. Pero, si bien, creí que en uno o dos años podría componer el corpus del libro, para mi sorpresa todo el trabajo ocuparía un ciclo de cinco años. Así que, a través de un método socrático, por así decirlo, casi marcado por un destino que tal vez ignoraba, me vi envuelto en la tela de araña fetasiana.
Las conversaciones entre Rafael y yo fueron muy intensas, ambos sabíamos que de alguna manera no sólo estábamos hablando para nosotros, sino para todo el mundo. Era una sensación que, creo, compartíamos, aunque nunca llegáramos a hablar de ello. En realidad, es inevitable cuando se trata de un libro de estas características. Poco a poco y de forma algo desordenada iba transcurriendo aquella aventura que yo iba a su vez estructurando y organizando temáticamente. Pese a todas mis tentativas por marcar la pauta como entrevistador, he de reconocer que cuando llegaba a casa de Rafael y hablábamos, salían tantos temas interesantes que siempre acabábamos en lugares imprevisibles. Incluso llegué a construir una especie de método con él. Todos los que lo han entrevistado saben que, en su caso, siempre fue muy difícil planificar y cumplir dicha planificación. Yo creo que él necesitaba un tiempo previo para entrar en la materia o en el estado de concentración que uno deseaba. Llegué a calcular una hora más o menos en esa tarea, donde él se desahogaba a su gusto y, luego, pasado ese tiempo, ya me dejaba un mayor espacio de maniobra. Y ahí podíamos avanzar en la dirección que me interesaba. Aunque también he de admitir que, en este momento previo, a veces salían a relucir asuntos no menos trascendentes y que también incluiría en el libro, pero digamos que, en este período, él era el que mandaba, si se me permite la expresión, y en el otro, más o menos, yo. Todo ello me dio pie a pensar que cada entrevistado necesita su propio espacio, su propio tiempo, su propia atmósfera, y que, hoy en día, con el ritmo frenético de nuestra época, se desaprovechan las ocasiones de acercarnos verdaderamente los unos a los otros.
Después de un proceso muy complejo de trabajo, el libro, por fin, vio la luz en la editorial Benchomo, en 2004. En la primera presentación, en la feria del libro de Adeje, sólo un medio entrevistó a Rafael: El Día. Y en la segunda presentación, en el Ateneo de La Laguna, nadie cubrió la noticia, pese a que yo personalmente les había enviado a todos los periodistas de cultura uno de los libros. He de decirlo porque siempre creímos que aquello no estuvo bien. Ahora, y casi por la voluntad espontánea de sus lectores, la obra es ya más conocida, pero de alguna manera sigue silenciada, pese a que Rafael admitiera siempre que había sido su testimonio. Ahora se ha convertido probablemente en un libro raro, difícil de encontrar. Supongo que el mundo editorial funciona así. Y me atrevo a decir esto porque nunca lo consideré como un libro pretenciosamente mío, sino como un texto que es patrimonio de todos. Y creo que así debe ser.
Rafael me abrió al mundo fetasiano desde la praxis de su experiencia, pero también me facilitó el conocimiento del teórico de todo aquello: José Antonio Padrón. A él le dediqué otros cinco años de mi vida, ya que la familia me encargó, y yo acepté con sumo gusto, reunir la obra completa. En el año 2008, ediciones Idea publicaría un tomo con toda su producción.
Después de 10 años muy intensos de búsqueda, creo haber saciado gran parte de mi curiosidad y haberme aproximado enormemente a la química de este concepto que encierra para mí una de las formas de pensamiento más fascinantes del siglo XX.
Hace una semana ya que Rafael nos dejó, sí, que nos dejó más huérfanos, como me decía en un e-mail mi buen amigo Sabas Martín. Contemplar su imagen en el tanatorio, rodeada de cientos de flores y de una luz crepuscular, me hizo pensar que en ese momento Rafael Arozarena era más fetasiano que nunca, que ya no hacía falta hablar más de la muerte para vencerla porque, de esta manera, ya lo había vencido todo. Aquel día me embargó un gran sufrimiento, una enorme impotencia, un no creer que aquel mensaje que me habían enviado al teléfono móvil, "ha muerto Rafael Arozarena", podía ser posible. Y es que no era posible. Incluso después de la impresión inicial en el tanatorio, fue muy dolorosa, tuve la sensación de que existía algo de mentira en todo aquello, de que Rafael en realidad no había fallecido. Y eso sigo creyendo hoy, mientras escribo estas líneas de urgencia y leo su tercera novela: Los ciegos de la media luna (ediciones Idea / La página, 2009).
En ella, mi amigo inmortal escribía una de sus reflexiones más fetasianas: "Yusuf se acercó a la preciosa alfaguara con intención de refrescar sus pensamientos contemplando el agua. El agua, incolora, insípida y fresca, podía neutralizar aquellos horribles tufos que Yusuf consideraba irrespirables. Se despojó de la americana, se mojó los brazos, se refrescó el rostro y formando un cuenco con sus manos, recogió una porción de agua y estuvo contemplándola. Era tan transparente y diáfana que no se veía y Yusuf la detectaba sólo por su leve peso y el frescor que producía en sus manos. Pensó entonces que así como el blanco es el compendio de todos los colores, también el agua puede ser el espíritu de todos los sabores y perfumes. "Así que -pensó Yusuf- la nada puede ser muy bien la síntesis de todo lo existente, quizá una purificación" (p. 19).
Al leer estas líneas, inmediatamente recordé la voz de Rafael, su timbre, repleto de olas interiores, que siempre estaba más cerca del otro lado que de éste. Sentí que me recitaba estas líneas, esta explicación de todo lo que probablemente ahora esté viviendo, de todo lo que se halla en otro lugar aún más despojado que el nuestro.
El equipaje de un escritor es su obra, con ella puede entrar y salir de todos los espacios, de todas las mentes, de todas las incomodidades. Gracias a ella, Rafael Arozarena sabía, en algún lugar inconfesable de sí mismo, que el miedo a la muerte era otra ilusión. Aunque, como siempre jugaba con las hipótesis, en alguna ocasión me llegaría a confesar que tenía miedo a morir sufriendo entre hierros azules, y todo por culpa, tal vez, de una dolorosa percepción del color o de un recuerdo inquietante de la infancia... ¿Quién sabe?
Su cuerpo fue incinerado, siguiendo su última voluntad. Este acto final de su vida, que encierra otras nuevas transformaciones también, llega como una suerte de despojamiento, esta vez de todo. Este último gesto arrastra consigo una vida de superación y desdicha, de placer y olvido, de verdades y mentiras, de un profundo amor a la existencia en todos sus ritmos y sus cambios. Descansa en paz, querido amigo.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Los espacios intermedios
Atravesada por una luz breve y ligera,
la piel se desprendía de la violencia del tacto.
Pensábamos el aire y hablábamos sin decir palabra.
Sin vértices, ni conflicto,
la transparencia ignoraba las pulsaciones.
Sin límites, sin voz,
nombrábamos los espacios intermedios.
la piel se desprendía de la violencia del tacto.
Pensábamos el aire y hablábamos sin decir palabra.
Sin vértices, ni conflicto,
la transparencia ignoraba las pulsaciones.
Sin límites, sin voz,
nombrábamos los espacios intermedios.
[marzo de 2004]
sábado, 5 de septiembre de 2009
El pianista
El pianista ve un cuerpo extendido sobre las teclas.
No se atreve a tocarlo.
Es un hombre tímido.
Los sonidos le tientan.
Se hace el oscuro.
La belleza sobre las teclas.
La belleza bebe ron.
Es transparente.
Y todo parece confuso.
Es una resaca cruel.
Los arpegios en las sienes provocan migraña.
La luz intermitente.
Tanta gravedad, tanto pedaleo.
El pianista escucha los gemidos,
los matices, los estacatos, la cadencia
a punto de llegar al orgasmo,
a un sufrimiento extremo.
El pianista extiende su miembro viril sobre el teclado.
Tal vez así comprenda el piano que la belleza no puede controlarse.
El cuerpo extendido provoca el encuentro.
Culo en pompa.
El pianista es un acróbata burgués.
Hay que concluir la pieza.
Cuando eyacula, el instrumento termina de desarmarse.
El intérprete contempla su piano hecho añicos.
El público aplaude la imagen del pianista
que cae rendido sobre los restos de su obra.
No se atreve a tocarlo.
Es un hombre tímido.
Los sonidos le tientan.
Se hace el oscuro.
La belleza sobre las teclas.
La belleza bebe ron.
Es transparente.
Y todo parece confuso.
Es una resaca cruel.
Los arpegios en las sienes provocan migraña.
La luz intermitente.
Tanta gravedad, tanto pedaleo.
El pianista escucha los gemidos,
los matices, los estacatos, la cadencia
a punto de llegar al orgasmo,
a un sufrimiento extremo.
El pianista extiende su miembro viril sobre el teclado.
Tal vez así comprenda el piano que la belleza no puede controlarse.
El cuerpo extendido provoca el encuentro.
Culo en pompa.
El pianista es un acróbata burgués.
Hay que concluir la pieza.
Cuando eyacula, el instrumento termina de desarmarse.
El intérprete contempla su piano hecho añicos.
El público aplaude la imagen del pianista
que cae rendido sobre los restos de su obra.
Puntos de fuga
Una obra condenada a perderse en el laberinto de su diferencia y de sus errores.
Transitar por la circularidad: la mirada de un ojo absoluto y su reflejo, o de la desazón circular del tiempo.
Reconocimiento del ser en el vacío que lo limita y que lo extralimita.
Transitar por la circularidad: la mirada de un ojo absoluto y su reflejo, o de la desazón circular del tiempo.
Reconocimiento del ser en el vacío que lo limita y que lo extralimita.
Caos y mística.
jueves, 20 de agosto de 2009
Contra el horror
En poco tiempo y por distintos motivos han llegado a mis ojos dos noticias realmente espeluznantes que debo comentar. La primera fue en este formidable espacio tan lleno de verdad, de sentimientos, de honestidad y de sabiduría que te envuelve y que ya es como una droga para mí, me refiero al blog de Angélica Liddell (http://miputaperrera.blogspot.com/). En él, Angélica comenta que en el Estado de Chihuahua, en el municipio de Juárez, en Mexico D. F., asesinan diariamente a un gran número de mujeres. Os lo transcribo literalmente en sus palabras, como siempre tan llenas de fuerza y verdad:
"y al terminar este trabajo me estuvieron hablando de chihuahua, cientos de mujeres asesinadas, cientos, un día se llegaron a matar a tantas mujeres que declararon en la ciudad el estado de excepción para mujeres, durante todo un día las mujeres no pudieron salir a la calle, jóvenes, madres, trabajadoras, da igual, secuestradas, violadas y asesinadas brutalmente, coches pasando por encima de sus cuerpos, arrojadas en vertederos, en cunetas, sangre fría e impunidad, sadismo e impunidad, parece mentira, cuando te lo están contando no puedes abarcar EL MAL, porque eso es EL MAL, más de cien mujeres al mes, sólo en chihuahua, más de 20 al día en el estado de juarez, y de allí venían María, Cinthya, Perla... De un estado con un número de muertes equivalente a las bajas de guerra. Compré una cruz en un mercado de Pachuca, el esqueleto de una cruz fúnebre hecha con paja, me la llevé al teatro, a las funciones, necesitaba mostrar esa cruz, la cruz de la barbarie, recuerdo que María me decía, "bueno, nosotras tenemos el límite en las cabezas cortadas, ahora las ponen como en un escenario, encima de telas, hacen su propio teatro de la muerte".
La segunda y tristísima noticia me la hace saber Esteban Beltrán de Amnistía Internacional y es el aviso de una mujer que posiblemente sea lapidada en Irán por haber cometido un delito de adulterio. Esteban lo explica de la siguiente manera:
"Desgraciadamente tenemos que contarte un nuevo caso de una mujer iraní, Sakineh Mohammadi, condenada a muerte por lapidación. Su crimen también lo has oído más veces, 'adulterio estando casada'. Anteriormente había recibido 99 latigazos por 'mantener una relación ilícita'. Como ha ocurrido en otros casos, el juicio fue injusto y sin garantías. El abogado de Sakineh ha pedido a la Comisión de Amnistía e Indulto iraní que revise su causa. Si esta comisión rechaza su petición, Sakineh será lapidada".
En la página web de Amnistía Internacional (http://www.es.amnesty.org/) pueden ampliar la información y participar a través de una acción urgente con el fin de que las autoridades iraníes no ejecuten a Sakineh y suspendan todas las ejecuciones de lapidación. No es la primera vez que gracias a la presión internacional se han conmutado condenas a lapidación.
Estas noticias no suelen salir en la prensa internacional, al primer mundo no le gusta escuchar este tipo de cosas. La mayoría de los políticos se ponen realmente incómodos o dicen algunas palabras "tranquilizadoras", pero se mantienen, ante el miedo, la conveniencia, en un silencio cómplice ante el horror. También la mayoría de la ciudadanía asiste impasible ante este teatro del horror. Angélica lo describió muy bien: "cuando te lo están contando no puedes abarcar EL MAL porque eso es El MAL". Muchas de estas viles actuaciones las realizan hombres siniestros que no merecen el apelativo de seres humanos, no hay hombría en estos actos, no hay un rastro de humanidad en estas acciones, estamos directamente ante uno de los grandes horrores de nuestro tiempo. Y hay que luchar por cambiar las cosas. Todos debemos reflexionar y actuar en contra de esta barbarie.
Sinestesia
He visto tantos colores en movimiento y tantas combinaciones multiplicándose en mi mente, que en un intento de comprender la realidad opté por el negro, ya que es el único que se adapta a la percepción más común, menos sospechosa, más esquemática y más completa. Por eso siempre vi una hermosa clave de comprensión en aquella máxima de Lao Tse: "Los cinco colores ciegan el ojo del hombre". Creo que el padre del taoísmo debió de ser sinestésico y en esa búsqueda de la esencia de las cosas, por encontrar un resquicio de certeza en su percepción, halló también en el negro el centro exacto del movimiento en el espacio.
Errores y aciertos
Los errores no son sino intentos, pretensiones de vida, búsquedas de un conocimiento mayor en lo que nos rodea. Y es que somos las máximas del error que guardan celosamente el acierto.
Insomnio
Yo quisiera dormir esta noche, pero mis vidas pasadas me han robado el sueño. Para quienes padecen de insomnio, para quienes no necesitan descansar demasiadas horas va este momento de silencio, este ejercicio de conciencia, que lo disfruten en su intimidad y mañana será otro día. Porque, para los que aún duermen, el día de ayer terminó hace tiempo. Para nosotros, sin embargo, el ayer sigue siendo hoy.
miércoles, 19 de agosto de 2009
Nuestra época
Una época convulsa, que tantea sin frutos las ideologías del pasado, que potencia la banalidad y la belleza de la juventud, que busca con desesperación el silencio, pero que está dominada por el ruido del odio y la rivalidad, que crece en miedos, paranoias, dudas, en alucinaciones, que es profundamente individualista y asombrosamente colectiva a la vez, que reinventa sus diversos modelos de crisis para mantener a raya su verdadero dolor y donde lo real ya forma parte inseparable de lo virtual.
Una época que se niega a interrogarse a sí misma, que prescinde de los sentimientos verdaderos y que, tal vez, explora su propio destino en las esquinas de lo marginal, entre las brumas de la demagogia y la confusión de una sociedad que juega a ser apolíticamente política.
Una época que se niega a interrogarse a sí misma, que prescinde de los sentimientos verdaderos y que, tal vez, explora su propio destino en las esquinas de lo marginal, entre las brumas de la demagogia y la confusión de una sociedad que juega a ser apolíticamente política.
martes, 18 de agosto de 2009
Sonidos
Escuchar los sonidos que definen la vida,
liberarlos del tiempo
y comprender que no saben de teorías europeas.
liberarlos del tiempo
y comprender que no saben de teorías europeas.
Por fin
Por fin, la música, la paz. A veces me gustaría tener tres manos, sólo tres. He tocado varias horas; mis muñecas y mis dedos, destrozados. Pero he renacido de nuevo. Y de repente, el mundo se ha quedado tan pequeño... Casi ha dejado de existir. Me rodea una franja de humo, suspendida en el aire. La brisa golpea con insistencia la ventana y me despierta definitivamente. Escucho las caricias de mis últimas notas. Todo se va disipando, pero aún flotan algunos ecos, algunos colores, algunas imágenes casi borrosas, nada de palabras.
El círculo de fuego
Últimamente tengo la sensación de que me sobran las palabras. La realidad se desploma cuando me aproximo a ellas. Quizá me encuentre desorientado, pero cada vez entiendo menos la vida. Quizá espero que todo sea distinto y no lo es o que debería recuperar algo de verdad en las palabras. Porque en nuestros días hay tantas cosas que suenan a manipulación, demagogia... Quizá espero más de las personas que conozco o ellas de mí. Últimamente tengo la sensación de que estoy ardiendo y todo lo que se acerca a mi círculo de fuego acaba quemándose pronto. No sé. Ante esto supongo que lo mejor es el silencio. Saber que existe. Con él nadie te echará ninguna falta en cara. Con el silencio puedo sentir que no hago daño a nadie, puedo sentirme un poco más en paz conmigo mismo.
*
Llegué a traspasar las fronteras de mi percepción por un accidente. Desde entonces soy víctima de él y desde entonces sólo quiero pintar la brisa del ocaso, beber la luz de las estrellas o devorarme por dentro hasta conseguir un instante de paz verdadera. Pese a la condición de este círculo que me consume lentamente, que me hace vivir una ardiente soledad y que me condena al silencio, el dolor me guía, me orienta en las tinieblas, es la falsa rima, el fuego de los dioses que me condena a la inspiración eterna. Por eso no te acerques, mantente lejos de mí, escucha los designios de la prudencia y escapa de todos los umbrales donde la razón, la mística y el caos puedan encontrarme.
lunes, 17 de agosto de 2009
La esperanza
He atravesado todos los paraísos posibles y todos los paisajes de la melancolía.
He bebido del agua de los muertos.
He escuchado el verdadero silencio desde la montaña más alta del mundo.
He creído que otra humanidad era posible,
que sus sueños se cruzarían en un único gesto de certeza.
He navegado entre las estrellas más lejanas, entre los suspiros más largos.
He sido un iluso por pensar que olvidaría mi nombre al arder en el fuego de la duda.
Pero he vuelto para decir que todos los caminos conducen a la esperanza, si quieres,
y que la vida no empieza en los espacios que escuchan el miedo,
sino en la voluntad,
en la voluntad de navegar por el río de las utopías,
porque todos los mundos que puedas imaginar continúan girando dentro de nuestros ojos
y porque todos formamos parte de la música que los dioses olvidaron en el momento de la creación.
He bebido del agua de los muertos.
He escuchado el verdadero silencio desde la montaña más alta del mundo.
He creído que otra humanidad era posible,
que sus sueños se cruzarían en un único gesto de certeza.
He navegado entre las estrellas más lejanas, entre los suspiros más largos.
He sido un iluso por pensar que olvidaría mi nombre al arder en el fuego de la duda.
Pero he vuelto para decir que todos los caminos conducen a la esperanza, si quieres,
y que la vida no empieza en los espacios que escuchan el miedo,
sino en la voluntad,
en la voluntad de navegar por el río de las utopías,
porque todos los mundos que puedas imaginar continúan girando dentro de nuestros ojos
y porque todos formamos parte de la música que los dioses olvidaron en el momento de la creación.
miércoles, 12 de agosto de 2009
El jugador
Hacia el mediodía de ayer, un hombre de mediana edad, incomodamente pulcro, con camisa a rayas, corbata y traje algo desteñido por el uso, y con el pelo recién mojado en los lavabos cercanos de la plaza, se había colocado de manera estratégica al final de una de la principales calles de la ciudad. Con exagerados buenos modales solicitaba una ayuda a todos los conductores que paraban sus coches cuando la luz del semáforo se ponía en rojo. Desconozco si era o no un resultado habitual en su vida, pero, en aquel momento, le respondían con diversas formas de negación, uno tras otro. Me pareció descubrirle una leve expresión de sorpresa cuando se encontró ante un modelo despampanante de automóvil (no revelaré su marca), nuevo, brillante, de esos que intentan comercializar estúpidamente con mujeres semidesnudas para hacerlo "más deseable". Tampoco podría asegurar si quien conducía era hombre o mujer. Superada la impresión inicial, pareció aproximarse con algo de ansiedad, excitación, como el jugador que cree que esta vez posee la combinación ganadora, pues imagino que era consciente de que le quedaban unos pocos segundos para consumar su acción. El conductor o la conductora debió de hacerle un gesto negativo, antes de que él le pidiera algo. El hombre se quedó mirando a la ventanilla durante unos segundos, perdido, y rápidamente se bajó los pantalones hasta los pies. Así permaneció otro leve lapso de tiempo, con el cuerpo desnudo de cintura para abajo, en silencio, delante de aquel objeto maravilloso y su ocupante. Entonces el semáforo cambió y todos se pusieron en marcha, excepto aquel hombre que no dejaba de mirar cómo se perdía entre los otros el vehículo elegido. Recuerdo que alguien le gritó: ¡gamberro! ¡golfo! Se quedó unos segundos inmóvil y, como si despertara de un sueño, se volvió a subir los pantalones con la misma naturalidad con la que se los había bajado. Escarbó en sus bolsillos y encontró una pipa de girasol. Le fue quitando la cáscara con sus oscuros dientes, mientras esperaba a que el semáforo volviera, supongo, a su deseado color rojo.
lunes, 10 de agosto de 2009
Iluminaciones
Cada vez que pienso en ti, me acuerdo de todo.
Leo las huellas de los pájaros y escucho los murmullos del océano.
Contigo he aprendido a callar cuando los vientos castigan la voz.
Ahora, entre luminarias, aguardo los designios del tiempo.
No puedo fingirlo, estoy sostenido con dos muletas líquidas,
dos hemistiquios para sobornar a la fe.
Leo las huellas de los pájaros y escucho los murmullos del océano.
Contigo he aprendido a callar cuando los vientos castigan la voz.
Ahora, entre luminarias, aguardo los designios del tiempo.
No puedo fingirlo, estoy sostenido con dos muletas líquidas,
dos hemistiquios para sobornar a la fe.
sábado, 8 de agosto de 2009
Hoy (II)
Hoy todo está cambiando:
un olor a tierra húmeda, un olor a bestia renaciendo del barro...
Mientras riego mi pequeño jardín, un pájaro se apoya en mi hombro.
Yo sólo sé que hoy me dejaría llevar por el vértigo del aire.
un olor a tierra húmeda, un olor a bestia renaciendo del barro...
Mientras riego mi pequeño jardín, un pájaro se apoya en mi hombro.
Yo sólo sé que hoy me dejaría llevar por el vértigo del aire.
jueves, 6 de agosto de 2009
Errores
Si naciera de nuevo, volvería a cometer los mismos errores, aunque algo más simplificados, claro.
Pasado
Cuando uno se olvida del pasado, en realidad acaba preguntándose: ¿pero qué coño estoy haciendo aquí?
Amor
Si el amor llenara de fotos el mundo, todos viviríamos con una jodida estampita en la frente que pondría: "hemos visto a dios".
Recuerdo
El recuerdo de un tiempo perdido,
la belleza que se fue y se volvió a encontrar,
la liturgia del deseo,
la liturgia del pasado o del futuro...
A veces, el dolor purifica el espíritu.
la belleza que se fue y se volvió a encontrar,
la liturgia del deseo,
la liturgia del pasado o del futuro...
A veces, el dolor purifica el espíritu.
Momentos
Pensamos que en algún momento todo puede cambiar.
Aunque si el momento se acerca peligrosamente, lo esquivamos.
La soledad es un momento culminante de algo.
Aunque si el momento se acerca peligrosamente, lo esquivamos.
La soledad es un momento culminante de algo.
sábado, 1 de agosto de 2009
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