Tráiler fotográfico de Poco (o alguien dirá que nos equivocamos). Cía. Roberto García de Mesa:
domingo, 4 de agosto de 2024
Recordando el montaje "Poco (o alguien dirá que nos equivocamos)", Cía. Roberto García de Mesa (2023)
sábado, 3 de agosto de 2024
Recordando el montaje "Naturaleza muerta sobre fondo blanco", Cía. Roberto García de Mesa (2022)
Naturaleza muerta sobre fondo blanco, escrita, dirigida y producida por Roberto García de Mesa, e interpretada por Joel Hernández, Ylenia Quintero y Santi López, trata de indagar en dos conceptos esenciales de nuestra sociedad contemporánea: la perturbación y el desconcierto. Este proyecto de poesía escénica contiene tres piezas que, pese a sus aparentes diferencias, exploran dichos elementos de muy diversa manera.
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TÍTULO: Naturaleza muerta sobre fondo blanco.
COMPAÑÍA: Roberto García de Mesa.
MATERIA: Teatro de texto, teatro visual, teatro performativo, teatro posdramático, poesía escénica.
DURACIÓN: 75 minutos, aproximadamente.
FICHA ARTÍSTICA
Dirección, texto, creación escénica, espacio sonoro y espacio escénico:
Roberto García de Mesa.
Intérpretes:
Joel Hernández, Ylenia Quintero y Santi López.
Participan virtualmente:
María Pérez, Manuel García de Mesa, Carlos García González, Lirio Mosqueda Perdomo, Alberto Reverón, Alma García del Castillo, Delia Hernández González, David García del Castillo, Andrea García, Nayra Rodríguez, Joel Pérez Morales, Elena de Vera Núñez, Inés González de Vera y Elías González de Vera.
Iluminación:
Carlos Ramos.
Audiovisuales:
Digital 104, Mauricio Pérez Jiménez y RGM.
Diseño de la pieza trono-cama:
Julio Fernández Peláez.
Voz en off en castellano, inglés y alemán:
Lee Lee Moss.
Vestuario:
Joel Hernández, Ylenia Quintero, Santi López y RGM.
Fotografía y diseño del cartel:
RGM.
Fotografías del montaje:
Alberto Reverón.
Producción:
Compañía Roberto García de Mesa.
Residencia:
Proyecto de Residencia de Creación en La Fundición Bilbao.
Colabora:
La Fundición Bilbao, El Almacén (Cabildo de Lanzarote) y Universidad de La Laguna.
Tráiler de Naturaleza muerta sobre fondo blanco (Cía. Roberto García de Mesa):
https://www.youtube.com/watch?v=z4AMzlI2PBc&t=14s
viernes, 26 de julio de 2024
Publicaciones poéticas de Roberto García de Mesa en tres revistas literarias: "Buenos Aires Poetry", "Alameda 39" y "Trasdemar"
En los últimos meses, algunos poemas míos han sido publicados en tres revistas literarias. Comparto aquí los links de las mismas:
*Buenos Aires Poetry (Buenos Aires, Argentina):
*Alameda 39. Revista de Poesía, n.º 13 (Cádiz-Huelva, España):
https://www.garvm-ediciones.com/alameda-39
*Trasdemar. Revista Digital de Literaturas Insulares (España-Chile-México):
En el primer y tercer caso, los poemas pertenecen a mi último libro de poesía publicado: Materia, oráculo (Buenos Aires Poetry, 2024). En el segundo, a dos volúmenes anteriores: La cima inversa y Plomo/Cuaderno francés (Buenos Aires Poetry, 2021 y 2023, respectivamente).
jueves, 8 de febrero de 2024
«Rafael Arozarena y "el comodín Fetasa"», por Roberto García de Mesa
La gente cree que «Fetasa» proviene del título de la novela de Isaac de Vega, pero no es así, el nombre del grupo se creó mucho antes, se me ocurrió a mí. Nos solíamos reunir desde las dos de la tarde hasta las dos de la mañana todos los días, con vasos de vino... Eran unas reuniones preciosas. Llegábamos a unas alturas filosóficas muy especiales. Un día, mientras tratábamos de ligar el pensamiento de Pitágoras con el de Kierkegaard, llegó un momento en el que, como en toda filosofía, nos trabamos, llegamos a la cúspide (Dios) y no podíamos seguir. Así que dije: «¿Y por qué no? Después de esto está Fetasa». Verdaderamente, ni yo mismo sabía lo que era. [...] Lo expuse como una abstracción, como si se tratara de agarrar algo inasible. Se quedaron con la idea. Cuando llegáramos a un punto culminante tendríamos el comodín «Fetasa». Esto quiere decir que hay conceptos que no alcanzamos, a los que les damos una talla superior. Un ejemplo es la idea de Dios. Fetasa representa a un dios superior a Dios, una especie de padre de Dios. Partiendo de este concepto amplio te das cuenta de que al descender puedes observar mejor los defectos.
Rafael Arozarena
Este fragmento pertenece a la página 60 del libro Conversaciones con Rafael Arozarena. Sería publicado en 2004 por la Editorial Benchomo, tras un proceso de trabajo que duraría unos cinco años. A propósito de lo que Rafael dice en el citado fragmento, nadie (ni siquiera él mismo) supo aclararme el origen de la palabra «Fetasa». Desde entonces, este pasaje llamaría mi atención, todavía lo sigue haciendo, ya que, en apariencia, aquí nos apartábamos de otros temas más convencionalmente considerados como literarios, aunque no del todo, por supuesto. Supongo que, en aquel momento, Rafael necesitaría una idea, una palabra sin aparente etimología, sin un origen premeditado o ideologizado, sin un origen racional para hablar de algo todavía más misterioso.
Arozarena se sentía muy cómodo con las invenciones más irracionales, pude comprobarlo en diversas ocasiones, aunque, también, y con matices, se dejara seducir por las ciencias naturales. Que, precisamente, sus percepciones de la naturaleza y del mundo de los sueños le propiciaran nuevos retos para maniobrar por donde su intuición poética quisiera, sin límites, era lo que verdaderamente le interesaba de todo ello. Y no tenía miedo a ir muy lejos en la escritura porque sabía, como le llegaría a decir uno de sus maestros, Agustín Espinosa, el autor de Crimen, (la novela surrealista escrita en España en los años 30 de la pasada centuria, algunos consideran este texto dentro de la tradición del poema en prosa), que «Por mucho que te propongas, no puedes escribir un disparate porque todo está encadenado, siempre será realizado por un cerebro humano y es lógico» (pág. 42). Esta idea, que Rafael conservó durante toda su vida, se convertiría en una especie de salvavidas intelectual. Y se lo diría uno de los escritores malditos del siglo XX. Espinosa había llegado muy lejos en la creación literaria en poco tiempo, entre los años 20 y 30. El golpe de Estado de los fascistas, la guerra civil, así como su pronta muerte en 1939, truncarían sus sueños. Por su parte, Rafael Arozarena (1923-2009) pudo disfrutar de una larga vida, con tiempo para experimentar, sobre todo, con el surrealismo, para dotarlo de otra encarnadura, crear un estilo (junto a sus amigos Isaac de Vega, José Antonio Padrón y Antonio Bermejo) y llamarlo fetasiano. Por ello, lo pensaba entonces y ahora también lo sigo haciendo, probablemente lo que más apreciaba Rafael, ya de su propia obra, recaía en dos espacios fundamentales: su producción poética y su novela (o su gran poema) Cerveza de grano rojo. Entre esos dos lugares tenía su auténtico reducto de libertad de pensamiento, su búsqueda más arriesgada, sus puntos de referencia, sus otras vidas, sus visiones, su contacto con otros mundos, sus herramientas para la reflexión, para la seducción, para cultivar la seriedad o la ironía, para vivir miles de muertes y resurrecciones de sí mismo con la imaginación.
«El comodín Fetasa» le serviría, entre otras muchas cosas, para observar la realidad desde cualquier ángulo, sin los prejuicios que generan los fundamentalismos religiosos y políticos. Rafael no se enredaría demasiado en esas cosas, huiría de las explicaciones comunes y trataría siempre de darle la vuelta a las mismas inventando nuevos puntos de vista, alimentando, con ello, su bien más preciado: la imaginación. Ello no sería un obstáculo para llegar a comprometerse socialmente, por ejemplo, con la protección de la naturaleza de las Islas Canarias, y posicionarse contra la salvaje especulación urbanística que tanto ha cambiado la geografía del archipiélago.
Rafael Arozarena lucharía toda su vida por defender su libertad de pensamiento y cultivar el misterio en la literatura. Su obra así lo demuestra. Y se sustentaría, en gran medida, en intuiciones poéticas no estrictamente cercadas por la razón. En este sentido, «el comodín Fetasa» le serviría para ser libre, para crear sin prejuicios, para superar las dificultades de la vida e, incluso, para enfrentarse al miedo a la muerte.
sábado, 26 de febrero de 2022
PAZ - NO A LA GUERRA
Por si la pandemia, la crisis económica y miles de problemas más no fueran suficientes tragedias, en estas últimas semanas ha nacido un aprendiz de Hitler en Europa... Putin. Rusia, dirigida por este dictador, está invadiendo Ucrania. El escenario es verdaderamente terrible. Nadie va a ganar aquí. Es un atentado contra otros seres humanos inocentes, contra la democracia, contra la soberanía de un país y contra el derecho internacional. Por muchas sanciones que se impongan o intervenciones militares de aliados que se produzcan, al final, van a perder los mismos: las personas civiles, la humanidad. Y si esto le sale bien a Putin, ¿qué será lo siguiente?
viernes, 21 de enero de 2022
Séptimo libro de Roberto García de Mesa publicado en Grecia: "Obras de teatro"
Muy feliz. Ya se puede adquirir desde la página web de Ediciones Roma (Tesalónica, 2021) y se puede pedir, si quieren, a las librerías de toda Grecia, Obras de teatro, una selección de 10 textos míos pensados para la escena, traducidos al griego por Ifigenia Ntoumi. 190 páginas.
Muchas gracias.
jueves, 30 de diciembre de 2021
Nuevo libro de poemas: "La cima inversa", de Roberto García de Mesa (Buenos Aires, Buenos Aires Poetry, 2021)
Como esto es un no parar, y como es navidad, se acumulan los transportes, los envíos, los sueños, las esperanzas. He recibido, por fin, ejemplares de mi último libro de poemas, inédito hasta ahora y titulado La cima inversa. Ha sido publicado por la bellísima editorial Buenos Aires Poetry (Buenos Aires, 2021). El diseño de Camila Evia es excepcional.
lunes, 27 de diciembre de 2021
CD "Divina comedia": música de Roberto García de Mesa
jueves, 8 de julio de 2021
"Memorias de un objeto. Nausinoos. Oblivion", de Roberto García de Mesa (Santiago de Chile, Mago Editores, 2021)
Muy feliz. La lucha de la supervivencia de los libros depende muchas veces del azar y de la generosidad de personas. Y siempre es una sorpresa que a alguien le pueda interesar algún rastro disperso del pasado a la deriva por un tiempo que es de todos. Hace veinte años terminé Memorias de un objeto (1999-2001). Nausinoos lo escribí en 2005 y Oblivion, entre 2007 y 2008. En su momento tuve la fortuna de verlos publicados en España, al año siguiente. Del primero también hubo una reimpresión en 2006, en otra editorial. Nausinoos se ha traducido al griego, al inglés y al alemán. Estos textos forman parte de un camino poético hacia la objetividad más extrema y la metafísica que emprendí y que abarca casi toda aquella década, junto a otros libros como Puntos de fuga (2005) y Los pájaros invisibles (2005). En estos volúmenes hay una defensa a ultranza y muy radical de la imaginación frente a lo experiencial y coloquial, esto es, frente al canon actual e inamovible de la poesía en español. Han pasado 20 o 13 años de aquello. Una profunda crisis económica, moral y social provocó en mí la necesidad de buscarme de nuevo entre las palabras, de recuperar las palabras que la política y los dogmas habían corrompido o confundido o manipulado, así lo percibí y lo sigo percibiendo. Pero eso es otra historia. En cualquier caso, todavía no he renunciado ni renunciaré a la imaginación como la herramienta más poderosa de transformación individual y social. Me apasiona buscar y encontrar espacios poéticos complejos, refugios de la imaginación donde sobrevivir...
Tal vez no tenga mucho sentido publicar este libro ahora, puesto que va más a contracorriente que nunca, pero he querido hacerlo por algún motivo que aún desconozco. Quizá porque hace veinte años un editor de un país americano quiso publicar Memorias de un objeto, ya que creía en él, pero al final no supe más. Y porque siempre me quedé con la curiosidad de saber qué hubiera pasado en ese continente hermano.
miércoles, 19 de mayo de 2021
viernes, 14 de mayo de 2021
Aforismos, de Roberto García de Mesa
El azar creó el primer modelo y este el siguiente.
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Quien no sabe vigila a quien sabe.
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De todos los afluentes está compuesto el mar.
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La locura es la cara oculta del azar y el juego, su cara visible.
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La locura es la única redención de este mundo.
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La claridad ciega a los que buscan la luz.
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Solo para estar con todo.
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La sed más insaciable es la del olvido.
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Alguien construyó el vacío para pensar en él.
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La meditación no es un método, es un estado sin principio ni fin.
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Destaca el instante por su simplicidad, por su paz poética.
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Sin tiempo solo queda el cambio sin mesura: la eternidad.
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Viste el final del camino y no viste el camino.
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Conoce lo que existe por lo que no existe.
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Ambiciona aquello que perdiste y te perderás en tu ambición.
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Quieres conservar y conservas el miedo.
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Duda de lo estéril, duda de las cosas con cara.
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Vive el instante, no te refugies en él.
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Significas en el aquí y ahora, significas profundamente.
miércoles, 5 de mayo de 2021
"Mauricio Pérez Jiménez y las voces esenciales del caos", de Roberto García de Mesa
Mauricio Pérez Jiménez ha creado una exposición que, si se me permite la comparación, sería equiparable a lo que en literatura se denomina como plaquette. Y utilizo este término porque es un pequeño tesoro de palabras, iluminaciones y experiencias visuales. Se titula “Intropías”, palabra nueva que él define como un intento de abarcar “un estado existencial en el que nuestros pensamientos evolucionan a la disposición más probable”. Esta se acerca a un conocido concepto, propio de la física, llamado “entropía” que, tal y como lo define el Diccionario de la Lengua Española, de la RAE, consiste en la “medida del desorden del sistema”. Estamos, por tanto, ante una probabilidad, ante una medida posible del caos interior. Y así lo refleja esta colección de objetos poéticos expuestos en un lugar muy especial, “Desván blanco”, en Santa Cruz de Tenerife. Este imprescindible espacio cultural es coordinado por el artista Román Hernández González.
Pérez Jiménez, doctor en Bellas Artes y profesor en la Universidad de La Laguna, ha desarrollado profesionalmente su carrera, enseñando, investigando y experimentando en diversas áreas del conocimiento como la fotografía, la escultura, el vídeo, el diseño gráfico, el dibujo o la pintura. Pero una de sus grandes vocaciones ha sido la palabra poética, cuya práctica suele mantener en secreto. Esta es una de las pocas ocasiones, hasta ahora, donde se puede contemplar parte de su obra poética-visual.
Es obvio que la escritura siempre ha estado relacionada con las artes visuales y viceversa, claro. Como investigador que es, no es ajeno a esta tradición. Tal vez, de todos los géneros literarios sea la poesía la que más ha indagado en esta vinculación tan antigua. Desde los ideogramas chinos, los pictogramas sumerios, hasta los jeroglíficos egipcios, pasando por toda la tradición clásica greco-latina que realizó grandes aportaciones, como, por ejemplo, los caligramas helenos, technopaegnia del período clásico; los carmina figurata, que son los caligramas latinos; los palíndromos, etc. No menos importante es recordar a Simónides, cuyas célebres citas le atribuye Plutarco: “La pintura es una poesía muda” o “la poesía es una imagen que habla”. O a Horacio: “como la pintura así es la poesía”. Es bien sabido que estas ideas se convirtieron en un lugar común de la literatura occidental. Es raro el poeta, el escritor, que no haya reflexionado sobre ello. Lope de Vega decía de Marino, “gran pintor de los oídos”, y de Rubens, “gran poeta de los ojos”. Novalis: “El poeta piensa con imágenes”. Wallace Stevens: “la poesía y la pintura crecen por igual mediante la composición”… La lista es interminable.
La antigua tradición hizo concebir una imagen frente a un texto de dimensiones breves, exactas. Entre los dos elementos se establecía una relación enigmática. Todo esto también tuvo un gran momento a través de toda la tradición de emblemas y empresas. En España, adquirieron un gran auge durante el barroco. Las complejas composiciones barrocas fueron muy numerosas. Por ejemplo: los acróstofos, los telésticos, los laberintos, los caligramas, los lipogramas, los poemas multidireccionales, etc. La razón de ser de todo ello, según Rodríguez de la Flor, era “trascender los códigos del leer para aproximarse al ver”. Se exigía un alto grado de participación activa del lector. Este tenía que entrar en el juego interpretativo y recrear la obra con sus sentidos.
Por su parte, el Romanticismo irrumpe con una revalorización del yo, de la subjetividad y de la irracionalidad. Y se establece un fecundo diálogo entre las artes. Reaparecen las imágenes en los libros tanto de poesía como de narrativa. Se llaman ahora ilustraciones, puesto que ilustran, que iluminan el texto, lo explican gráficamente.
Las vanguardias históricas asumen con gran entusiasmo todos estos experimentos que, a su vez, son influidos, mediante los canales del colonialismo, por los poemas pictóricos de los creadores chinos y japoneses. Un movimiento conocido que continuó esta tradición fue la poesía concreta, en América y Europa. Durante el siglo XX, nombres imprescindibles, como Augusto de Campos, John Cage, Joan Brossa, Juan Hidalgo, José Miguel Ullán, etc. han dado obras muy notables de poesía visual. Pero esto no se da solo aquí, ya que en las raíces de la modernidad la prosa narrativa se contagia del lenguaje poético. En la célebre novela Tres tristes tigres, Cabrera Infante pone dos páginas en blanco. Joyce, el grupo Tel Quel o Julián Ríos (Larva) también fomentaron estas relaciones.
Hoy, la poesía se fusiona con imágenes fijas o en movimiento repetitivo, de manera muy habitual. Estamos generando más posibilidades, normalizando las vanguardias de antaño, creando espacios poéticos multidimensionales, espacios que provocan sensaciones donde la imagen pueda trascender. Las diversas artes están más unificadas que antaño. Y las fronteras entre los géneros literarios se diluyen en el ciberespacio, por mucho que se empeñen las grandes compañías de producción de libros en propiciar la novela. Se persigue la fragmentación y conectar todo más íntimamente, en movimiento. Con la emoción y la tendencia al cambio o a las probabilidades del caos, el relato lineal se pierde en la narración fragmentaria común. Lo poético se impone sobre lo narrativo. Y es algo tan normal que hasta parece raro llamarlo poético. Saltar de un lugar a otro, hacer volar el pensamiento, explotar las ideas, dotarlas de espacios por los que navegar es algo normalizado en las redes sociales, donde el caos se impone frente a la norma. Y todo está al alcance de cualquiera. El momento presente podría ser un período dorado para la poesía visual, si no fuera por la falta de conocimiento de la mayoría de los poetas actuales de esta tradición. Parece interesar más un selfie o adoptar un papel ante el objetivo.
Mauricio Pérez Jiménez conoce bien todo esto y en su nueva exposición propone un caos controlado entre probabilidades, formas, iluminación y el sentido oculto de las palabras. Busca los códigos secretos de las letras, las imágenes fugaces de la expresión escrita, su abstracción y sus bucles expresivos. Pérez Jiménez no hace otra cosa en “Intropías” que dotar a la materia de un significado lingüístico, de fundir, no la pintura, sino las creaciones escultóricas y fotográficas con las palabras. De esta manera, las naturalezas muertas cobran vida o sentido propio más allá de lo que se ve. “Intropías” es una experiencia interior para el expectador y es, probablemente, también, una invitación a reflexionar sobre las voces esenciales del caos.
(Texto del catálogo)
miércoles, 31 de marzo de 2021
"Postulados esenciales para una composición dramatúrgica de la acción y la performance", de Roberto García de Mesa
martes, 20 de octubre de 2020
Poema visual "El uniforme de la ciudad" (1998), de Roberto García de Mesa
Ayer encontré este poema visual escrito en 1998. Hace 22 años. Eran otros tiempos, desde luego. Se publicó en un libro mío titulado Los circuitos planetarios (Santa Cruz de Tenerife, España, Ediciones Idea, 2006). Creo recordar que lo escribí pensando en colgarlo sobre una gran pared, en especial una que había en la Biblioteca de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna, al fondo de la misma. Pasaba muchas horas estudiando allí y soñaba con que algún día el poema pudiera reposar en grandes dimensiones sobre aquella superficie de cemento armado. Nunca se lo dije a nadie. Estos días me he acordado. Pensé en aquella pared, pero, en realidad, podría colocarse en cualquier otra que reuniera las condiciones. Bueno, con cierta nostalgia de aquellos tiempos tan hermosos, libres y salvajes, comparto con ustedes este poema, este breve sueño de finales del siglo pasado...


















