jueves, 20 de agosto de 2009

Contra el horror

En poco tiempo y por distintos motivos han llegado a mis ojos dos noticias realmente espeluznantes que debo comentar. La primera fue en este formidable espacio tan lleno de verdad, de sentimientos, de honestidad y de sabiduría que te envuelve y que ya es como una droga para mí, me refiero al blog de Angélica Liddell (http://miputaperrera.blogspot.com/). En él, Angélica comenta que en el Estado de Chihuahua, en el municipio de Juárez, en Mexico D. F., asesinan diariamente a un gran número de mujeres. Os lo transcribo literalmente en sus palabras, como siempre tan llenas de fuerza y verdad:
"y al terminar este trabajo me estuvieron hablando de chihuahua, cientos de mujeres asesinadas, cientos, un día se llegaron a matar a tantas mujeres que declararon en la ciudad el estado de excepción para mujeres, durante todo un día las mujeres no pudieron salir a la calle, jóvenes, madres, trabajadoras, da igual, secuestradas, violadas y asesinadas brutalmente, coches pasando por encima de sus cuerpos, arrojadas en vertederos, en cunetas, sangre fría e impunidad, sadismo e impunidad, parece mentira, cuando te lo están contando no puedes abarcar EL MAL, porque eso es EL MAL, más de cien mujeres al mes, sólo en chihuahua, más de 20 al día en el estado de juarez, y de allí venían María, Cinthya, Perla... De un estado con un número de muertes equivalente a las bajas de guerra. Compré una cruz en un mercado de Pachuca, el esqueleto de una cruz fúnebre hecha con paja, me la llevé al teatro, a las funciones, necesitaba mostrar esa cruz, la cruz de la barbarie, recuerdo que María me decía, "bueno, nosotras tenemos el límite en las cabezas cortadas, ahora las ponen como en un escenario, encima de telas, hacen su propio teatro de la muerte".
La segunda y tristísima noticia me la hace saber Esteban Beltrán de Amnistía Internacional y es el aviso de una mujer que posiblemente sea lapidada en Irán por haber cometido un delito de adulterio. Esteban lo explica de la siguiente manera:
"Desgraciadamente tenemos que contarte un nuevo caso de una mujer iraní, Sakineh Mohammadi, condenada a muerte por lapidación. Su crimen también lo has oído más veces, 'adulterio estando casada'. Anteriormente había recibido 99 latigazos por 'mantener una relación ilícita'. Como ha ocurrido en otros casos, el juicio fue injusto y sin garantías. El abogado de Sakineh ha pedido a la Comisión de Amnistía e Indulto iraní que revise su causa. Si esta comisión rechaza su petición, Sakineh será lapidada".
En la página web de Amnistía Internacional (http://www.es.amnesty.org/) pueden ampliar la información y participar a través de una acción urgente con el fin de que las autoridades iraníes no ejecuten a Sakineh y suspendan todas las ejecuciones de lapidación. No es la primera vez que gracias a la presión internacional se han conmutado condenas a lapidación.
Estas noticias no suelen salir en la prensa internacional, al primer mundo no le gusta escuchar este tipo de cosas. La mayoría de los políticos se ponen realmente incómodos o dicen algunas palabras "tranquilizadoras", pero se mantienen, ante el miedo, la conveniencia, en un silencio cómplice ante el horror. También la mayoría de la ciudadanía asiste impasible ante este teatro del horror. Angélica lo describió muy bien: "cuando te lo están contando no puedes abarcar EL MAL porque eso es El MAL". Muchas de estas viles actuaciones las realizan hombres siniestros que no merecen el apelativo de seres humanos, no hay hombría en estos actos, no hay un rastro de humanidad en estas acciones, estamos directamente ante uno de los grandes horrores de nuestro tiempo. Y hay que luchar por cambiar las cosas. Todos debemos reflexionar y actuar en contra de esta barbarie.

Sinestesia

He visto tantos colores en movimiento y tantas combinaciones multiplicándose en mi mente, que en un intento de comprender la realidad opté por el negro, ya que es el único que se adapta a la percepción más común, menos sospechosa, más esquemática y más completa. Por eso siempre vi una hermosa clave de comprensión en aquella máxima de Lao Tse: "Los cinco colores ciegan el ojo del hombre". Creo que el padre del taoísmo debió de ser sinestésico y en esa búsqueda de la esencia de las cosas, por encontrar un resquicio de certeza en su percepción, halló también en el negro el centro exacto del movimiento en el espacio.

Errores y aciertos

Los errores no son sino intentos, pretensiones de vida, búsquedas de un conocimiento mayor en lo que nos rodea. Y es que somos las máximas del error que guardan celosamente el acierto.

Insomnio

Yo quisiera dormir esta noche, pero mis vidas pasadas me han robado el sueño. Para quienes padecen de insomnio, para quienes no necesitan descansar demasiadas horas va este momento de silencio, este ejercicio de conciencia, que lo disfruten en su intimidad y mañana será otro día. Porque, para los que aún duermen, el día de ayer terminó hace tiempo. Para nosotros, sin embargo, el ayer sigue siendo hoy.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Nuestra época

Una época convulsa, que tantea sin frutos las ideologías del pasado, que potencia la banalidad y la belleza de la juventud, que busca con desesperación el silencio, pero que está dominada por el ruido del odio y la rivalidad, que crece en miedos, paranoias, dudas, en alucinaciones, que es profundamente individualista y asombrosamente colectiva a la vez, que reinventa sus diversos modelos de crisis para mantener a raya su verdadero dolor y donde lo real ya forma parte inseparable de lo virtual.
Una época que se niega a interrogarse a sí misma, que prescinde de los sentimientos verdaderos y que, tal vez, explora su propio destino en las esquinas de lo marginal, entre las brumas de la demagogia y la confusión de una sociedad que juega a ser apolíticamente política.

martes, 18 de agosto de 2009

Porque

Porque los sonidos son libres y nunca mueren.
Porque hay quien los recupera una y otra vez.

Sonidos

Escuchar los sonidos que definen la vida,
liberarlos del tiempo
y comprender que no saben de teorías europeas.

Por fin

Por fin, la música, la paz. A veces me gustaría tener tres manos, sólo tres. He tocado varias horas; mis muñecas y mis dedos, destrozados. Pero he renacido de nuevo. Y de repente, el mundo se ha quedado tan pequeño... Casi ha dejado de existir. Me rodea una franja de humo, suspendida en el aire. La brisa golpea con insistencia la ventana y me despierta definitivamente. Escucho las caricias de mis últimas notas. Todo se va disipando, pero aún flotan algunos ecos, algunos colores, algunas imágenes casi borrosas, nada de palabras.

El círculo de fuego

Últimamente tengo la sensación de que me sobran las palabras. La realidad se desploma cuando me aproximo a ellas. Quizá me encuentre desorientado, pero cada vez entiendo menos la vida. Quizá espero que todo sea distinto y no lo es o que debería recuperar algo de verdad en las palabras. Porque en nuestros días hay tantas cosas que suenan a manipulación, demagogia... Quizá espero más de las personas que conozco o ellas de mí. Últimamente tengo la sensación de que estoy ardiendo y todo lo que se acerca a mi círculo de fuego acaba quemándose pronto. No sé. Ante esto supongo que lo mejor es el silencio. Saber que existe. Con él nadie te echará ninguna falta en cara. Con el silencio puedo sentir que no hago daño a nadie, puedo sentirme un poco más en paz conmigo mismo.
*
Llegué a traspasar las fronteras de mi percepción por un accidente. Desde entonces soy víctima de él y desde entonces sólo quiero pintar la brisa del ocaso, beber la luz de las estrellas o devorarme por dentro hasta conseguir un instante de paz verdadera. Pese a la condición de este círculo que me consume lentamente, que me hace vivir una ardiente soledad y que me condena al silencio, el dolor me guía, me orienta en las tinieblas, es la falsa rima, el fuego de los dioses que me condena a la inspiración eterna. Por eso no te acerques, mantente lejos de mí, escucha los designios de la prudencia y escapa de todos los umbrales donde la razón, la mística y el caos puedan encontrarme.

lunes, 17 de agosto de 2009

La esperanza

He atravesado todos los paraísos posibles y todos los paisajes de la melancolía.
He bebido del agua de los muertos.
He escuchado el verdadero silencio desde la montaña más alta del mundo.
He creído que otra humanidad era posible,
que sus sueños se cruzarían en un único gesto de certeza.
He navegado entre las estrellas más lejanas, entre los suspiros más largos.
He sido un iluso por pensar que olvidaría mi nombre al arder en el fuego de la duda.
Pero he vuelto para decir que todos los caminos conducen a la esperanza, si quieres,
y que la vida no empieza en los espacios que escuchan el miedo,
sino en la voluntad,
en la voluntad de navegar por el río de las utopías,
porque todos los mundos que puedas imaginar continúan girando dentro de nuestros ojos
y porque todos formamos parte de la música que los dioses olvidaron en el momento de la creación.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Si hoy

Si hoy yo dejara de existir, tal vez lo comprendería todo.

El jugador

Hacia el mediodía de ayer, un hombre de mediana edad, incomodamente pulcro, con camisa a rayas, corbata y traje algo desteñido por el uso, y con el pelo recién mojado en los lavabos cercanos de la plaza, se había colocado de manera estratégica al final de una de la principales calles de la ciudad. Con exagerados buenos modales solicitaba una ayuda a todos los conductores que paraban sus coches cuando la luz del semáforo se ponía en rojo. Desconozco si era o no un resultado habitual en su vida, pero, en aquel momento, le respondían con diversas formas de negación, uno tras otro. Me pareció descubrirle una leve expresión de sorpresa cuando se encontró ante un modelo despampanante de automóvil (no revelaré su marca), nuevo, brillante, de esos que intentan comercializar estúpidamente con mujeres semidesnudas para hacerlo "más deseable". Tampoco podría asegurar si quien conducía era hombre o mujer. Superada la impresión inicial, pareció aproximarse con algo de ansiedad, excitación, como el jugador que cree que esta vez posee la combinación ganadora, pues imagino que era consciente de que le quedaban unos pocos segundos para consumar su acción. El conductor o la conductora debió de hacerle un gesto negativo, antes de que él le pidiera algo. El hombre se quedó mirando a la ventanilla durante unos segundos, perdido, y rápidamente se bajó los pantalones hasta los pies. Así permaneció otro leve lapso de tiempo, con el cuerpo desnudo de cintura para abajo, en silencio, delante de aquel objeto maravilloso y su ocupante. Entonces el semáforo cambió y todos se pusieron en marcha, excepto aquel hombre que no dejaba de mirar cómo se perdía entre los otros el vehículo elegido. Recuerdo que alguien le gritó: ¡gamberro! ¡golfo! Se quedó unos segundos inmóvil y, como si despertara de un sueño, se volvió a subir los pantalones con la misma naturalidad con la que se los había bajado. Escarbó en sus bolsillos y encontró una pipa de girasol. Le fue quitando la cáscara con sus oscuros dientes, mientras esperaba a que el semáforo volviera, supongo, a su deseado color rojo.

lunes, 10 de agosto de 2009

Iluminaciones

Cada vez que pienso en ti, me acuerdo de todo.
Leo las huellas de los pájaros y escucho los murmullos del océano.
Contigo he aprendido a callar cuando los vientos castigan la voz.
Ahora, entre luminarias, aguardo los designios del tiempo.
No puedo fingirlo, estoy sostenido con dos muletas líquidas,
dos hemistiquios para sobornar a la fe.

sábado, 8 de agosto de 2009

Hoy (II)

Hoy todo está cambiando:
un olor a tierra húmeda, un olor a bestia renaciendo del barro...
Mientras riego mi pequeño jardín, un pájaro se apoya en mi hombro.
Yo sólo sé que hoy me dejaría llevar por el vértigo del aire.

jueves, 6 de agosto de 2009

Errores

Si naciera de nuevo, volvería a cometer los mismos errores, aunque algo más simplificados, claro.

Hay

Hay quien se horroriza con la melancolía.
A ellos y a ellas dedico estas dos palabras:








lo siento

Pasado

Cuando uno se olvida del pasado, en realidad acaba preguntándose: ¿pero qué coño estoy haciendo aquí?

Amor

Si el amor llenara de fotos el mundo, todos viviríamos con una jodida estampita en la frente que pondría: "hemos visto a dios".
No busques más.
La sangre de los desafortunados corre por estas venas.

Recuerdo

El recuerdo de un tiempo perdido,
la belleza que se fue y se volvió a encontrar,
la liturgia del deseo,
la liturgia del pasado o del futuro...
A veces, el dolor purifica el espíritu.

Momentos

Pensamos que en algún momento todo puede cambiar.
Aunque si el momento se acerca peligrosamente, lo esquivamos.
La soledad es un momento culminante de algo.

sábado, 1 de agosto de 2009

Hoy

Hoy me he convencido definitivamente de que la vida es un ya veremos.
Eso es todo.

viernes, 31 de julio de 2009

Hábito

Habituarme al silencio,
escuchar y cerrar los ojos.
Pensar que no existo,
caer muy dentro de mí
y enfrentarme a los abismos interiores.

domingo, 26 de julio de 2009

La religión de la música

Ayer escuché a un cura decir que la fe en Cristo es la vida plena, la salvación, y que sin ella estamos sometidos al vaivén de los sentimientos y de las sensaciones, es decir, que estamos sometidos al caos existencial, y, por ello, a la perdición, a la condena eterna.
Mientras le oía, me preguntaba que cómo en pleno siglo XXI se podía pensar así. Y era joven, muy joven. Me asustó su necesidad de aplastar al contrario con este tipo de afirmaciones, tenía la rotundidad de un sindicalista, la pasión de un poeta y el contenido de un fundamentalista. Siempre me sorprenden este tipo de cosas. Mientras hablaba, en mi cabeza había música, pero una música muy lejana a la que él se refería. Porque, de repente, citó a Chopin como ejemplo, a través de la insistencia de una nota en una de sus composiciones para piano, "eso es la fe", decía, "esa nota insistente, que da seguridad". Joder, Chopin, romántico, ¿católico? Imagino que se referiría a uno de los preludios 4, 6 y 15, donde precisamente persiste una nota en cada uno, el último, el 15, es el que se conoce como "gotas de lluvia". Madame Dudevant (George Sand) lo llegó a contar perfectamente. Se habían escapado a la isla de Mallorca. Se habían hospedado en un Monasterio y las condiciones eran pésimas. El piano desde París tardó dos meses. Mientras tanto las gotas de lluvia caían y golpeaban el techo una y otra vez, y el pobre Chopin sufría los golpes, como si le perforaran el oído. Aquella situación le inspiraría para escribir aquellas composiciones. Y aquel hombre en el altar decía que las gotas de lluvia eran la fe. En fin. Yo seguía pensando, viendo a aquel cura vestido de rojo, con la cruz amarilla, rezando por España, por los políticos, por los creyentes, por los misioneros, en fin, por casi todos, y me seguía haciendo preguntas, hasta que una mujer muy mayor me cogió fuertemente de la mano, sentada a mi lado, quería, no sé, ser mi amiga por unos segundos, hasta que diera otra señal el cura, mientras pasaban la cesta para cobrar. Yo no entendía, tan sólo sentía el calor de su mano apretándome fuerte. Iba a una misa de duelo de un familiar muy querido para mí, como un segundo padre: mi tío Carlos. Pero allí sólo vi el rito de la culpa y una corte de fieles desesperados, también una nueva juventud que aprovechaba para hacer demagogia en la iglesia, y cobrar por ello. Hacía mucho tiempo que no iba a una y salí más perdido de lo que estaba cuando entré. Menos mal que los míos se encontraban allí y pudimos hablar de nuestras propias vidas y no de los que intentan disponer de ellas. Así que me olvidé de lo que había vivido. Entre abrazos, besos y palabras amables discurrió una tarde de melancolía y respeto por los que ya no están con nosotros.
Hace unos 17 o 18 años, mi maestra de piano, mi querida Palmira, me prestó un libro que se titulaba La religión de la música, creo que de Camille Mauclair. No era una edición nueva, diría que, más bien, de la primera mitad del siglo XX. Le gustaba mucho aquel libro. Para Palmira la religión era la música y estaba casada con su piano de cola Yamaha negro, es decir un piano vestido de smoking. Con 17 años me dejaba tocarlo, yo no tenía en mi casa, era la única persona a la que permitía aquel privilegio (me corregía desde su habitación, mientras veía la tele), yo a cambio le escribía un poema antes de irme o manteníamos una buena conversación sobre arte, música y literatura. Me llevaba 50 años o así. Cuando hablaba de Beethoven decía que él había sustituido a Dios por la música, y eso era lo esencial. A Palmira no le interesaban aquellas mentiras religiosas, ni el matrimonio, ni el placer sexual, sólo amaba la música por encima de todo. Nunca se casó, ni tuvo hijos. Y era muy feliz. Vivía imaginando aquellas maravillosas historias, aquellas pasiones, aquellos vaivenes, aquellas hermosas variaciones de estado de ánimo, las diversas formas de enfrentarse al caos, el spleen, la melancolía de aquellos músicos que admiraba y tocaba. Dejamos de vernos cuando yo tenía 22 o 23 años, en aquel momento yo había abandonado el siglo XIX para siempre y me entusiasmaban los nuevos sonidos del XX.
Pero todos los días, cuando toco mi propio piano, otro Yamaha, dedico algún pensamiento a Palmira y su religión... Y así hago regresar a mi memoria algunas notas románticas que me trasladan a unas palabras perdidas en el tiempo de la juventud.

martes, 21 de julio de 2009

Sin orden ni concierto

Con amplitud y precisión, el pianista llegó a despojar al instrumento de su pesadez. Deformó el tamaño y consiguió simular una voz ligera y profunda. Aquellos sonidos carecían de conceptos. El silencio y los intervalos resolvían todas las dudas. El pianista había dejado de tocar para los demás.

El color

El color me hizo desaparecer. La luz me definió. Y el aire concentrado en aquel espacio me despojó de mí mismo. Entré en aquel cuadro y permanecí hasta el desenlace de una sensación cualquiera.

Uno de los miedos

Yo sé de un miedo.
Uno sólo.
No me importa hablar de él.
Tú eres el asunto del que trata.
Pero no importa que no lo sepas cuando tienes miedo.
Aún sigo pensándolo.

domingo, 19 de julio de 2009

Dolor

Es difícil definir este dolor.
Porque es la elipsis de la franqueza.
Y por eso yo me pregunto si estos fragmentos de historia sirven para algo.
Y es que el fin de cualquier rasgo de bondad surge de este contacto.
Si la palabra me dejara llorar en paz, moriría por ella.

Olvido

Hay un lugar donde habita el olvido.
Quien regresa de él lo sabe.
Y es que no existe un momento como éste.
Hay una línea que divide la voluntad de vivir.
Hay un instante que la recuerda.
Y otro donde todo se olvida.

viernes, 10 de julio de 2009

La hoja en blanco

Vespertino nació mudo. Fue un bebé que nunca gritó, ni lloró, que nunca emitió de su garganta sonido alguno. Sus padres pensaron que era una de esas cosas inexplicables, hasta que cumplió los seis años y una logopeda se dio cuenta de la situación: «Su hijo puede hablar, pero no quiere hacerlo». Con el paso del tiempo comprobarían que no había manera de que pronunciara palabra alguna. Y no parecía necesitar el habla. Logró generar un lenguaje con su familia y con sus amigos basado en lo que más adoraba. Un lenguaje, como digo, compuesto de segmentos de silencio de diferente duración. Sus padres llegaron a identificar hasta quinientas cuarenta y siete secuencias diferentes. Un programa de televisión se interesó por la noticia y logró realizar un reportaje que emitió una de las principales cadenas del país. Tuvo una enorme popularidad porque fue retransmitido varias veces y porque nadie decía nada en él. El documental dio la vuelta al mundo. Vespertino fue visitado por muchos líderes espirituales y prestigiosos lingüistas, con el fin de asimilar su lenguaje y de poder transmitirlo. Nunca pronunció ni una palabra, pero tuvo muchos seguidores. El día de su muerte nadie habló. Un diario nacional publicaría, unas semanas más tarde, lo que fue su testamento: una hoja en blanco.

Nadie

La multitud buscaba el nombre.
Buscaba las insignificantes palabras.
Nadie supo qué decir.
Y entonces alguien creyó que el silencio hablaría.

Esperar

Esperar y ser devorado.
Esperar rápidamente.
Esperar y desfallecer en la caricia del olvido.

Nada

Nada es posible en estos momentos.
Nada es tan difícil.

Naciste, aunque nunca te lo preguntaron, de Laurie Anderson

Aquella era una habitación enorme.
Estaba llena de gente.
De todas las clases.
Y todos llegaron a aquel edificio
más o menos a la misma hora.
Y todos eran libres.
Y todos ellos se preguntaban lo mismo:
"¿Qué hay
detrás del telón?".
Naciste.
Y eres libre.

martes, 7 de julio de 2009

Estudio 2 para piano, de Philip Glass

Creo que sin esta música sería incapaz de vivir en estos momentos.

Sueño

Este poeta sueña despierto porque no puede dormir.

Sonidos

Quizá la sencillez.
O los reflejos turbios de cada nota.
Yo me divido entre lo claro y lo oscuro.
Creo en los sonidos que pintan siluetas.
En las diversas tonalidades de las sombras.

Glass

Son las 3 de la madrugada. Soy incapaz de dormir. Escucho ahora el Estudio 2 para piano, de Philip Glass. Gracias, gracias, maestro. Es tan hermoso... Ay, Satie.

sábado, 4 de julio de 2009

Principio tres

Un libro marcado sobre la mesa dejó el camino abierto.

En esta tarde

En esta tarde tan calurosa soy mi propio océano.
Soy un glaciar quemado en el ártico.
Me disuelvo bajo el peso de tanta luz con forma humana.

Reencarnación

Para reencarnarse imaginó todas las muertes posibles. Y aquellas que eran imposibles, las realizó en vida.

Lectura

Soñé que tú me leías. Al despertar, me pregunté si era yo el que leía a través de tus ojos o realmente eras tú.

Lección de geografía

Detrás de tu cuerpo hay una ola y detrás de una ola, una isla.
Detrás de una isla, una pregunta existencial.
Detrás de una pregunta existencial, una duda, en fin, y detrás de una duda, una verdad.
Y detrás de una verdad, un tonto prepotente que cree saberlo todo.

La ironía

La ironía esconde un paseo por la victoria.
Una victoria que es fracaso.
Un soplo de incertidumbre sobre la tristeza.

jueves, 2 de julio de 2009

Vientos

Vientos
o máscaras o gárgolas de viento.

Aire

Aire

que arrastra
la isla.

Péndulo de aire
entre las manos.

Iris

Un destello.
El océano en sus ojos.
Lleva consigo la tercera parte del mundo.
La que nadie escucha.
La que respira desde las profundidades.

En estos momentos

En estos momentos deseo sumergirme en el océano y volver a reconstruir mi silencio.

Iniciación a la utopía

¿Cuántos de ustedes no cotizan en bolsa?
¿Cuántos de ustedes han rechazado lo que más querían?
¿Cuántos de ustedes no tienen casa propia?
¿Cuántos de ustedes han deseado morir alguna vez?

Gesto

Pensé en un gesto indivisible.
Pensé en un gesto transformable.

miércoles, 1 de julio de 2009

Sueño (IV)

He tenido un sueño. Cruzo la calle corriendo, rápido, muy rápido. Mi corazón no puede más y me invade un temblor, un brote de asfixia. Me detengo en mitad de la carretera, agotado. Respiro forzadamente, como si quisiera vivir.

En hora

Nunca llegaré a la hora en punto de las cosas porque la hora en punto no existe.

martes, 30 de junio de 2009

La cultura de la impunidad

En su Informe Anual 2009, publicado el pasado 28 de mayo, Amnistía Internacional ha constatado cómo los casos de tortura y malos tratos durante el año 2008 y los primeros meses de 2009 se produjeron de forma generalizada en todas la regiones del mundo. 107 países, de los 157 que analiza la organización han practicado tortura y malos tratos a manos de las fuerzas de seguridad, la policía y otras autoridades del Estado.
Esto significa que, pese a la prohibición universal de la tortura, en más del 50 por ciento de los países del mundo se han aplicado estas prácticas. Una cifra que se sitúa en el 79 por ciento cuando nos referimos a los países que integran el G-20.
“Con demasiada frecuencia, las víctimas siguen indefensas porque sufren un sistema de justicia que no exige rendición de cuentas a los responsables, y no cuentan con acceso inmediato a representación letrada. En muchas ocasiones, los fiscales no emprenden investigaciones, las víctimas tienen miedo a ser objeto de represalia si denuncian, y las penas que se imponen a los agentes declarados culpables son muy leves. El resultado es que en muchos lugares se ha perpetuado una cultura de impunidad”, señaló Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

sábado, 27 de junio de 2009

Entrevista

Ayer me hicieron una entrevista de 40 minutos en una radio local, al parecer, sobre toda mi obra, y no estuvo mal, pero en un momento dado el entrevistador me formuló este comentario en antena, que me extrañó y he de reconocer que sigo sin comprender bien desde principio a fin: "La masa piensa de usted que es demasiado culto". Y yo, me quedo un poco parado por la expresión y le digo: "A qué masa se refiere... Porque, como decía Sloterdijk, seguimos siendo masa, pero no nos vemos". Y me explica: "Bueno, bueno, quiero decir que la gente dice de usted que tiene mucha cultura y que no llega a las personas". Y para continuar el absurdo de la conversación le respondo: "No entiendo bien lo que quieres decir". Y me aclara: "Que a mí me llaman mitinero, y de usted se dice que es demasiado culto". "Bueno, pues no soy muy consciente de ello, la verdad", le contesté. Y el entrevistador añade: "Tampoco hay que sentirse culpable porque le llamen a uno culto". "No, no es eso, sino que yo no me planteo si soy culto hablando o escribiendo, sencillamente me sale así", respondí finalmente. Y creo que la conversación dejó de ir por aquellos derroteros, menos mal, cambiamos de tema...
En cualquier caso, cuando salí de aquel lugar, ya en la calle, pensé que asisto al fracaso de la educación en este país... Y lo entiendo todo cada vez menos...

jueves, 25 de junio de 2009

Hoy

No puedo decir que me haya equivocado.
No puedo socorrerme porque me aplasta mi propio silencio.
No puedo explicar un momento tan difícil como éste.
Quizá llegue un día en el que lo pueda hacer.
Pero hoy me rindo.
Hoy el silencio me ha vencido.
Una forma de silencio incómodo.
Un pulso con la voz.
Un suspiro lento, progresivo, insolente conmigo mismo.
Un abismo interminable.

martes, 23 de junio de 2009

New Africa

I'm calling all sons of Africa...

Así comienza la mejor canción, el mejor himno que se ha compuesto sobre África. Es una canción de Youssou N'Dour, se titula New Africa. Gracias, gracias Youssou. No he podido abandonarla en estos dos últimos días.
Queda tanto por hacer y hay tanto que aprender...

Sueño (III)

He tenido un sueño. Un sueño de pájaros. Los escucho en la oscuridad. Enciendo una cerilla. Una corriente de aire se lleva mi cara. Y la luz.

Réquiem

Descansé
mi frente
sobre
una alfombra
azul.
Moría
entre
dos cuerpos
celestes.

lunes, 22 de junio de 2009

El sujeto de los otros

He buscado una definición.
Pero pensar poéticamente no es definir.
Si no pudiera pensar, sería un auténtico poeta; no, poema.
Cierto es que uno no puede ser sin el otro.
Y el otro es mi propio juicio.
El resultado de mí.
Porque soy un aspirante de todo... lo necesario.
Pero hay veces que no distingo lo que soy.
Cuando te miro a los ojos, poema, empiezo a comprender.
Porque la escritura me divide.
Llego a ser un despojo de mí.
Escribo para desprenderme.
Sin desnudos.
Escribo para deshacerme de mí.
Pero sin ser yo.
El yo queda en el camino.
Estoy en un espacio intermedio.
Al desprenderme, no hay nada.
Dejo de ser lo que fui, lo que soy, lo que seré.
En esos momentos, noto la violencia del intercambio.
Y el pensamiento romperse en mil pedazos.
Llegado a este punto, no me pertenezco.
Y todo es posible.
No hay nostalgia.
No hay visiones.
Se anulan los ritmos.
Soy otro, soy otra.
Algo distinto que, ya, no me confunde.
Un borrador, una prueba de que no existo.



Padezco la crisis de los objetos.
Somos dos.
Los dos que son muchos.
Luchamos en paz.
Vivimos un pulso en silencio.
En ocasiones, dejo de ser yo para ser ellos en segunda persona.
Relajo la fractura de la imaginación.
Abandono la experiencia de los límites.
Ellos me dejan ser lo que no soy.
Por unos instantes, se disputan mi ausencia.
Luego, la crisis se libera de mí.
Decrece la intensidad.
El pulso regresa al ritmo de la meditación.
Casi imperceptible, noto mi diferencia.



Existe un dolor desconocido.
Vivir en paz debe producir dolor.
Ese otro dolor.
Crear sin resultado.
Crearse a uno mismo.
Recuperar la piel.
El peso de la conciencia.
Ubicarse en las razones.
Olvidarlo todo.
Olvidar el dolor.
Inventar la fiebre.
Crear la sed.
Abandonarse.
Descubrirse.
El dolor sirve para olvidarse de uno.
He fabricado mi propio dolor.
El otro dolor que es mi dolor.
Ser para mí, para ti.
Soy el instrumento de mi violencia.
Es tuya.
El circuito de mi sangre es tuyo.
Distingo el sentido de la palpitación.
Compréndeme.
Ando sin respirar.
Con un cuerpo, una piel, una velocidad distinta.
Descubro que no soy el que quería ser.
Me regalas un ramo de máscaras.
Otras voces, otros momentos.
Respiro con un sonido equivocado.
No parece que sea yo.
Por eso, me visto igual.
El mismo traje, aunque distinto.
Una máscara. Otra máscara.
La misma sensación de estar equivocado.



Soy una diferencia.
Soy lo íntimo.
Los otros son el resultado de lo que soy.
Me acompañan, pero no saben qué soy.
Soy el pensamiento, girando a revoluciones imposibles de medir.
Soy la figura que no hay en mí.
El otro que huele a mí.
Me multiplico y giro, giro alrededor de mí.
A cada vuelta me voy llenando de los otros.
Mi nombre es el suyo.
Soy un nombre que abarca todos mis nombres.
Me repito para diferenciarme.
Soy la experiencia de los otros.
La palabra imprecisa de lo íntimo.
De la negación de lo íntimo.
La identidad disimulada.
Disociación de los muchos que hay en mí.
Lo imposible deshaciendo lo pensado.
Fuera de mí, el eje del movimiento y de los actos inconclusos.
Soy el instante no vivido, aunque armonizado en lo no escrito.
Soy el desaparecido.
El sujeto de los otros.
El ninguno de los otros.

domingo, 21 de junio de 2009

Sueño (II)

He tenido un sueño. Delante de mí estaba yo, mi otro yo. Ninguno decía nada. Ninguno hizo nada. Tan sólo nos mirábamos mutuamente. En paz. De pronto, empezó a caer una lluvia muy fina y mi doble se desvaneció. Me quedé solo, mojado, mirando al infinito y sentí una gran alegría. Y así dejé que aquella lluvia también traspasara mi júbilo.

Dos aforismos

Yo me aíslo para vivirme.


*

De todos los afluentes está compuesto el mar.

Instante (II)

Sobrevivir lentamente.
Sobrevivir a uno mismo.
Con el tiempo detenido.
O fuera de todos los tiempos.
Sobrevivir un instante.
Y no compartirlo con nadie.

Vértigo

Los ecos.
Las constelaciones.
Los movimientos sutiles de las pequeñas cosas.

Tocar otros mundos.
Tocar este mundo.
Tocarlo todo.
Y no tocar nada.

Los susurros de las pequeñas cosas.
Lo que se mueve sin moverse.

Como que lo ves, como que no lo ves.
Y vuelta a empezar.

Los ecos te siguen a todas partes.
Buscas en tus rincones interiores.
Y ahí están.
Y fuera de ti.
Fuera.
Por eso los escuchas.
Por eso siempre están ahí.
Por eso te abrazan y te atemorizan por dentro.
Como cuando ves el abismo marino.

Sensación de vértigo.
Sensación de olvido.

Te extingues cuando ves el abismo.

Borras tu silueta.
Borras tu respiración.
Borras el silencio.
Porque ni siquiera el silencio puede oírte.

Sueño

He tenido un sueño. Andaba sobre un camino de clavos y llegué a una puerta oscura. Mis pies sangraban. La abrí y había un bosque muy espeso, con niebla. Apenas podía ver. Me resbalé y caí cuesta abajo. Llegué a un lago. En él bebía agua una pantera blanca. Nadé hacia ella y lamió las heridas de mis pies. Luego, me condujo hacia un acantilado. Y ahí desperté, desnudo, sobre mi cama. Sudaba, pero hacía frío. Mucho frío.

sábado, 20 de junio de 2009

Ponencia sobre Galdós en Las Palmas de Gran Canaria

Esta semana se celebró el IX Congreso Galdosiano. Fue una maravilla. A mí me tocó leer mi ponencia el primer día, el lunes 15 de junio ("Los paraísos artificiales en la novela galdosiana"). Compartí mesa temática (Teoría de la novela), con Liana Ewald (Universidad de San Diego State, EE. UU.), con Luis Bautista Boned (Universidad de Valencia, España) y con Peter Bly (Universidad de Queen's, Canadá), que actuaba como presentador-moderador. Fue muy agradable todo, la recepción estupenda y muy generosa por parte del público. Y la organización, capitaneada por la profesora Yolanda Arencibia, catedrática de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, inmejorable. Un abrazo a todos desde aquí.

Respirar

Respirar a la luz de un instante perdido.
Respirar porque sí.
En medio de la armonía nocturna.
Respirar en mitad de un sueño.
Respirar.
Salir a la superficie y hundirme de nuevo en mí.
Caer, caer libremente al fondo de uno.
Respirar sin aire.
Respirar con la sombra de una palabra.
Y salir de uno, del otro, de todo,
del futuro, del mundo eterno.

viernes, 12 de junio de 2009

Otro lugar

Escucho a Steve Roach. En segundos ya estoy en otro lugar. En un crisol de herrumbres que se retuercen en mi cabeza. Yo ya no soy un rostro, sino la inexpresión de un rostro, una mirada perdida, anciana. Y recuerdo instantes, sensaciones, palabras. Cierro los ojos y escucho la vibración del palmeral nocturno. Y de voces que se pierden en la calle, ecos de sombras invisibles que no saben que existo. Caminan sin mirar. Les observo a través de sus sonidos, de sus palabras salpicadas de angustia y de sus silencios intencionados. Yo siento el dolor de multitudes, la ausencia. Yo siento el canto perdido de las sombras.

jueves, 11 de junio de 2009

Utopía


Nunca terminaban las reuniones de Estado. A la mitad del discurso, unos se dormían y otros comenzaban a hablar, pero también se rendían ante tremendo sopor. Aquella tribuna pública se llenó de tantos sueños que el país entero fue incapaz de levantar sus párpados.

(Inédito).

lunes, 8 de junio de 2009

¿Y quién representa a la mayoría?

"Las elecciones al Parlamento Europeo registraron una participación del 43,01 por ciento, una cifra que supone un mínimo histórico".

"Las encuestas sugieren que los comicios han estado marcados por una apatía generalizada de los votantes y un deseo de los ciudadanos de castigar a sus gobiernos por el manejo que han hecho de la crisis económica".
"En España acudió a votar el 46 por ciento"...

sábado, 6 de junio de 2009

¿Dónde están los librepensadores en España?

Me temo que escondidos están los pensadores libres en España. Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina no se escuchan voces libres, juiciosas. Sino dos partidos, esencialmente dos, los demás apenas tienen presencia, las dos Españas, que compiten en quién puede ser la más demagoga, la más mezquina, la más oportunista. En los medios de comunicación se viene asistiendo al mismo juego con el fin de llegar, aparentemente de una manera un poco más apolítica, a la sociedad civil, a través de los periodistas y comentaristas, pero a aquella parece haberla tristemente "salvado" la crisis. Y lo digo con estas palabras porque la sociedad civil me parece que no quiere palabras, sino hechos, demostraciones de unidad, soluciones a los problemas más inminentes: el paro, la pobreza, el hambre. Por ello, la política, los políticos deben dar la talla, y no la dan. De 100 acciones, menos de 10 pueden ser aprovechables para la sociedad, el resto no se sabe. Esta es mi impresión. De cada 1.000 políticos, uno tiene vocación de servicio a la sociedad; de cada 1.000 gestores, uno hace su trabajo bien y beneficia a la sociedad... ¿Por qué los demás, no? ¿Por qué la política es igual a demagogia y engaño? ¿Por qué cada vez más hay un gran vacío entre la clase política y la sociedad civil? Lo que se ve es que la mayoría superpone sus intereses individuales o partidistas por encima del bien de la sociedad. Yo no confío ya en ningún partido político, aunque sigo creyendo en la democracia. Hasta que no vea que unan sus esfuerzos de una manera efectiva y clara, hasta que tenga la sensación de que no se desperdicia el dinero público, el de todos, en gastos innecesarios, hasta que no se bajen el sueldo todos los políticos de este país, hasta que no tengan otra actitud más constructiva ante los graves problemas que padecemos todos, mientras no se respete verdaderamente la libertad de expresión, aunque se diga lo contrario, mientras no desaparezca la especulación... mientras el Congreso, el Senado o los Parlamentos, es decir, donde toman las grandes decisiones nuestros partidos políticos, continúen sin demostrar, en los principales problemas, ejemplo de buen gobierno, yo seguiré sin ir a votar. Ni siquiera me molestaré en votar en blanco. Sencillamente no iré a votar a las elecciones ni de España, ni de esta Europa hipócrita, racista, clasista y mal llamada primer mundo.

viernes, 5 de junio de 2009

El teatro y la crisis


¿Por qué se discute tanto acerca de la naturaleza del teatro? ¿Qué tiene el teatro que alimenta la necesidad de investigarlo cada vez más por parte de quienes contribuyen a su desarrollo? Sólo puedo decir que el teatro es la representación del mundo por un motivo, porque expone ante los seres humanos una lección magistral de la vida: la de su cambio. Entender este concepto capital quizá nos haga más taoístas, pero lo cierto es que cuando se respira el teatro se piensa en algo tan antiguo como la propia humanidad. Toda ella se ve representada y participa en cada proyecto. No es de extrañar, entonces, que siempre se encuentre en tela de juicio o al límite de expectativas. Por ello, es discutido y discutible. Por ello, es necesario fabricar una opinión.
Cada época, cada sociedad tiene sus etapas de crisis. Y hoy, en España, estamos ante uno de esos graves momentos en los que conviven en el mundo de la escena algunos defectos que hay que solucionar con urgencia:
1) El apego al ombliguismo y a la necesidad de imponer limitados criterios.
2) Una falsa politización de la sociedad.
3) La carencia de intención innovadora, de poeticidad, de afán por encontrar nuevos caminos de libertad expresiva.
4) Que paradójicamente los peores enemigos para el teatro están dentro de la misma profesión.
5) La sumisión a las convenciones y el miedo al fracaso.
6) La excesiva atención prestada a las opiniones de algunos productores y gestores que creen conocer a todos los públicos.
7) El sometimiento de los mismos artistas de las compañías a criterios de éxito verdaderamente incomprensibles.
8) Creer que el público da la felicidad.
Por ello, urge un teatro más vocacional, más honesto, que recorra de nuevo todos los espacios, con una idea multidireccional del hecho artístico. Que no se boicotee a sí mismo. Porque hoy, me dicen, ha vuelto a las salas. Porque me dicen que no se pueden mover las butacas, se venden menos entradas. Que no se puede manchar el oro de las paredes. Que los actores, que los productores, que los críticos marcan el rumbo del teatro, y que los políticos pagan la cultura, crean la cultura, son la cultura... Porque la tradición se ofende si purgamos el interior, lo que dicen que es el corazón del teatro. Nos encanta decir disparates.
¿Cómo representar al ser humano desprogramado en un espacio programado con antelación, previa venta de localidades?
Los teatros no son una garantía para el auténtico teatro. La política y la gestión no hacen necesariamente la auténtica cultura, sino una parte insignificante de ella. Una parte del edificio, una parte del exterior que siempre está deteriorada y nadie sabe explicar por qué.
Yo digo, además, que la esencia del teatro no está en las demostraciones de poder, sino en el interior de cada uno de nosotros. Y, por ello, es el espacio la gran sala de la humanidad, y el movimiento, el dispositivo que le da sentido. El teatro no puede darle la espalda a la modernidad, ni a la posmodernidad, pero tampoco al hecho poético entendido como espacio y movimiento, ni a la acotación, ni a la imagen, ni a los cambios de una energía incesante y honesta.
La obra teatral debe tener aliento poético. Hay que devolver al teatro esta característica esencial, pero desde el principio, desde la primera piedra, desde la escritura, desde el primer silencio del dramaturgo. La palabra o cualquier gesto sólo debe coincidir con uno mismo. Un artista no debe igualarse con nadie. Debe parecerse a quien es en realidad. Y ahí buscarse hasta caer muy dentro de uno. Allí se encontrará. Y los tópicos de la representación ya no constituirán un impedimento porque todo es posible en cualquier lugar del mundo. Porque las mejores son las revoluciones interiores del ser, las únicas en realidad. En ese modelo sí creo. En este salto al vacío. En la emoción que mueve la satisfacción estética, en el descubrimiento del conocimiento y no en la mera exposición de experiencias soporíferas. En una mirada crítica, más objetiva, que esquematiza lo humano, más rica en cuanto genera una mayor autonomía respecto del autor, más visual, sonora, simultaneísta, carnal, tecnológica...
El arte debe estar siempre al margen o contra las luchas del poder. La libertad expresiva sólo puede alcanzarse con una actitud de despojamiento. Y no importarán las consecuencias porque siempre hay soluciones para llegar a esta forma de libertad. Nadie, ningún poder, ninguna marioneta pública o privada ha podido, ni podrá evitar esto.

Cinco aforismos


Viste el final del camino y no viste el camino.

*

Conoce lo que existe por lo que no existe.

*

La vanidad se mide por los años de aislamiento.

*

Quien escribe sobre sus deseos, se olvida de sus deseos.

*

El azar creó el primer modelo y éste el siguiente.

Mi ensayo más breve...

... es una página en blanco, por fortuna.

Mi cuento más breve...

MUERTE NATURAL
Murió de hipnosis.

Mi poema más breve...

ISLA
alfa
andrógina

jueves, 4 de junio de 2009

Escribir y pintar

Escribir para resolver un puñado de miedos.
Escribir para desentrañar una ecuación cosmológica.
Pintar a toda la humanidad en un trazo, en un gesto que suene a música irregular.
Pintar y decidir.
Pintar y arrancarse el miedo de los ojos.
Pintar para ser el más violento y el más lógico.
Pintar para descubrirme en los ojos del vacío.
Del peso y de las formas, de lo esencial.
Prescindir de los aciertos.
En mitad de una estética del error.
Del cambio.
La belleza en esos espacios intermedios.
Donde el movimiento es lo vivo, y el vacío, la esencia de la libertad, la esencia de la metamorfosis. Y no pensar.
Decidir, decidir no pensar.
Tensionar los polos.
Un no pensamiento.
El libre pensamiento.
Y ver las cosas de otro modo.
Ser.
Provocar.
Provocar para descifrar los lazos que tocan los extremos.
Nada es más imperfecto, y nada es más perfecto.
Escribir para descomponer la realidad.
Escribir para descomponerlo todo.
Escribir para reconocer la violencia del gesto o el no pensamiento del gesto.
Escribir para hablar sobre la escritura.
Sobre uno y todo.
Sobre lo que importa y lo que no.
Sobre lo que te mira y lo que no.
Sobre lo que somos o algo parecido.
Sobre un instante de representación que se ha perdido en las brumas de una línea imperfecta.

Conferencia sobre Harold Pinter en la Escuela de Actores de Canarias


El pasado 25 de mayo di una conferencia sobre algunos elementos dramatúrgicos del teatro de Harold Pinter a los alumnos de 3º de la Escuela de Actores de Canarias, en el entorno del taller de final de curso. Me lo pasé muy bien con ellos. En breve, llevarán al espacio escénico del centro la obra Escuela nocturna, del autor británico. Les agradezco la invitación desde aquí a Elena, Esther e Isabel. Espero que todo salga bien.

miércoles, 3 de junio de 2009

¿Qué es el arte joven?

La etiqueta de "joven" cada vez es más utilizada. En muchos casos, su uso responde a diversas intenciones que parecen no ser demasiado honestas.
En realidad, es una manera de clasificar a un grupo de artistas en un cajón de sastre que no dice gran cosa. El sistema ha creado esta variante como un medio para controlar, a través de la promoción, la rebeldía de la juventud. En apariencia todo el mundo gana algo, por eso se ha consolidado. Al promocionar con la etiqueta de "joven", se oficializa lo joven. Al promocionar con la etiqueta de "joven", se evita ser crítico, y en el "mejor" de los casos se simula serlo. Porque no hay que olvidarlo: hoy sólo se puede ser crítico, siempre que se vaya por el camino "críticamente" preestablecido, si no, todo es tachado de incómodo y de hasta inverosímil. Los verdaderos extremos no caben aquí, la verdadera crítica no funciona en este contexto. Es una simulación.
La etiqueta "joven" le sirve al gestor cultural que organiza el acto para obtener fondos y promocionar con buenos sentimientos a los creadores "jóvenes" y convertirse en un aliado del político de turno, al que, por cierto, le interesa hacerse la foto con los autores "jóvenes" que despuntan en la región o en el país. Siempre queda bien.
Cualquiera que sea capaz de mirarse a sí mismo puede darse cuenta de lo que digo. Hace falta algo de autocrítica, que no viene mal. Hace falta pensar que los autores son autores, simplemente, con independencia de su edad. Porque también esta etiqueta oculta algo, no menos espantoso que lo que acabo de decir: la necesidad de controlar el talento de los demás y de anular o confundir el verdadero talento. Porque, luego, viene la otra coletilla, ya clásica: todavía es muy joven y le queda mucho por hacer...
Un autor que cede a la tentación de las etiquetas de lo "joven" se encontrará, en realidad, con que está en un espacio programado, en un acto egocéntrico, en un contexto que no dice, ni pretende proponer absolutamente nada en serio, donde su presencia está por hacer y donde, por tanto, llegará a ser alguien, quizá. Y donde, al final, incluso, hay que agradecer que te hayan invitado.
Admitir esta coletilla, tal y como se viene utilizando, la de ser "joven", y en este contexto, significa para mí estar en mitad de ninguna parte.

Experimentar

Si digo experimentar, no digo nada o lo digo todo. Digo jugar, digo profundizar en las posibilidades de algo, digo que veo las cosas de otras maneras posibles...

Y por qué, a veces, se dice que experimentar va reñido con la honestidad? Por qué no se es verdadero experimentando? Por qué quién experimenta repite modelos anteriores? Por qué todo está dicho ya?

Precisamente, la búsqueda de la verdad no se puede conseguir sino rompiendo las reglas del lenguaje y del pensamiento. En realidad, las reglas que sostienen nuestra mirada de las cosas.

La búsqueda de la verdad nos lleva al abismo y la libertad nos hace cruzar el abismo.

martes, 2 de junio de 2009

José María Millares Sall

Cuando a José María Millares Sall le tocó leer su discurso en la recogida del premio Canarias, hace unos días, muchos pensaron que hablaría de la "crisis del mundo", de la política... Pero no, habló de poesía, de las palabras... A través de la televisión se podían ver los rostros de muchos espectadores, miraban incrédulos aquella exhibición de virtuosismo literario y buscaban, entre las palabras, algún resquicio de "verdad social".
Empecé a comprender aquello.
Porque hoy no se habla de poesía, ni de literatura, ni de la dificultad del poema, ni de las penurias, ni de la soledad del escritor en su laberinto.
El poeta, nacido en 1921, antes de leer dijo: "gracias, gracias por lo que han hecho conmigo hoy, nunca lo olvidaré". "NUNCA LO OLVIDARÉ". A partir de ahí comencé a emocionarme. Y mientras el poeta hablaba de las palabras, los políticos, también algunos espectadores, daban la impresión de no saber qué hacer, ni qué pensar. Y mientras sucedía esto, yo lloraba ya como un idiota de otro mundo.
Y creo que el público debió entender algo de aquello porque recibió una gran ovación. El poeta anciano, autor de Liverpool, entre muchos otros títulos, pintor y músico, luchador de las libertades sociales y de los derechos humanos y gran experimentador del lenguaje, se levantó a saludar. Y, al poco tiempo, se escuchó por un altavoz "a continuación, hablará el presidente del gobierno canario". Y antes de que el poeta volviera a coger asiento, en medio de la ovación, (no tuvo más remedio que saludar tímidamente y sentarse), entre las brumas de unos aplausos que no eran suyos, el otro, que podría ser cualquier político en realidad, se dispuso a hablar sobre la crisis económica.
Yo estaba en carne viva, con lágrimas en los ojos... Y aquello me pareció una verdadera estampa de crisis de valores. Apagué el televisor. Para disfrutar del silencio y de las palabras. Tan queridas y tan verdaderas, las del poeta...

Vigilar

El que no sabe vigila a quien sabe.

Escribir

Escribir para no cambiar nada.
Escribir para volverse absurdo.
Escribir para devolverle a la melancolía la violencia del amor.

Dignidad

La dignidad depende del grado de resistencia a la violencia.
Con la no violencia.
La dignidad depende del momento en el que vas a contracorriente porque no te da la gana de continuar por un camino marcado.
La dignidad depende de tu capacidad para pensar libremente.
La dignidad depende del grado de honestidad que le aportas a todo.
La dignidad depende de un sí o de un no.

Esto no es un post

E
s
t
o
n
o
e
s
u
n
p
o
s
t

Seriedad

Qué es?
Ser ser.io...
Ser ser.io.te...
La palabra no se ve de la misma manera.
Nunca.
Vigílenla.
Se pueden ir con ella o sin ella.
Ustedes elijan.

Post (cara b)

Algo que dices después de algo.
Algo que no quieres decir cuando dices algo.
Yo soy un post, tú eres un post, todos somos un post.

Voluntad

Voluntad de abandono.
Voluntad de ser feliz.
Voluntad de encontrarse.
Quizá estéril.
Dentro de ti mismo.
Dentro de una diferencia.
O de un extremo.
O de un extremo.

Lejos

Lejos del dolor.
O en el dolor.
Lejos, lejos, para siempre.
Hay un lugar donde se escuchan las voces de los muertos.
Hay un lugar muy cerca.
Que me pregunta algo.
Con un leve gesto.
Un pensamiento en acción.
O una acción en el pensamiento.
Un soliloquio eterno.
La voz de uno.
Un concierto con un solo instrumento.
Un color.
Y una palabra.
Lejos, lejos.

Política

Sainete, sainete, sainete.
Y a quién votamos?
A quién?

Saber

Porque sí.
Saber de la duda.
Saber que el contrario te mira en silencio.
Saber quién es mi contrario.
Saber que soy mi contrario.
Saber que soy mi propia duda.
Y sí.
Saber que la duda mata.

Lo fácil, lo difícil

Libertad, sin condiciones.
Libertad sin decir.
Libertad.
A veces, digas lo que digas, dará igual.
Nadie quiere escuchar un aire auténtico.
Nadie.
Porque la guerra está en el interior de cada uno de nosotros.
Y no es fácil de ver.
No.
Y qué libertad?
Qué fe?
Qué amor?
Todo se olvida.
El dolor se olvida.
Entre las brumas de un miedo a la libertad.
Entre las brumas de las discusiones estériles.
Entre las brumas de la política, del humo, del combate.
Qué es más fácil?

José Antonio Padrón, el teórico del fetasianismo



Hace unos diez años que investigo con cierta profundidad esto que llaman el fetasianismo. Y lo digo de esta manera porque de constituir un concepto ajeno para mí se ha convertido en una idea muy cercana y lo suficientemente asombrosa e inquietante, a la vez, como para atraer mi atención crítica. Una idea persiste en el tiempo cuando contiene altas dosis de misterio, algo desconocido que motive de manera insistente a los que se acercan a sus puertas, algo que cada cierto tiempo incite a encontrarse y desencontrarse en ella. Esto es lo que sucede con fetasa, nombre extraño nacido así por un accidente, por un azar, o, posiblemente, por el talento de Rafael Arozarena cuando algunos miembros del grupo de escritores fetasianos, en una de sus tertulias, intentaban ligar el pensamiento de Pitágoras con el de Kierkegaard. Esto es lo que me contó personalmente a principios de este siglo el propio poeta y que recogí en mi libro Conversaciones con Rafael Arozarena, publicado por la editorial Benchomo, en el año 2004. Entre 1996 y 2000 llevé quincenalmente una página titulada "De las artes y de las nuevas letras canarias", en el periódico El Día. Con motivo de la película Mararía quise entrevistar a Rafael Arozarena para dicho diario y, después de nuestro encuentro, me llevé a casa demasiado material interesante, del que sólo podía publicar una mínima parte. Así que le propuse a Rafael realizar un libro de conversaciones. Aceptó gustoso y comenzamos a finales de 1998. La compleja aventura, repleta de dificultades de todo tipo, duró unos cinco años, hasta publicarse en el 2004, como he señalado antes. Pues bien, a partir de mis encuentros con Rafael, empecé a escuchar el nombre de José Antonio Padrón (Tenerife, 1932-1993) de múltiples maneras. Hasta aquellos momentos, sólo era un nombre en una selecta lista de autores fetasianos. Un día, en una de nuestras sesiones, en este caso muy importante, puesto que Arozarena me explicaba cómo había comenzado todo y su visión de lo fetasiano, hablamos de Padrón, como el teórico del fetasianismo. En el citado libro se encuentra en el capítulo 7 (pp. 59-72). A continuación, reproduzco la breve conversación acerca de este asunto:

R.G.M.: ¿Redactaron ustedes algún manifiesto fetasiano?

R.A.: No. Aunque se pretendía, primero teníamos que entender lo que era fetasa. Nuestro teórico era José Antonio Padrón, estaba empeñado en sacar una especie de manifiesto fetasiano al que seguiría una explicación y parte de la filosofía, pero se enfermó y murió. Sé que llegó a elaborar algunos esbozos, que, posiblemente, tendrán sus hijos.

R.G.M.: ¿Qué publicó José Antonio Padrón?

R.A.: En 1989 publicó una novela titulada Tubalcaín, setenta veces siete, en la editorial Alcandora, de Madrid.

R.G.M.: ¿Qué le parece esa novela?
R.A.: Es una novela estupenda, completa, con una historia muy densa, una especie de La Montaña Mágica, de Thomas Mann, pero sin desmerecer mucho. Pero, claro, la gente no está por esos rollos. Su problema fue el de siempre: la distribución, no hay por ninguna parte ejemplares. Pasó totalmente desapercibida. (pp. 67-68).

A continuación, le pregunté por la obra crítica colectiva Fetasianos, realizada por diversos investigadores, a principios de los años 80, la cual aspiraba a llegar al fondo del asunto fetasiano, y pude comprobar que sólo estaba dedicada a analizar los trabajos de Isaac de Vega, de Rafael Arozarena y de Antonio Bermejo. ¿Y qué había sucedido con José Antonio Padrón, el teórico del fetasianismo, como lo denominaba Rafael Arozarena? Claro está que Padrón publica mucho después su novela Tubalcaín setenta veces siete, en 1989, pero ya estaba terminada, desde 1973. Por una de las casualidades de la vida, cuando casi estaba por editarse el libro Conversaciones con Rafael Arozarena, coincidí en una reunión de amigos con uno de los hijos de Padrón, Celso, y hablamos largamente sobre su padre y que nadie se había interesado en serio, después de su muerte, por sacar a la luz toda su obra. Entonces, mi vida siguió embarcándose en otro capítulo del viaje fetasiano. Sobre todo porque Rafael Arozarena ha construido el concepto de fetasa básicamente con el misterio, algo que para él es inherente a la poesía y a cualquier faceta de su vida, articulado a través de cierto juego de parábolas, historias, anécdotas, que ayudan a crear todavía una mayor imprecisión sobre el asunto. Realmente, esa podría ser una de las causas por las que se insiste una y otra vez y mucha gente no llega a nada con este concepto. Pensé que en el juego fetasiano había una pieza fundamental que faltaba y era Padrón. Así que tomé contacto con la familia (su viuda, María de la Concepción Fernández-Maillard, y sus otros hijos). De todos ellos, Rafael, el menor, tomó la representación familiar, en cierta manera, y juntos avanzamos por la senda de su padre, llevando a buen término la edición de las Obras Completas, de José Antonio Padrón (Ediciones Idea, 2007). El manifiesto al que se refería Rafael Arozarena se convirtió en un ensayo que Padrón publicó en 1988, en el primer número de la revista Fetasa, dirigida por su buen amigo Juan José Delgado y el principal especialista de los autores fetasianos Isaac de Vega y el propio Arozarena. Lo que tenía claro es que había un espacio vacío. Así que estudié el ensayo de Padrón y su obra y pude encontrar realmente, luego, al contrastar con el mundo de Isaac de Vega, de Rafael Arozarena y de Antonio Bermejo, la íntima relación entre todas las obras. Y llegué a la conclusión de que todo aquello era una gran obra única, de que todas las piezas se complementaban entre sí con asombrosa precisión. Si uno se acerca al ensayo "Lo fetasiano", de José Antonio Padrón, podrá encontrar que el tema principal es la muerte, ¿y qué hay después? Esa es la gran pregunta que se hace este grupo, también la humanidad se ha hecho esta simple cuestión de una manera insistente. Por ello, lo fetasiano está en todo. Isaac de Vega en Fetasa, su novela más célebre, no hace otra cosa que explicar lo que él considera que es un viaje por el más allá hasta reencarnarse y volver a caer en el mundo bajo otra forma distinta. Y eso es el fetasianismo, precisamente: la búsqueda del conocimiento a través de imaginar la propia muerte. Esto no es una corriente moderna, ni contemporánea, por eso, quienes han querido buscar una relación con la actualidad, sólo pueden cuestionar si es existencialista o no. Pero esta idea es tan antigua como la humanidad. Por ejemplo: éste es el motor y no otro el que mueve precisamente la idea de la inmortalidad del alma en Sócrates o en Platón: imaginar la propia muerte para enfrentarse a ella a través de la filosofía. Y cuando los fetasianos llegaban a Dios, no podían seguir más allá, por eso inventaron un concepto superior a él: fetasa. Así podrían pensar acerca de los otros mundos. José Antonio Padrón señala que el ser fetasiano es el que siempre duda, el que huye en un estado de vacío absoluto. Para llegar a una actitud templada acerca de este tema tan importante, este autor propone un aniquilamiento del yo, de la superioridad de la visión humana, para eliminar el miedo a la muerte y entrar en el estado de misterio que lo envuelve. Para que se dé esta eliminación, el yo recurre a la imaginación de la propia muerte, a gestar, por ello, otras realidades, a pretender ir más allá de la vida y la muerte, a la abolición de los conceptos de espacio y tiempo tal y como se entienden habitualmente, a la eliminación de la frontera entre la realidad y la ficción, a la voluntad de trascendencia de la condición humana persiguiendo una nueva forma de estar en el mundo o a la atracción hacia lo demoníaco, como una negación de la creencia y de la experiencia. Padrón sostiene que la reducción fetasiana ha de realizarse con tareas de despojamiento de la realidad, viviendo imaginativamente su agonía o su muerte. Todo ello se llevaría a la práctica a través de la realización de tareas humildes y azarosas, de la automarginación, de la búsqueda del silencio y de la soledad proyectadas hacia lo cósmico, a través, también, de la preferencia por intereses científicos hacia todos los campos que no sean puramente definitorios de lo humano, o por la vía de la búsqueda de la indagación metafísica, por la vía de los sentimientos, lo onírico, la fantasía, la alucinación y el absurdo. El hombre fetasiano, como diría José Antonio Padrón, no posee metas, resulta impulsado y perseguido por una realidad ensombrecida y deslumbrante que descubre por breves momentos la cara oculta de lo infinito. Muchos encontrarán relaciones con diversas doctrinas de carácter religioso, místico, o de tipo nihilista y existencialista tanto occidentales como orientales, porque estamos ante una búsqueda universal de lo trascendente, pero en el contexto insular, aislado, en abstracto, siendo la isla un laboratorio conectado con el más allá.

Después de dedicar cinco años de mi vida a indagar en el pensamiento de José Antonio Padrón, creo que con él se completa el círculo fetasiano, la edición de sus Obras Completas así lo confirma. Quizá los nuevos lectores que se acerquen a las obras reunidas por Ediciones Idea de los autores fetasianos podrían presenciar por sí mismos lo que he vivido yo. No lo sé. Pero lo que sí me parece cierto es que este viaje, este proyecto de vida y de obra no tiene comparación con cualquier grupo de autores en el territorio nacional y ha sido extrañamente ignorado fuera de las fronteras canarias, o copiado en nuestras islas por autores que nunca podrán ser como ellos, seguramente por la falta de honestidad artística y de trascendencia de los tiempos en los que vivimos y la búsqueda de éxito fácil.

viernes, 29 de mayo de 2009

Poesía escénica

La poesía escénica es la materialización de un poema escrito, pero con la dimensión de lo no escrito.
Texto y antitexto, a la vez.
Un poema escénico es tangible y dinámico.
Provoca que lo invisible se vuelva visible y que adquiera un rostro que cambia en cada instante de representación.
Cuando se escenifica, el poema se puede tocar, se puede escuchar su respiración.
Cualquier poema se vuelve escénico, cuando usted ha dejado de leer y contempla los gestos sutiles de los espacios intermedios.

Todo es representable

Se puede crear una obra magistral con una sola palabra.
Por ejemplo, la marca de una lejía.
¿Qué duración puede tener una obra así?
Nadie lo puede establecer con seguridad.
Y es que la palabra nunca es suficiente para expresar lo que somos.
El movimiento en el espacio es lo esencial en el teatro.
Esto es lo más poético que existe.
Por eso, la palabra poética más pura se encuentra en la acotación y no en los diálogos.
Por eso, el texto primario en el teatro es la acotación.
Los diálogos existen en cualquier novela, pero la acotación, no.
Todo es representable, sí.
Porque sin límites todo es más posible.

jueves, 28 de mayo de 2009

Biblioteca


Se publicaban tantos libros que las casas comenzaron a construirse con ellos. Y cada propietario quiso elegir a los autores. Y las ciudades se levantaron con libros. Pero todo esto sucedió porque, en cierta ocasión, Leibniz dijo que las bibliotecas terminarían por convertirse en ciudades.
(Inédito).

martes, 26 de mayo de 2009

Poema y máscara

Confío o desconfío.
De mí, de mi tontería al escribir.
De mi estúpida concreción.
De mi ciega insistencia en la palabra.
Cuando no da la felicidad.
Cuando no explica lo que somos verdaderamente.
Qué estética?
Qué verdad?
No tengo las cartas adecuadas.
No soy sincero.
Me ciegan otros mundos.
Otros lenguajes de lo mismo.
Y vuelvo a caer en la misma piedra.
En la misma sensación.
No es suficiente la sinceridad.
No es suficiente la máscara.
No es suficiente lo verdadero.
No es suficiente nada.

Gripe A

La gripe A es una molestia para el primer mundo.
Una punta del iceberg que le recuerda al europeo lo incómoda que es la vida.

Siglo XXI

Respirar después de un día.
Un día que llega después del último día de la humanidad.
Mi siglo llega después del siglo.
No hay futuro.
No hay pasado.
Trazos, trazos de un porvenir cibernético.
Cómodas butacas para todos.
Para verlo todo.
A los muertos, a los vivos.
A los visionarios.
Contempla al meteoro caer.
Viaja al fin de ti mismo.
Y ese es nuestro siglo.
Explota dentro de ti.
Todo lo que eres.
Lo que fuiste en la eternidad.
Olvidarme de ella.
Saber que estoy sin estar.
Morir dentro de mí mismo y detenerme en un lugar distinto.
Todo a la vez es posible en mi siglo.
Entre paranoias o culpabilidades.
Cerrar los ojos.
El siglo de la sospecha, de los tímidos.
Cerrarlos para saber que no hemos muerto.
Mi siglo se olvida de la retórica.
Mi siglo no es el momento de la historia.
Mi siglo ha suprimido la historia.
Mi siglo se cierra y duerme para olvidarlo todo.
Empezar de nuevo.
Desde una isla.
Una representación aislada.
Pero con muchas islas.
Todas las voces.
Todas las voces.
Al mismo tiempo, ninguna.
La del olvido.
Mi siglo ha olvidado en qué siglo está.
La épica científica.
La épica.
La épica de un solo ser.
La épica de una nube.
De una planta.
De la roca.
De la mirada.
La nueva ciencia no sabe lo que ve.
Aunque también ve lo que sabe.
La nueva ciencia lo abarca todo.
Menos lo sutil.
El instante, el gesto, el mito.
Los viajeros sutiles.
Los enemigos y un cuerpo para la esperanza.
Un cuerpo de siglo.
Un cuerpo desnudo de siglo.
Un cuerpo que redondee la naturaleza de las cosas.
La naturaleza de las cosas invisibles.
Un mito del siglo.
Un mito imposible.
Un mito virtual.
Me ves y no me ves.
Me tocas.
Me tocas.
Soy la carne de un mito.
Una realidad paralela.
Un canal entre las mentes.
Mi siglo se impone.
Mi siglo desea abrazarme o estrangularme con su silencio.
Mi siglo.
Mi espacio innombrable.
Global, interactivo, suicida.
Te conozco mejor.
Te conozco si me lees.
Te veo entre las frases.
Y hasta me llegan tus comentarios.
Escribe.
Escríbeme.
Juntos pintaremos sus bordes.
Sus límites sin tiempo.
Sus límites frágiles, paralelos.
Mi siglo necesita una pantalla, un modelo de conciencia.
Mi siglo habla en silencio.
Desnuda la voz.
Desnuda el pensamiento.
Y enmascara la luz.
Enmascara la mirada.
Cierra los ojos.
Ciérralos.
Y vuelve a mirar el brillo o el parpadeo de una noche que dura un siglo.

Quietud y fracaso

Nadie me dice que nos hemos equivocado.
Nadie escucha mi fracaso:
esta quietud.
La ternura es el fracaso.
En un sueño la ternura es crueldad.
Nadie está aquí para escucharnos.
Y es el momento de escucharnos muertos.
Un final de época.
El principio de otra.
Aquel sueño de modelos abstractos...
Aquel boceto de ingeniería...
Aquella maquinaria perfecta nunca lo fue.
Los modelos no son infalibles.
Los modelos desaparecen.
Un día despiertas.
Un día estás.
Un día te engañas.
Un día finges una entrada y una salida.
El sueño más perfecto es el que recuerdo al despertarme.
Un sueño repleto de ternura, para ser más crueles.
En él estamos todos.
Y nos engañamos.
Creemos que hemos ganado.
Y no es así.
El gesto más puro es aquel que olvidaste al atravesar la puerta.
Tu vecina está de espaldas, en el umbral.
La miras.
Se ha perdido.
Tú la has encontrado, pero ya no estás.
No puedes, no llegas.
Te alejas de ti mismo.
Es así como sospechas que ya no eres.
Que el fracaso es esta ternura.
Que un momento así es para pedir limosna en la calle.
El sueño más perfecto es aquel que abandoné en la huida,
en esta quietud,
en este momento que empieza y que termina a la vez.

Gaza

Meses después de los bombardeos a Gaza, en enero de 2009, que causaron al menos 1.300 muertes, la crisis causada por el bloqueo prolongado se ha agravado aún más.
Materias primas básicas, artículos de primera necesidad como alimentos, material sanitario, combustible o materiales de construcción no pueden entrar en Gaza como consecuencia del bloqueo que ejercen las autoridades israelíes.
Miles de familias permanecen desplazadas y no pueden reconstruir sus casas.
En Cisjordania la situación también ha empeorado, aumentando un 60% los asentamientos israelíes e incrementándose los obstáculos y controles.
Vendas en los ojos.
Clausuradas la acción y la palabra.
Derecho internacional, Europa, Estados Unidos... Cirujía plástica, babas de caracol, ordenador portátil, bolsas en los ojos, celulitis... ¿qué diablos? ¿A quién le importa?
Usted tiene hipoteca, usted es funcionario, ¿usted ha visitado alguna vez Gaza?
El orden mundial consiste en ocupar territorios y en hablar de misiones de paz en países asolados por la guerra. En llamar ocupación a lo que en realidad es una conquista imperial...
Seguridad nacional, sí, eso es.
Gaza ya no es noticia. El mundo se ha olvidado de ella por unas semanas. Pero persiste la misma situación.
Las víctimas siempre son las mismas.