viernes, 31 de julio de 2009

Hábito

Habituarme al silencio,
escuchar y cerrar los ojos.
Pensar que no existo,
caer muy dentro de mí
y enfrentarme a los abismos interiores.

domingo, 26 de julio de 2009

La religión de la música

Ayer escuché a un cura decir que la fe en Cristo es la vida plena, la salvación, y que sin ella estamos sometidos al vaivén de los sentimientos y de las sensaciones, es decir, que estamos sometidos al caos existencial, y, por ello, a la perdición, a la condena eterna.
Mientras le oía, me preguntaba que cómo en pleno siglo XXI se podía pensar así. Y era joven, muy joven. Me asustó su necesidad de aplastar al contrario con este tipo de afirmaciones, tenía la rotundidad de un sindicalista, la pasión de un poeta y el contenido de un fundamentalista. Siempre me sorprenden este tipo de cosas. Mientras hablaba, en mi cabeza había música, pero una música muy lejana a la que él se refería. Porque, de repente, citó a Chopin como ejemplo, a través de la insistencia de una nota en una de sus composiciones para piano, "eso es la fe", decía, "esa nota insistente, que da seguridad". Joder, Chopin, romántico, ¿católico? Imagino que se referiría a uno de los preludios 4, 6 y 15, donde precisamente persiste una nota en cada uno, el último, el 15, es el que se conoce como "gotas de lluvia". Madame Dudevant (George Sand) lo llegó a contar perfectamente. Se habían escapado a la isla de Mallorca. Se habían hospedado en un Monasterio y las condiciones eran pésimas. El piano desde París tardó dos meses. Mientras tanto las gotas de lluvia caían y golpeaban el techo una y otra vez, y el pobre Chopin sufría los golpes, como si le perforaran el oído. Aquella situación le inspiraría para escribir aquellas composiciones. Y aquel hombre en el altar decía que las gotas de lluvia eran la fe. En fin. Yo seguía pensando, viendo a aquel cura vestido de rojo, con la cruz amarilla, rezando por España, por los políticos, por los creyentes, por los misioneros, en fin, por casi todos, y me seguía haciendo preguntas, hasta que una mujer muy mayor me cogió fuertemente de la mano, sentada a mi lado, quería, no sé, ser mi amiga por unos segundos, hasta que diera otra señal el cura, mientras pasaban la cesta para cobrar. Yo no entendía, tan sólo sentía el calor de su mano apretándome fuerte. Iba a una misa de duelo de un familiar muy querido para mí, como un segundo padre: mi tío Carlos. Pero allí sólo vi el rito de la culpa y una corte de fieles desesperados, también una nueva juventud que aprovechaba para hacer demagogia en la iglesia, y cobrar por ello. Hacía mucho tiempo que no iba a una y salí más perdido de lo que estaba cuando entré. Menos mal que los míos se encontraban allí y pudimos hablar de nuestras propias vidas y no de los que intentan disponer de ellas. Así que me olvidé de lo que había vivido. Entre abrazos, besos y palabras amables discurrió una tarde de melancolía y respeto por los que ya no están con nosotros.
Hace unos 17 o 18 años, mi maestra de piano, mi querida Palmira, me prestó un libro que se titulaba La religión de la música, creo que de Camille Mauclair. No era una edición nueva, diría que, más bien, de la primera mitad del siglo XX. Le gustaba mucho aquel libro. Para Palmira la religión era la música y estaba casada con su piano de cola Yamaha negro, es decir un piano vestido de smoking. Con 17 años me dejaba tocarlo, yo no tenía en mi casa, era la única persona a la que permitía aquel privilegio (me corregía desde su habitación, mientras veía la tele), yo a cambio le escribía un poema antes de irme o manteníamos una buena conversación sobre arte, música y literatura. Me llevaba 50 años o así. Cuando hablaba de Beethoven decía que él había sustituido a Dios por la música, y eso era lo esencial. A Palmira no le interesaban aquellas mentiras religiosas, ni el matrimonio, ni el placer sexual, sólo amaba la música por encima de todo. Nunca se casó, ni tuvo hijos. Y era muy feliz. Vivía imaginando aquellas maravillosas historias, aquellas pasiones, aquellos vaivenes, aquellas hermosas variaciones de estado de ánimo, las diversas formas de enfrentarse al caos, el spleen, la melancolía de aquellos músicos que admiraba y tocaba. Dejamos de vernos cuando yo tenía 22 o 23 años, en aquel momento yo había abandonado el siglo XIX para siempre y me entusiasmaban los nuevos sonidos del XX.
Pero todos los días, cuando toco mi propio piano, otro Yamaha, dedico algún pensamiento a Palmira y su religión... Y así hago regresar a mi memoria algunas notas románticas que me trasladan a unas palabras perdidas en el tiempo de la juventud.

martes, 21 de julio de 2009

Sin orden ni concierto

Con amplitud y precisión, el pianista llegó a despojar al instrumento de su pesadez. Deformó el tamaño y consiguió simular una voz ligera y profunda. Aquellos sonidos carecían de conceptos. El silencio y los intervalos resolvían todas las dudas. El pianista había dejado de tocar para los demás.

El color

El color me hizo desaparecer. La luz me definió. Y el aire concentrado en aquel espacio me despojó de mí mismo. Entré en aquel cuadro y permanecí hasta el desenlace de una sensación cualquiera.

Uno de los miedos

Yo sé de un miedo.
Uno sólo.
No me importa hablar de él.
Tú eres el asunto del que trata.
Pero no importa que no lo sepas cuando tienes miedo.
Aún sigo pensándolo.

domingo, 19 de julio de 2009

Dolor

Es difícil definir este dolor.
Porque es la elipsis de la franqueza.
Y por eso yo me pregunto si estos fragmentos de historia sirven para algo.
Y es que el fin de cualquier rasgo de bondad surge de este contacto.
Si la palabra me dejara llorar en paz, moriría por ella.

Olvido

Hay un lugar donde habita el olvido.
Quien regresa de él lo sabe.
Y es que no existe un momento como éste.
Hay una línea que divide la voluntad de vivir.
Hay un instante que la recuerda.
Y otro donde todo se olvida.

viernes, 10 de julio de 2009

La hoja en blanco

Vespertino nació mudo. Fue un bebé que nunca gritó, ni lloró, que nunca emitió de su garganta sonido alguno. Sus padres pensaron que era una de esas cosas inexplicables, hasta que cumplió los seis años y una logopeda se dio cuenta de la situación: «Su hijo puede hablar, pero no quiere hacerlo». Con el paso del tiempo comprobarían que no había manera de que pronunciara palabra alguna. Y no parecía necesitar el habla. Logró generar un lenguaje con su familia y con sus amigos basado en lo que más adoraba. Un lenguaje, como digo, compuesto de segmentos de silencio de diferente duración. Sus padres llegaron a identificar hasta quinientas cuarenta y siete secuencias diferentes. Un programa de televisión se interesó por la noticia y logró realizar un reportaje que emitió una de las principales cadenas del país. Tuvo una enorme popularidad porque fue retransmitido varias veces y porque nadie decía nada en él. El documental dio la vuelta al mundo. Vespertino fue visitado por muchos líderes espirituales y prestigiosos lingüistas, con el fin de asimilar su lenguaje y de poder transmitirlo. Nunca pronunció ni una palabra, pero tuvo muchos seguidores. El día de su muerte nadie habló. Un diario nacional publicaría, unas semanas más tarde, lo que fue su testamento: una hoja en blanco.

Nadie

La multitud buscaba el nombre.
Buscaba las insignificantes palabras.
Nadie supo qué decir.
Y entonces alguien creyó que el silencio hablaría.

Esperar

Esperar y ser devorado.
Esperar rápidamente.
Esperar y desfallecer en la caricia del olvido.

Nada

Nada es posible en estos momentos.
Nada es tan difícil.

Naciste, aunque nunca te lo preguntaron, de Laurie Anderson

Aquella era una habitación enorme.
Estaba llena de gente.
De todas las clases.
Y todos llegaron a aquel edificio
más o menos a la misma hora.
Y todos eran libres.
Y todos ellos se preguntaban lo mismo:
"¿Qué hay
detrás del telón?".
Naciste.
Y eres libre.

martes, 7 de julio de 2009

Estudio 2 para piano, de Philip Glass

Creo que sin esta música sería incapaz de vivir en estos momentos.

Sueño

Este poeta sueña despierto porque no puede dormir.

Sonidos

Quizá la sencillez.
O los reflejos turbios de cada nota.
Yo me divido entre lo claro y lo oscuro.
Creo en los sonidos que pintan siluetas.
En las diversas tonalidades de las sombras.

Glass

Son las 3 de la madrugada. Soy incapaz de dormir. Escucho ahora el Estudio 2 para piano, de Philip Glass. Gracias, gracias, maestro. Es tan hermoso... Ay, Satie.

sábado, 4 de julio de 2009

Principio tres

Un libro marcado sobre la mesa dejó el camino abierto.

En esta tarde

En esta tarde tan calurosa soy mi propio océano.
Soy un glaciar quemado en el ártico.
Me disuelvo bajo el peso de tanta luz con forma humana.

Reencarnación

Para reencarnarse imaginó todas las muertes posibles. Y aquellas que eran imposibles, las realizó en vida.

Lectura

Soñé que tú me leías. Al despertar, me pregunté si era yo el que leía a través de tus ojos o realmente eras tú.

Lección de geografía

Detrás de tu cuerpo hay una ola y detrás de una ola, una isla.
Detrás de una isla, una pregunta existencial.
Detrás de una pregunta existencial, una duda, en fin, y detrás de una duda, una verdad.
Y detrás de una verdad, un tonto prepotente que cree saberlo todo.

La ironía

La ironía esconde un paseo por la victoria.
Una victoria que es fracaso.
Un soplo de incertidumbre sobre la tristeza.

jueves, 2 de julio de 2009

Vientos

Vientos
o máscaras o gárgolas de viento.

Aire

Aire

que arrastra
la isla.

Péndulo de aire
entre las manos.

Iris

Un destello.
El océano en sus ojos.
Lleva consigo la tercera parte del mundo.
La que nadie escucha.
La que respira desde las profundidades.

En estos momentos

En estos momentos deseo sumergirme en el océano y volver a reconstruir mi silencio.

Iniciación a la utopía

¿Cuántos de ustedes no cotizan en bolsa?
¿Cuántos de ustedes han rechazado lo que más querían?
¿Cuántos de ustedes no tienen casa propia?
¿Cuántos de ustedes han deseado morir alguna vez?

Gesto

Pensé en un gesto indivisible.
Pensé en un gesto transformable.

miércoles, 1 de julio de 2009

Sueño (IV)

He tenido un sueño. Cruzo la calle corriendo, rápido, muy rápido. Mi corazón no puede más y me invade un temblor, un brote de asfixia. Me detengo en mitad de la carretera, agotado. Respiro forzadamente, como si quisiera vivir.

En hora

Nunca llegaré a la hora en punto de las cosas porque la hora en punto no existe.

martes, 30 de junio de 2009

La cultura de la impunidad

En su Informe Anual 2009, publicado el pasado 28 de mayo, Amnistía Internacional ha constatado cómo los casos de tortura y malos tratos durante el año 2008 y los primeros meses de 2009 se produjeron de forma generalizada en todas la regiones del mundo. 107 países, de los 157 que analiza la organización han practicado tortura y malos tratos a manos de las fuerzas de seguridad, la policía y otras autoridades del Estado.
Esto significa que, pese a la prohibición universal de la tortura, en más del 50 por ciento de los países del mundo se han aplicado estas prácticas. Una cifra que se sitúa en el 79 por ciento cuando nos referimos a los países que integran el G-20.
“Con demasiada frecuencia, las víctimas siguen indefensas porque sufren un sistema de justicia que no exige rendición de cuentas a los responsables, y no cuentan con acceso inmediato a representación letrada. En muchas ocasiones, los fiscales no emprenden investigaciones, las víctimas tienen miedo a ser objeto de represalia si denuncian, y las penas que se imponen a los agentes declarados culpables son muy leves. El resultado es que en muchos lugares se ha perpetuado una cultura de impunidad”, señaló Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

sábado, 27 de junio de 2009

Entrevista

Ayer me hicieron una entrevista de 40 minutos en una radio local, al parecer, sobre toda mi obra, y no estuvo mal, pero en un momento dado el entrevistador me formuló este comentario en antena, que me extrañó y he de reconocer que sigo sin comprender bien desde principio a fin: "La masa piensa de usted que es demasiado culto". Y yo, me quedo un poco parado por la expresión y le digo: "A qué masa se refiere... Porque, como decía Sloterdijk, seguimos siendo masa, pero no nos vemos". Y me explica: "Bueno, bueno, quiero decir que la gente dice de usted que tiene mucha cultura y que no llega a las personas". Y para continuar el absurdo de la conversación le respondo: "No entiendo bien lo que quieres decir". Y me aclara: "Que a mí me llaman mitinero, y de usted se dice que es demasiado culto". "Bueno, pues no soy muy consciente de ello, la verdad", le contesté. Y el entrevistador añade: "Tampoco hay que sentirse culpable porque le llamen a uno culto". "No, no es eso, sino que yo no me planteo si soy culto hablando o escribiendo, sencillamente me sale así", respondí finalmente. Y creo que la conversación dejó de ir por aquellos derroteros, menos mal, cambiamos de tema...
En cualquier caso, cuando salí de aquel lugar, ya en la calle, pensé que asisto al fracaso de la educación en este país... Y lo entiendo todo cada vez menos...

jueves, 25 de junio de 2009

Hoy

No puedo decir que me haya equivocado.
No puedo socorrerme porque me aplasta mi propio silencio.
No puedo explicar un momento tan difícil como éste.
Quizá llegue un día en el que lo pueda hacer.
Pero hoy me rindo.
Hoy el silencio me ha vencido.
Una forma de silencio incómodo.
Un pulso con la voz.
Un suspiro lento, progresivo, insolente conmigo mismo.
Un abismo interminable.

martes, 23 de junio de 2009

New Africa

I'm calling all sons of Africa...

Así comienza la mejor canción, el mejor himno que se ha compuesto sobre África. Es una canción de Youssou N'Dour, se titula New Africa. Gracias, gracias Youssou. No he podido abandonarla en estos dos últimos días.
Queda tanto por hacer y hay tanto que aprender...

Sueño (III)

He tenido un sueño. Un sueño de pájaros. Los escucho en la oscuridad. Enciendo una cerilla. Una corriente de aire se lleva mi cara. Y la luz.

Réquiem

Descansé
mi frente
sobre
una alfombra
azul.
Moría
entre
dos cuerpos
celestes.

lunes, 22 de junio de 2009

El sujeto de los otros

He buscado una definición.
Pero pensar poéticamente no es definir.
Si no pudiera pensar, sería un auténtico poeta; no, poema.
Cierto es que uno no puede ser sin el otro.
Y el otro es mi propio juicio.
El resultado de mí.
Porque soy un aspirante de todo... lo necesario.
Pero hay veces que no distingo lo que soy.
Cuando te miro a los ojos, poema, empiezo a comprender.
Porque la escritura me divide.
Llego a ser un despojo de mí.
Escribo para desprenderme.
Sin desnudos.
Escribo para deshacerme de mí.
Pero sin ser yo.
El yo queda en el camino.
Estoy en un espacio intermedio.
Al desprenderme, no hay nada.
Dejo de ser lo que fui, lo que soy, lo que seré.
En esos momentos, noto la violencia del intercambio.
Y el pensamiento romperse en mil pedazos.
Llegado a este punto, no me pertenezco.
Y todo es posible.
No hay nostalgia.
No hay visiones.
Se anulan los ritmos.
Soy otro, soy otra.
Algo distinto que, ya, no me confunde.
Un borrador, una prueba de que no existo.



Padezco la crisis de los objetos.
Somos dos.
Los dos que son muchos.
Luchamos en paz.
Vivimos un pulso en silencio.
En ocasiones, dejo de ser yo para ser ellos en segunda persona.
Relajo la fractura de la imaginación.
Abandono la experiencia de los límites.
Ellos me dejan ser lo que no soy.
Por unos instantes, se disputan mi ausencia.
Luego, la crisis se libera de mí.
Decrece la intensidad.
El pulso regresa al ritmo de la meditación.
Casi imperceptible, noto mi diferencia.



Existe un dolor desconocido.
Vivir en paz debe producir dolor.
Ese otro dolor.
Crear sin resultado.
Crearse a uno mismo.
Recuperar la piel.
El peso de la conciencia.
Ubicarse en las razones.
Olvidarlo todo.
Olvidar el dolor.
Inventar la fiebre.
Crear la sed.
Abandonarse.
Descubrirse.
El dolor sirve para olvidarse de uno.
He fabricado mi propio dolor.
El otro dolor que es mi dolor.
Ser para mí, para ti.
Soy el instrumento de mi violencia.
Es tuya.
El circuito de mi sangre es tuyo.
Distingo el sentido de la palpitación.
Compréndeme.
Ando sin respirar.
Con un cuerpo, una piel, una velocidad distinta.
Descubro que no soy el que quería ser.
Me regalas un ramo de máscaras.
Otras voces, otros momentos.
Respiro con un sonido equivocado.
No parece que sea yo.
Por eso, me visto igual.
El mismo traje, aunque distinto.
Una máscara. Otra máscara.
La misma sensación de estar equivocado.



Soy una diferencia.
Soy lo íntimo.
Los otros son el resultado de lo que soy.
Me acompañan, pero no saben qué soy.
Soy el pensamiento, girando a revoluciones imposibles de medir.
Soy la figura que no hay en mí.
El otro que huele a mí.
Me multiplico y giro, giro alrededor de mí.
A cada vuelta me voy llenando de los otros.
Mi nombre es el suyo.
Soy un nombre que abarca todos mis nombres.
Me repito para diferenciarme.
Soy la experiencia de los otros.
La palabra imprecisa de lo íntimo.
De la negación de lo íntimo.
La identidad disimulada.
Disociación de los muchos que hay en mí.
Lo imposible deshaciendo lo pensado.
Fuera de mí, el eje del movimiento y de los actos inconclusos.
Soy el instante no vivido, aunque armonizado en lo no escrito.
Soy el desaparecido.
El sujeto de los otros.
El ninguno de los otros.

domingo, 21 de junio de 2009

Sueño (II)

He tenido un sueño. Delante de mí estaba yo, mi otro yo. Ninguno decía nada. Ninguno hizo nada. Tan sólo nos mirábamos mutuamente. En paz. De pronto, empezó a caer una lluvia muy fina y mi doble se desvaneció. Me quedé solo, mojado, mirando al infinito y sentí una gran alegría. Y así dejé que aquella lluvia también traspasara mi júbilo.

Dos aforismos

Yo me aíslo para vivirme.


*

De todos los afluentes está compuesto el mar.

Instante (II)

Sobrevivir lentamente.
Sobrevivir a uno mismo.
Con el tiempo detenido.
O fuera de todos los tiempos.
Sobrevivir un instante.
Y no compartirlo con nadie.

Vértigo

Los ecos.
Las constelaciones.
Los movimientos sutiles de las pequeñas cosas.

Tocar otros mundos.
Tocar este mundo.
Tocarlo todo.
Y no tocar nada.

Los susurros de las pequeñas cosas.
Lo que se mueve sin moverse.

Como que lo ves, como que no lo ves.
Y vuelta a empezar.

Los ecos te siguen a todas partes.
Buscas en tus rincones interiores.
Y ahí están.
Y fuera de ti.
Fuera.
Por eso los escuchas.
Por eso siempre están ahí.
Por eso te abrazan y te atemorizan por dentro.
Como cuando ves el abismo marino.

Sensación de vértigo.
Sensación de olvido.

Te extingues cuando ves el abismo.

Borras tu silueta.
Borras tu respiración.
Borras el silencio.
Porque ni siquiera el silencio puede oírte.

Sueño

He tenido un sueño. Andaba sobre un camino de clavos y llegué a una puerta oscura. Mis pies sangraban. La abrí y había un bosque muy espeso, con niebla. Apenas podía ver. Me resbalé y caí cuesta abajo. Llegué a un lago. En él bebía agua una pantera blanca. Nadé hacia ella y lamió las heridas de mis pies. Luego, me condujo hacia un acantilado. Y ahí desperté, desnudo, sobre mi cama. Sudaba, pero hacía frío. Mucho frío.

sábado, 20 de junio de 2009

Ponencia sobre Galdós en Las Palmas de Gran Canaria

Esta semana se celebró el IX Congreso Galdosiano. Fue una maravilla. A mí me tocó leer mi ponencia el primer día, el lunes 15 de junio ("Los paraísos artificiales en la novela galdosiana"). Compartí mesa temática (Teoría de la novela), con Liana Ewald (Universidad de San Diego State, EE. UU.), con Luis Bautista Boned (Universidad de Valencia, España) y con Peter Bly (Universidad de Queen's, Canadá), que actuaba como presentador-moderador. Fue muy agradable todo, la recepción estupenda y muy generosa por parte del público. Y la organización, capitaneada por la profesora Yolanda Arencibia, catedrática de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, inmejorable. Un abrazo a todos desde aquí.

Respirar

Respirar a la luz de un instante perdido.
Respirar porque sí.
En medio de la armonía nocturna.
Respirar en mitad de un sueño.
Respirar.
Salir a la superficie y hundirme de nuevo en mí.
Caer, caer libremente al fondo de uno.
Respirar sin aire.
Respirar con la sombra de una palabra.
Y salir de uno, del otro, de todo,
del futuro, del mundo eterno.

viernes, 12 de junio de 2009

Otro lugar

Escucho a Steve Roach. En segundos ya estoy en otro lugar. En un crisol de herrumbres que se retuercen en mi cabeza. Yo ya no soy un rostro, sino la inexpresión de un rostro, una mirada perdida, anciana. Y recuerdo instantes, sensaciones, palabras. Cierro los ojos y escucho la vibración del palmeral nocturno. Y de voces que se pierden en la calle, ecos de sombras invisibles que no saben que existo. Caminan sin mirar. Les observo a través de sus sonidos, de sus palabras salpicadas de angustia y de sus silencios intencionados. Yo siento el dolor de multitudes, la ausencia. Yo siento el canto perdido de las sombras.

jueves, 11 de junio de 2009

Utopía


Nunca terminaban las reuniones de Estado. A la mitad del discurso, unos se dormían y otros comenzaban a hablar, pero también se rendían ante tremendo sopor. Aquella tribuna pública se llenó de tantos sueños que el país entero fue incapaz de levantar sus párpados.

(Inédito).

lunes, 8 de junio de 2009

¿Y quién representa a la mayoría?

"Las elecciones al Parlamento Europeo registraron una participación del 43,01 por ciento, una cifra que supone un mínimo histórico".

"Las encuestas sugieren que los comicios han estado marcados por una apatía generalizada de los votantes y un deseo de los ciudadanos de castigar a sus gobiernos por el manejo que han hecho de la crisis económica".
"En España acudió a votar el 46 por ciento"...

sábado, 6 de junio de 2009

¿Dónde están los librepensadores en España?

Me temo que escondidos están los pensadores libres en España. Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina no se escuchan voces libres, juiciosas. Sino dos partidos, esencialmente dos, los demás apenas tienen presencia, las dos Españas, que compiten en quién puede ser la más demagoga, la más mezquina, la más oportunista. En los medios de comunicación se viene asistiendo al mismo juego con el fin de llegar, aparentemente de una manera un poco más apolítica, a la sociedad civil, a través de los periodistas y comentaristas, pero a aquella parece haberla tristemente "salvado" la crisis. Y lo digo con estas palabras porque la sociedad civil me parece que no quiere palabras, sino hechos, demostraciones de unidad, soluciones a los problemas más inminentes: el paro, la pobreza, el hambre. Por ello, la política, los políticos deben dar la talla, y no la dan. De 100 acciones, menos de 10 pueden ser aprovechables para la sociedad, el resto no se sabe. Esta es mi impresión. De cada 1.000 políticos, uno tiene vocación de servicio a la sociedad; de cada 1.000 gestores, uno hace su trabajo bien y beneficia a la sociedad... ¿Por qué los demás, no? ¿Por qué la política es igual a demagogia y engaño? ¿Por qué cada vez más hay un gran vacío entre la clase política y la sociedad civil? Lo que se ve es que la mayoría superpone sus intereses individuales o partidistas por encima del bien de la sociedad. Yo no confío ya en ningún partido político, aunque sigo creyendo en la democracia. Hasta que no vea que unan sus esfuerzos de una manera efectiva y clara, hasta que tenga la sensación de que no se desperdicia el dinero público, el de todos, en gastos innecesarios, hasta que no se bajen el sueldo todos los políticos de este país, hasta que no tengan otra actitud más constructiva ante los graves problemas que padecemos todos, mientras no se respete verdaderamente la libertad de expresión, aunque se diga lo contrario, mientras no desaparezca la especulación... mientras el Congreso, el Senado o los Parlamentos, es decir, donde toman las grandes decisiones nuestros partidos políticos, continúen sin demostrar, en los principales problemas, ejemplo de buen gobierno, yo seguiré sin ir a votar. Ni siquiera me molestaré en votar en blanco. Sencillamente no iré a votar a las elecciones ni de España, ni de esta Europa hipócrita, racista, clasista y mal llamada primer mundo.

viernes, 5 de junio de 2009

El teatro y la crisis


¿Por qué se discute tanto acerca de la naturaleza del teatro? ¿Qué tiene el teatro que alimenta la necesidad de investigarlo cada vez más por parte de quienes contribuyen a su desarrollo? Sólo puedo decir que el teatro es la representación del mundo por un motivo, porque expone ante los seres humanos una lección magistral de la vida: la de su cambio. Entender este concepto capital quizá nos haga más taoístas, pero lo cierto es que cuando se respira el teatro se piensa en algo tan antiguo como la propia humanidad. Toda ella se ve representada y participa en cada proyecto. No es de extrañar, entonces, que siempre se encuentre en tela de juicio o al límite de expectativas. Por ello, es discutido y discutible. Por ello, es necesario fabricar una opinión.
Cada época, cada sociedad tiene sus etapas de crisis. Y hoy, en España, estamos ante uno de esos graves momentos en los que conviven en el mundo de la escena algunos defectos que hay que solucionar con urgencia:
1) El apego al ombliguismo y a la necesidad de imponer limitados criterios.
2) Una falsa politización de la sociedad.
3) La carencia de intención innovadora, de poeticidad, de afán por encontrar nuevos caminos de libertad expresiva.
4) Que paradójicamente los peores enemigos para el teatro están dentro de la misma profesión.
5) La sumisión a las convenciones y el miedo al fracaso.
6) La excesiva atención prestada a las opiniones de algunos productores y gestores que creen conocer a todos los públicos.
7) El sometimiento de los mismos artistas de las compañías a criterios de éxito verdaderamente incomprensibles.
8) Creer que el público da la felicidad.
Por ello, urge un teatro más vocacional, más honesto, que recorra de nuevo todos los espacios, con una idea multidireccional del hecho artístico. Que no se boicotee a sí mismo. Porque hoy, me dicen, ha vuelto a las salas. Porque me dicen que no se pueden mover las butacas, se venden menos entradas. Que no se puede manchar el oro de las paredes. Que los actores, que los productores, que los críticos marcan el rumbo del teatro, y que los políticos pagan la cultura, crean la cultura, son la cultura... Porque la tradición se ofende si purgamos el interior, lo que dicen que es el corazón del teatro. Nos encanta decir disparates.
¿Cómo representar al ser humano desprogramado en un espacio programado con antelación, previa venta de localidades?
Los teatros no son una garantía para el auténtico teatro. La política y la gestión no hacen necesariamente la auténtica cultura, sino una parte insignificante de ella. Una parte del edificio, una parte del exterior que siempre está deteriorada y nadie sabe explicar por qué.
Yo digo, además, que la esencia del teatro no está en las demostraciones de poder, sino en el interior de cada uno de nosotros. Y, por ello, es el espacio la gran sala de la humanidad, y el movimiento, el dispositivo que le da sentido. El teatro no puede darle la espalda a la modernidad, ni a la posmodernidad, pero tampoco al hecho poético entendido como espacio y movimiento, ni a la acotación, ni a la imagen, ni a los cambios de una energía incesante y honesta.
La obra teatral debe tener aliento poético. Hay que devolver al teatro esta característica esencial, pero desde el principio, desde la primera piedra, desde la escritura, desde el primer silencio del dramaturgo. La palabra o cualquier gesto sólo debe coincidir con uno mismo. Un artista no debe igualarse con nadie. Debe parecerse a quien es en realidad. Y ahí buscarse hasta caer muy dentro de uno. Allí se encontrará. Y los tópicos de la representación ya no constituirán un impedimento porque todo es posible en cualquier lugar del mundo. Porque las mejores son las revoluciones interiores del ser, las únicas en realidad. En ese modelo sí creo. En este salto al vacío. En la emoción que mueve la satisfacción estética, en el descubrimiento del conocimiento y no en la mera exposición de experiencias soporíferas. En una mirada crítica, más objetiva, que esquematiza lo humano, más rica en cuanto genera una mayor autonomía respecto del autor, más visual, sonora, simultaneísta, carnal, tecnológica...
El arte debe estar siempre al margen o contra las luchas del poder. La libertad expresiva sólo puede alcanzarse con una actitud de despojamiento. Y no importarán las consecuencias porque siempre hay soluciones para llegar a esta forma de libertad. Nadie, ningún poder, ninguna marioneta pública o privada ha podido, ni podrá evitar esto.

Cinco aforismos


Viste el final del camino y no viste el camino.

*

Conoce lo que existe por lo que no existe.

*

La vanidad se mide por los años de aislamiento.

*

Quien escribe sobre sus deseos, se olvida de sus deseos.

*

El azar creó el primer modelo y éste el siguiente.

Mi ensayo más breve...

... es una página en blanco, por fortuna.

Mi cuento más breve...

MUERTE NATURAL
Murió de hipnosis.

Mi poema más breve...

ISLA
alfa
andrógina

jueves, 4 de junio de 2009

Escribir y pintar

Escribir para resolver un puñado de miedos.
Escribir para desentrañar una ecuación cosmológica.
Pintar a toda la humanidad en un trazo, en un gesto que suene a música irregular.
Pintar y decidir.
Pintar y arrancarse el miedo de los ojos.
Pintar para ser el más violento y el más lógico.
Pintar para descubrirme en los ojos del vacío.
Del peso y de las formas, de lo esencial.
Prescindir de los aciertos.
En mitad de una estética del error.
Del cambio.
La belleza en esos espacios intermedios.
Donde el movimiento es lo vivo, y el vacío, la esencia de la libertad, la esencia de la metamorfosis. Y no pensar.
Decidir, decidir no pensar.
Tensionar los polos.
Un no pensamiento.
El libre pensamiento.
Y ver las cosas de otro modo.
Ser.
Provocar.
Provocar para descifrar los lazos que tocan los extremos.
Nada es más imperfecto, y nada es más perfecto.
Escribir para descomponer la realidad.
Escribir para descomponerlo todo.
Escribir para reconocer la violencia del gesto o el no pensamiento del gesto.
Escribir para hablar sobre la escritura.
Sobre uno y todo.
Sobre lo que importa y lo que no.
Sobre lo que te mira y lo que no.
Sobre lo que somos o algo parecido.
Sobre un instante de representación que se ha perdido en las brumas de una línea imperfecta.

Conferencia sobre Harold Pinter en la Escuela de Actores de Canarias


El pasado 25 de mayo di una conferencia sobre algunos elementos dramatúrgicos del teatro de Harold Pinter a los alumnos de 3º de la Escuela de Actores de Canarias, en el entorno del taller de final de curso. Me lo pasé muy bien con ellos. En breve, llevarán al espacio escénico del centro la obra Escuela nocturna, del autor británico. Les agradezco la invitación desde aquí a Elena, Esther e Isabel. Espero que todo salga bien.

miércoles, 3 de junio de 2009

¿Qué es el arte joven?

La etiqueta de "joven" cada vez es más utilizada. En muchos casos, su uso responde a diversas intenciones que parecen no ser demasiado honestas.
En realidad, es una manera de clasificar a un grupo de artistas en un cajón de sastre que no dice gran cosa. El sistema ha creado esta variante como un medio para controlar, a través de la promoción, la rebeldía de la juventud. En apariencia todo el mundo gana algo, por eso se ha consolidado. Al promocionar con la etiqueta de "joven", se oficializa lo joven. Al promocionar con la etiqueta de "joven", se evita ser crítico, y en el "mejor" de los casos se simula serlo. Porque no hay que olvidarlo: hoy sólo se puede ser crítico, siempre que se vaya por el camino "críticamente" preestablecido, si no, todo es tachado de incómodo y de hasta inverosímil. Los verdaderos extremos no caben aquí, la verdadera crítica no funciona en este contexto. Es una simulación.
La etiqueta "joven" le sirve al gestor cultural que organiza el acto para obtener fondos y promocionar con buenos sentimientos a los creadores "jóvenes" y convertirse en un aliado del político de turno, al que, por cierto, le interesa hacerse la foto con los autores "jóvenes" que despuntan en la región o en el país. Siempre queda bien.
Cualquiera que sea capaz de mirarse a sí mismo puede darse cuenta de lo que digo. Hace falta algo de autocrítica, que no viene mal. Hace falta pensar que los autores son autores, simplemente, con independencia de su edad. Porque también esta etiqueta oculta algo, no menos espantoso que lo que acabo de decir: la necesidad de controlar el talento de los demás y de anular o confundir el verdadero talento. Porque, luego, viene la otra coletilla, ya clásica: todavía es muy joven y le queda mucho por hacer...
Un autor que cede a la tentación de las etiquetas de lo "joven" se encontrará, en realidad, con que está en un espacio programado, en un acto egocéntrico, en un contexto que no dice, ni pretende proponer absolutamente nada en serio, donde su presencia está por hacer y donde, por tanto, llegará a ser alguien, quizá. Y donde, al final, incluso, hay que agradecer que te hayan invitado.
Admitir esta coletilla, tal y como se viene utilizando, la de ser "joven", y en este contexto, significa para mí estar en mitad de ninguna parte.

Experimentar

Si digo experimentar, no digo nada o lo digo todo. Digo jugar, digo profundizar en las posibilidades de algo, digo que veo las cosas de otras maneras posibles...

Y por qué, a veces, se dice que experimentar va reñido con la honestidad? Por qué no se es verdadero experimentando? Por qué quién experimenta repite modelos anteriores? Por qué todo está dicho ya?

Precisamente, la búsqueda de la verdad no se puede conseguir sino rompiendo las reglas del lenguaje y del pensamiento. En realidad, las reglas que sostienen nuestra mirada de las cosas.

La búsqueda de la verdad nos lleva al abismo y la libertad nos hace cruzar el abismo.

martes, 2 de junio de 2009

José María Millares Sall

Cuando a José María Millares Sall le tocó leer su discurso en la recogida del premio Canarias, hace unos días, muchos pensaron que hablaría de la "crisis del mundo", de la política... Pero no, habló de poesía, de las palabras... A través de la televisión se podían ver los rostros de muchos espectadores, miraban incrédulos aquella exhibición de virtuosismo literario y buscaban, entre las palabras, algún resquicio de "verdad social".
Empecé a comprender aquello.
Porque hoy no se habla de poesía, ni de literatura, ni de la dificultad del poema, ni de las penurias, ni de la soledad del escritor en su laberinto.
El poeta, nacido en 1921, antes de leer dijo: "gracias, gracias por lo que han hecho conmigo hoy, nunca lo olvidaré". "NUNCA LO OLVIDARÉ". A partir de ahí comencé a emocionarme. Y mientras el poeta hablaba de las palabras, los políticos, también algunos espectadores, daban la impresión de no saber qué hacer, ni qué pensar. Y mientras sucedía esto, yo lloraba ya como un idiota de otro mundo.
Y creo que el público debió entender algo de aquello porque recibió una gran ovación. El poeta anciano, autor de Liverpool, entre muchos otros títulos, pintor y músico, luchador de las libertades sociales y de los derechos humanos y gran experimentador del lenguaje, se levantó a saludar. Y, al poco tiempo, se escuchó por un altavoz "a continuación, hablará el presidente del gobierno canario". Y antes de que el poeta volviera a coger asiento, en medio de la ovación, (no tuvo más remedio que saludar tímidamente y sentarse), entre las brumas de unos aplausos que no eran suyos, el otro, que podría ser cualquier político en realidad, se dispuso a hablar sobre la crisis económica.
Yo estaba en carne viva, con lágrimas en los ojos... Y aquello me pareció una verdadera estampa de crisis de valores. Apagué el televisor. Para disfrutar del silencio y de las palabras. Tan queridas y tan verdaderas, las del poeta...

Vigilar

El que no sabe vigila a quien sabe.

Escribir

Escribir para no cambiar nada.
Escribir para volverse absurdo.
Escribir para devolverle a la melancolía la violencia del amor.

Dignidad

La dignidad depende del grado de resistencia a la violencia.
Con la no violencia.
La dignidad depende del momento en el que vas a contracorriente porque no te da la gana de continuar por un camino marcado.
La dignidad depende de tu capacidad para pensar libremente.
La dignidad depende del grado de honestidad que le aportas a todo.
La dignidad depende de un sí o de un no.

Esto no es un post

E
s
t
o
n
o
e
s
u
n
p
o
s
t

Seriedad

Qué es?
Ser ser.io...
Ser ser.io.te...
La palabra no se ve de la misma manera.
Nunca.
Vigílenla.
Se pueden ir con ella o sin ella.
Ustedes elijan.

Post (cara b)

Algo que dices después de algo.
Algo que no quieres decir cuando dices algo.
Yo soy un post, tú eres un post, todos somos un post.

Voluntad

Voluntad de abandono.
Voluntad de ser feliz.
Voluntad de encontrarse.
Quizá estéril.
Dentro de ti mismo.
Dentro de una diferencia.
O de un extremo.
O de un extremo.

Lejos

Lejos del dolor.
O en el dolor.
Lejos, lejos, para siempre.
Hay un lugar donde se escuchan las voces de los muertos.
Hay un lugar muy cerca.
Que me pregunta algo.
Con un leve gesto.
Un pensamiento en acción.
O una acción en el pensamiento.
Un soliloquio eterno.
La voz de uno.
Un concierto con un solo instrumento.
Un color.
Y una palabra.
Lejos, lejos.

Política

Sainete, sainete, sainete.
Y a quién votamos?
A quién?

Saber

Porque sí.
Saber de la duda.
Saber que el contrario te mira en silencio.
Saber quién es mi contrario.
Saber que soy mi contrario.
Saber que soy mi propia duda.
Y sí.
Saber que la duda mata.

Lo fácil, lo difícil

Libertad, sin condiciones.
Libertad sin decir.
Libertad.
A veces, digas lo que digas, dará igual.
Nadie quiere escuchar un aire auténtico.
Nadie.
Porque la guerra está en el interior de cada uno de nosotros.
Y no es fácil de ver.
No.
Y qué libertad?
Qué fe?
Qué amor?
Todo se olvida.
El dolor se olvida.
Entre las brumas de un miedo a la libertad.
Entre las brumas de las discusiones estériles.
Entre las brumas de la política, del humo, del combate.
Qué es más fácil?

José Antonio Padrón, el teórico del fetasianismo



Hace unos diez años que investigo con cierta profundidad esto que llaman el fetasianismo. Y lo digo de esta manera porque de constituir un concepto ajeno para mí se ha convertido en una idea muy cercana y lo suficientemente asombrosa e inquietante, a la vez, como para atraer mi atención crítica. Una idea persiste en el tiempo cuando contiene altas dosis de misterio, algo desconocido que motive de manera insistente a los que se acercan a sus puertas, algo que cada cierto tiempo incite a encontrarse y desencontrarse en ella. Esto es lo que sucede con fetasa, nombre extraño nacido así por un accidente, por un azar, o, posiblemente, por el talento de Rafael Arozarena cuando algunos miembros del grupo de escritores fetasianos, en una de sus tertulias, intentaban ligar el pensamiento de Pitágoras con el de Kierkegaard. Esto es lo que me contó personalmente a principios de este siglo el propio poeta y que recogí en mi libro Conversaciones con Rafael Arozarena, publicado por la editorial Benchomo, en el año 2004. Entre 1996 y 2000 llevé quincenalmente una página titulada "De las artes y de las nuevas letras canarias", en el periódico El Día. Con motivo de la película Mararía quise entrevistar a Rafael Arozarena para dicho diario y, después de nuestro encuentro, me llevé a casa demasiado material interesante, del que sólo podía publicar una mínima parte. Así que le propuse a Rafael realizar un libro de conversaciones. Aceptó gustoso y comenzamos a finales de 1998. La compleja aventura, repleta de dificultades de todo tipo, duró unos cinco años, hasta publicarse en el 2004, como he señalado antes. Pues bien, a partir de mis encuentros con Rafael, empecé a escuchar el nombre de José Antonio Padrón (Tenerife, 1932-1993) de múltiples maneras. Hasta aquellos momentos, sólo era un nombre en una selecta lista de autores fetasianos. Un día, en una de nuestras sesiones, en este caso muy importante, puesto que Arozarena me explicaba cómo había comenzado todo y su visión de lo fetasiano, hablamos de Padrón, como el teórico del fetasianismo. En el citado libro se encuentra en el capítulo 7 (pp. 59-72). A continuación, reproduzco la breve conversación acerca de este asunto:

R.G.M.: ¿Redactaron ustedes algún manifiesto fetasiano?

R.A.: No. Aunque se pretendía, primero teníamos que entender lo que era fetasa. Nuestro teórico era José Antonio Padrón, estaba empeñado en sacar una especie de manifiesto fetasiano al que seguiría una explicación y parte de la filosofía, pero se enfermó y murió. Sé que llegó a elaborar algunos esbozos, que, posiblemente, tendrán sus hijos.

R.G.M.: ¿Qué publicó José Antonio Padrón?

R.A.: En 1989 publicó una novela titulada Tubalcaín, setenta veces siete, en la editorial Alcandora, de Madrid.

R.G.M.: ¿Qué le parece esa novela?
R.A.: Es una novela estupenda, completa, con una historia muy densa, una especie de La Montaña Mágica, de Thomas Mann, pero sin desmerecer mucho. Pero, claro, la gente no está por esos rollos. Su problema fue el de siempre: la distribución, no hay por ninguna parte ejemplares. Pasó totalmente desapercibida. (pp. 67-68).

A continuación, le pregunté por la obra crítica colectiva Fetasianos, realizada por diversos investigadores, a principios de los años 80, la cual aspiraba a llegar al fondo del asunto fetasiano, y pude comprobar que sólo estaba dedicada a analizar los trabajos de Isaac de Vega, de Rafael Arozarena y de Antonio Bermejo. ¿Y qué había sucedido con José Antonio Padrón, el teórico del fetasianismo, como lo denominaba Rafael Arozarena? Claro está que Padrón publica mucho después su novela Tubalcaín setenta veces siete, en 1989, pero ya estaba terminada, desde 1973. Por una de las casualidades de la vida, cuando casi estaba por editarse el libro Conversaciones con Rafael Arozarena, coincidí en una reunión de amigos con uno de los hijos de Padrón, Celso, y hablamos largamente sobre su padre y que nadie se había interesado en serio, después de su muerte, por sacar a la luz toda su obra. Entonces, mi vida siguió embarcándose en otro capítulo del viaje fetasiano. Sobre todo porque Rafael Arozarena ha construido el concepto de fetasa básicamente con el misterio, algo que para él es inherente a la poesía y a cualquier faceta de su vida, articulado a través de cierto juego de parábolas, historias, anécdotas, que ayudan a crear todavía una mayor imprecisión sobre el asunto. Realmente, esa podría ser una de las causas por las que se insiste una y otra vez y mucha gente no llega a nada con este concepto. Pensé que en el juego fetasiano había una pieza fundamental que faltaba y era Padrón. Así que tomé contacto con la familia (su viuda, María de la Concepción Fernández-Maillard, y sus otros hijos). De todos ellos, Rafael, el menor, tomó la representación familiar, en cierta manera, y juntos avanzamos por la senda de su padre, llevando a buen término la edición de las Obras Completas, de José Antonio Padrón (Ediciones Idea, 2007). El manifiesto al que se refería Rafael Arozarena se convirtió en un ensayo que Padrón publicó en 1988, en el primer número de la revista Fetasa, dirigida por su buen amigo Juan José Delgado y el principal especialista de los autores fetasianos Isaac de Vega y el propio Arozarena. Lo que tenía claro es que había un espacio vacío. Así que estudié el ensayo de Padrón y su obra y pude encontrar realmente, luego, al contrastar con el mundo de Isaac de Vega, de Rafael Arozarena y de Antonio Bermejo, la íntima relación entre todas las obras. Y llegué a la conclusión de que todo aquello era una gran obra única, de que todas las piezas se complementaban entre sí con asombrosa precisión. Si uno se acerca al ensayo "Lo fetasiano", de José Antonio Padrón, podrá encontrar que el tema principal es la muerte, ¿y qué hay después? Esa es la gran pregunta que se hace este grupo, también la humanidad se ha hecho esta simple cuestión de una manera insistente. Por ello, lo fetasiano está en todo. Isaac de Vega en Fetasa, su novela más célebre, no hace otra cosa que explicar lo que él considera que es un viaje por el más allá hasta reencarnarse y volver a caer en el mundo bajo otra forma distinta. Y eso es el fetasianismo, precisamente: la búsqueda del conocimiento a través de imaginar la propia muerte. Esto no es una corriente moderna, ni contemporánea, por eso, quienes han querido buscar una relación con la actualidad, sólo pueden cuestionar si es existencialista o no. Pero esta idea es tan antigua como la humanidad. Por ejemplo: éste es el motor y no otro el que mueve precisamente la idea de la inmortalidad del alma en Sócrates o en Platón: imaginar la propia muerte para enfrentarse a ella a través de la filosofía. Y cuando los fetasianos llegaban a Dios, no podían seguir más allá, por eso inventaron un concepto superior a él: fetasa. Así podrían pensar acerca de los otros mundos. José Antonio Padrón señala que el ser fetasiano es el que siempre duda, el que huye en un estado de vacío absoluto. Para llegar a una actitud templada acerca de este tema tan importante, este autor propone un aniquilamiento del yo, de la superioridad de la visión humana, para eliminar el miedo a la muerte y entrar en el estado de misterio que lo envuelve. Para que se dé esta eliminación, el yo recurre a la imaginación de la propia muerte, a gestar, por ello, otras realidades, a pretender ir más allá de la vida y la muerte, a la abolición de los conceptos de espacio y tiempo tal y como se entienden habitualmente, a la eliminación de la frontera entre la realidad y la ficción, a la voluntad de trascendencia de la condición humana persiguiendo una nueva forma de estar en el mundo o a la atracción hacia lo demoníaco, como una negación de la creencia y de la experiencia. Padrón sostiene que la reducción fetasiana ha de realizarse con tareas de despojamiento de la realidad, viviendo imaginativamente su agonía o su muerte. Todo ello se llevaría a la práctica a través de la realización de tareas humildes y azarosas, de la automarginación, de la búsqueda del silencio y de la soledad proyectadas hacia lo cósmico, a través, también, de la preferencia por intereses científicos hacia todos los campos que no sean puramente definitorios de lo humano, o por la vía de la búsqueda de la indagación metafísica, por la vía de los sentimientos, lo onírico, la fantasía, la alucinación y el absurdo. El hombre fetasiano, como diría José Antonio Padrón, no posee metas, resulta impulsado y perseguido por una realidad ensombrecida y deslumbrante que descubre por breves momentos la cara oculta de lo infinito. Muchos encontrarán relaciones con diversas doctrinas de carácter religioso, místico, o de tipo nihilista y existencialista tanto occidentales como orientales, porque estamos ante una búsqueda universal de lo trascendente, pero en el contexto insular, aislado, en abstracto, siendo la isla un laboratorio conectado con el más allá.

Después de dedicar cinco años de mi vida a indagar en el pensamiento de José Antonio Padrón, creo que con él se completa el círculo fetasiano, la edición de sus Obras Completas así lo confirma. Quizá los nuevos lectores que se acerquen a las obras reunidas por Ediciones Idea de los autores fetasianos podrían presenciar por sí mismos lo que he vivido yo. No lo sé. Pero lo que sí me parece cierto es que este viaje, este proyecto de vida y de obra no tiene comparación con cualquier grupo de autores en el territorio nacional y ha sido extrañamente ignorado fuera de las fronteras canarias, o copiado en nuestras islas por autores que nunca podrán ser como ellos, seguramente por la falta de honestidad artística y de trascendencia de los tiempos en los que vivimos y la búsqueda de éxito fácil.

viernes, 29 de mayo de 2009

Poesía escénica

La poesía escénica es la materialización de un poema escrito, pero con la dimensión de lo no escrito.
Texto y antitexto, a la vez.
Un poema escénico es tangible y dinámico.
Provoca que lo invisible se vuelva visible y que adquiera un rostro que cambia en cada instante de representación.
Cuando se escenifica, el poema se puede tocar, se puede escuchar su respiración.
Cualquier poema se vuelve escénico, cuando usted ha dejado de leer y contempla los gestos sutiles de los espacios intermedios.

Todo es representable

Se puede crear una obra magistral con una sola palabra.
Por ejemplo, la marca de una lejía.
¿Qué duración puede tener una obra así?
Nadie lo puede establecer con seguridad.
Y es que la palabra nunca es suficiente para expresar lo que somos.
El movimiento en el espacio es lo esencial en el teatro.
Esto es lo más poético que existe.
Por eso, la palabra poética más pura se encuentra en la acotación y no en los diálogos.
Por eso, el texto primario en el teatro es la acotación.
Los diálogos existen en cualquier novela, pero la acotación, no.
Todo es representable, sí.
Porque sin límites todo es más posible.

jueves, 28 de mayo de 2009

Biblioteca


Se publicaban tantos libros que las casas comenzaron a construirse con ellos. Y cada propietario quiso elegir a los autores. Y las ciudades se levantaron con libros. Pero todo esto sucedió porque, en cierta ocasión, Leibniz dijo que las bibliotecas terminarían por convertirse en ciudades.
(Inédito).

martes, 26 de mayo de 2009

Poema y máscara

Confío o desconfío.
De mí, de mi tontería al escribir.
De mi estúpida concreción.
De mi ciega insistencia en la palabra.
Cuando no da la felicidad.
Cuando no explica lo que somos verdaderamente.
Qué estética?
Qué verdad?
No tengo las cartas adecuadas.
No soy sincero.
Me ciegan otros mundos.
Otros lenguajes de lo mismo.
Y vuelvo a caer en la misma piedra.
En la misma sensación.
No es suficiente la sinceridad.
No es suficiente la máscara.
No es suficiente lo verdadero.
No es suficiente nada.

Gripe A

La gripe A es una molestia para el primer mundo.
Una punta del iceberg que le recuerda al europeo lo incómoda que es la vida.

Siglo XXI

Respirar después de un día.
Un día que llega después del último día de la humanidad.
Mi siglo llega después del siglo.
No hay futuro.
No hay pasado.
Trazos, trazos de un porvenir cibernético.
Cómodas butacas para todos.
Para verlo todo.
A los muertos, a los vivos.
A los visionarios.
Contempla al meteoro caer.
Viaja al fin de ti mismo.
Y ese es nuestro siglo.
Explota dentro de ti.
Todo lo que eres.
Lo que fuiste en la eternidad.
Olvidarme de ella.
Saber que estoy sin estar.
Morir dentro de mí mismo y detenerme en un lugar distinto.
Todo a la vez es posible en mi siglo.
Entre paranoias o culpabilidades.
Cerrar los ojos.
El siglo de la sospecha, de los tímidos.
Cerrarlos para saber que no hemos muerto.
Mi siglo se olvida de la retórica.
Mi siglo no es el momento de la historia.
Mi siglo ha suprimido la historia.
Mi siglo se cierra y duerme para olvidarlo todo.
Empezar de nuevo.
Desde una isla.
Una representación aislada.
Pero con muchas islas.
Todas las voces.
Todas las voces.
Al mismo tiempo, ninguna.
La del olvido.
Mi siglo ha olvidado en qué siglo está.
La épica científica.
La épica.
La épica de un solo ser.
La épica de una nube.
De una planta.
De la roca.
De la mirada.
La nueva ciencia no sabe lo que ve.
Aunque también ve lo que sabe.
La nueva ciencia lo abarca todo.
Menos lo sutil.
El instante, el gesto, el mito.
Los viajeros sutiles.
Los enemigos y un cuerpo para la esperanza.
Un cuerpo de siglo.
Un cuerpo desnudo de siglo.
Un cuerpo que redondee la naturaleza de las cosas.
La naturaleza de las cosas invisibles.
Un mito del siglo.
Un mito imposible.
Un mito virtual.
Me ves y no me ves.
Me tocas.
Me tocas.
Soy la carne de un mito.
Una realidad paralela.
Un canal entre las mentes.
Mi siglo se impone.
Mi siglo desea abrazarme o estrangularme con su silencio.
Mi siglo.
Mi espacio innombrable.
Global, interactivo, suicida.
Te conozco mejor.
Te conozco si me lees.
Te veo entre las frases.
Y hasta me llegan tus comentarios.
Escribe.
Escríbeme.
Juntos pintaremos sus bordes.
Sus límites sin tiempo.
Sus límites frágiles, paralelos.
Mi siglo necesita una pantalla, un modelo de conciencia.
Mi siglo habla en silencio.
Desnuda la voz.
Desnuda el pensamiento.
Y enmascara la luz.
Enmascara la mirada.
Cierra los ojos.
Ciérralos.
Y vuelve a mirar el brillo o el parpadeo de una noche que dura un siglo.

Quietud y fracaso

Nadie me dice que nos hemos equivocado.
Nadie escucha mi fracaso:
esta quietud.
La ternura es el fracaso.
En un sueño la ternura es crueldad.
Nadie está aquí para escucharnos.
Y es el momento de escucharnos muertos.
Un final de época.
El principio de otra.
Aquel sueño de modelos abstractos...
Aquel boceto de ingeniería...
Aquella maquinaria perfecta nunca lo fue.
Los modelos no son infalibles.
Los modelos desaparecen.
Un día despiertas.
Un día estás.
Un día te engañas.
Un día finges una entrada y una salida.
El sueño más perfecto es el que recuerdo al despertarme.
Un sueño repleto de ternura, para ser más crueles.
En él estamos todos.
Y nos engañamos.
Creemos que hemos ganado.
Y no es así.
El gesto más puro es aquel que olvidaste al atravesar la puerta.
Tu vecina está de espaldas, en el umbral.
La miras.
Se ha perdido.
Tú la has encontrado, pero ya no estás.
No puedes, no llegas.
Te alejas de ti mismo.
Es así como sospechas que ya no eres.
Que el fracaso es esta ternura.
Que un momento así es para pedir limosna en la calle.
El sueño más perfecto es aquel que abandoné en la huida,
en esta quietud,
en este momento que empieza y que termina a la vez.

Gaza

Meses después de los bombardeos a Gaza, en enero de 2009, que causaron al menos 1.300 muertes, la crisis causada por el bloqueo prolongado se ha agravado aún más.
Materias primas básicas, artículos de primera necesidad como alimentos, material sanitario, combustible o materiales de construcción no pueden entrar en Gaza como consecuencia del bloqueo que ejercen las autoridades israelíes.
Miles de familias permanecen desplazadas y no pueden reconstruir sus casas.
En Cisjordania la situación también ha empeorado, aumentando un 60% los asentamientos israelíes e incrementándose los obstáculos y controles.
Vendas en los ojos.
Clausuradas la acción y la palabra.
Derecho internacional, Europa, Estados Unidos... Cirujía plástica, babas de caracol, ordenador portátil, bolsas en los ojos, celulitis... ¿qué diablos? ¿A quién le importa?
Usted tiene hipoteca, usted es funcionario, ¿usted ha visitado alguna vez Gaza?
El orden mundial consiste en ocupar territorios y en hablar de misiones de paz en países asolados por la guerra. En llamar ocupación a lo que en realidad es una conquista imperial...
Seguridad nacional, sí, eso es.
Gaza ya no es noticia. El mundo se ha olvidado de ella por unas semanas. Pero persiste la misma situación.
Las víctimas siempre son las mismas.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Partido

Su padre le había enseñado a jugar al fútbol. Él se había afiliado a un partido político. Pero en aquel campo no había pelota. Comprendería, poco tiempo después, que tampoco habría reglas y que solo podía ganar una sola persona y que tan pronto obtuviera la copa nacional los demás jugadores acabarían descalificándolo por haber jugado.
En Visiones desde el marco (2008).

Incluso

Hay un momento en la vida de las personas que pudo no haber existido. Ese momento suele olvidarse. A decir verdad, nadie se acuerda. Incluso dudan de su existencia. Incluso comentan que no estuvieron allí cuando sucedió. Incluso no saben de lo que hablo. Incluso.
En Visiones desde el marco (2008).

El político

Digan lo que digan, un político siempre será bisexual. No puede ser ni gay, ni lesbiana, ni heterosexual. Un candidato deja de serlo cuando desconoce el sagrado arte del Kamasutra político.

En Visiones desde el marco (2008).

sábado, 16 de mayo de 2009

Otros días


En este día, usted quisiera hacer otra cosa. Algo de más. Algo distinto. Un capricho nuevo. Algo que le devuelva lo que ha perdido. Unas ganas ocultas. Un juego que no ha practicado. Un pedazo de algo. Lo que le devolvieron cuando pagó en el último restaurante. Un deseo que pasó por alto. Un viaje que nunca preparó. Un trabajo que nunca le pagaron. Algo que le identifique. Algo que ignore de verdad. Algo que le distancie. Algo que le permita responder a tiempo. En este día, se acuerda de esos otros días donde se encuentra siempre con usted mismo. Donde llega a tomarse en serio. Donde no parece que sea una broma inventada por usted mismo. Viene de esos otros días. Pero hoy es distinto. Porque hoy quiere algo que no le suene a otro día conocido. En este día, hubiera preferido perderse en uno de esos espejos en los que uno no se puede ver. Pero hoy quisiera ver otra cosa. Algo único. Algo improbable. Algo que no ve los otros días, cuando es un reflejo insoportable de lo que usted mismo es.
Publicado en Fractales (2005).

A quien conoce


Usted cree saber quién es. Debe tener en cuenta que, en realidad, cree conocerle. Pero nunca le ha visto. Usted se desahoga. Le explica sus dudas. Le anticipa lo que va a suceder. Pero no vale la pena encontrar un final cuando ignora los medios. Por ello, resulta más fácil pensar que usted no le conoce y que nunca habló con él.

Publicado en Fractales (2005).

Mi exposición de Madrid "Línea de centros" (obra gráfica y textos)

En 2006, llevé a cabo mi cuarta exposición de obra gráfica en la Sala Antonio Palacios del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Al mismo tiempo, interpreté varias piezas al piano y presenté los once libros que me había editado Idea, a lo largo de varios días.


viernes, 15 de mayo de 2009

Sin título

Un cuello de gaviota se parte: cierro/abro la estilográfica.


Publicado en mi libro
El anillo pendular. Bocetos para una poética del espacio (1998, 2006).

Aforismo 2

Queremos conservar y conservamos el miedo.

(Inédito).

Aforismo 1

Quien sabe, se vigila a sí mismo; quien no sabe, vigila a quien sabe.

(Inédito).

jueves, 14 de mayo de 2009

Historia de una ironía

Ironía de vivir para contarlo de alguna manera.

Publicado en mi libro Fractales (2005).

Vacío

Un personaje sin función en la historia. Un autor evitando la historia. Un vacío en la historia. Un lector en el vacío.

Publicado en mi libro Fractales (2005).

lunes, 11 de mayo de 2009

¿Cómo describirla?

La guerra de los virus, cómo describirla.

Heiner Müller

Dos objetos insólitos


Dos objetos insólitos descubren una historia. El primero se la cuenta al segundo. El segundo se la cuenta al primero. Es la misma historia, con los mismos personajes insólitos y la misma ilusión insólita. Teniendo en cuenta esta insignificante observación, los dos objetos insólitos provocaron, entonces, la misma historia insólita. Por falta de recursos, la conclusión no pudo ser asombrosamente insólita. Así que se conformaron con un desenlace convencionalmente insólito.
Publicado en mi libro Fractales (2005).

Mentiras propias de la edad


Les confesó que todo era mentira. Que lo había estudiado con detalle. Que tuvo dudas, pero que creía haberlas resuelto favorablemente. Que tratándose de una historia como aquella no quería dejar pasar la oportunidad. Que sólo faltaba que le premiaran por esta novedad inventiva. Que si no le dejaban engañar, prefería que le olvidaran definitivamente. Que, en realidad, no valía la pena vivir censurado. Que lo más honesto que podía hacer era contarles las mentiras propias de su edad.
Publicado en mi libro Fractales (2005).

0,618

Y en el lento
crepitar
de centros,
todas las
mutaciones.
Y en el
resplandor,
la luz
negra
de las
proporciones
exactas
de islas
griegas.

(Inédito).

Silencio


Porque el índice de las palabras proyecta una conclusión inesperada. La vida sigue, las letras continúan diciendo. Un lugar equivocado. Porque el que mira sin cerrar los ojos se equivoca de momento. Este es el instante descriptivo, donde no se traduce nada. Llegan para decir lo incierto, lo que nadie se atreve a susurrar entre las palabras. Se escucha la respiración de un espacio no escrito. La confusión de los puntos de referencia levanta una escena que nunca termina. Una elegía permanente de mí mismo. Algo que arrebata los códigos. Porque no hay ejercicio de habilidad que no contenga la ausencia, la negación positiva. Quien ejerce su derecho a respirar lo sabe. Quien observa el movimiento descubre que las palabras, cuando callan, pronuncian su único momento verdadero.
(Inédito).

Gestos


Al salir de su casa y cerrar la puerta se percató de que sus gestos no coincidían con los sonidos habituales, de que no estaban sincronizados. Después de transcurrir unos minutos, consiguió escuchar el crujido de la puerta de su casa cerrándose en otra calle, mientras observaba en silencio, dentro de un taxi, el tránsito de la plaza. Alguien le hablaba y no podía escucharle en el mismo momento, sino después. Por eso empezó a creer que oía voces. Se percató también de que su lugar de trabajo ya no existía... Y de que, en realidad, se había perdido porque no encontraba el camino de regreso a casa.
Publicado en mi libro Visiones desde el marco (2008).

Lingam

I
Naciste de un canto de claridad.
Aunque sospecho que no eres alquimista.
Naciste del abismo de una madre,
coincidentia oppositorum.
Tú y ella
bajo un cielo negro, blanco y rojo.
Solve et coagula.
Porque no es oro
todo lo que consigue un mundo de otro.

II
Vi la mitad de la media Sophia.
Cruzaba las calles
como forma de misticismo.
Metafísicos, poetas del silencio,
minimalistas,
poetas del conocimiento
ven como yo
el umbral
del puente de Chinuat.
Oigo que me dicen
que soy tú mismo.

III
Alguien,
una madre antigua,
nos imaginó
en un centro
que quiso separarnos.
Una flor de loto.
Lingam.
Una rosa en el lugar.
Lo hemos consumado.
Y hemos muerto.
Lo anhelamos.

(Inédito).

domingo, 10 de mayo de 2009

Límites

I
Deja diluir el negro,
despréndete del gris,
convierte tu blanco
en la negación absoluta,
en un progreso
de la duda
que habita en la memoria,
de la duda
habitable en estos momentos.

II
Das tu espalda.
Entornas tu eje.
Llegas tarde
a la acción.
Inviertes la consecuencia
y te ves
sin gravedad,
con la infancia
a cuestas
en alguna parte
de tu imagen.

III
La palabra se deshace
con paso firme
en un movimiento sin razón,
y descubre
su silencio, su disonancia,
sus ecos.
La palabra que respiras
provoca una crisis fulgurante,
un no saber
que se disipa
cuando pronuncias la nada.

(Inédito).

Los observadores


Usted ha llegado con los demás. En un espacio para decidir. En un espacio. Para decidir lo que haremos. De cómo actuaremos. De cómo actuaremos. En este punto tan difícil... Piense. Veamos. Descorche una frustración. Descorche, por ejemplo, una cereza de una botella. Y recorra todos los mares. Aterrice en un rascacielos... Disfrute de su apetito. Oblíguese a comer. Oblíguese a opinar. Porque todo es discontinuo. ¿Es usted disperso? No hay comunicación. Entonces, usted espera algo de comunicación... Y en ese momento, la luz me miraba desde la ventana... Me sentí observado por usted. Fue, entonces, cuando decidí salir en su búsqueda. Pero no. Usted lo ha olvidado. Y no aguanto esta espera. Me pone de mal humor. Alguien quiso representar este papel, ¿sabe? Pero yo no lo permití. Todavía no estaba preparado. No puedo abandonar. No puedo dejarlo como si nada. Busco los silencios positivos, las pausas. ¿Quién quiere hablar? ¿Y cuándo se decidirán a hablar? Yo no quiero decir este texto, pero no tengo más opciones. Ustedes no quieren callarse, ¿o sí? Bueno. Es, quizá, un momento culminante. Ustedes me dicen lo que debo decir. Usted... Me voy a callar. Me voy a interrumpir. Lo interrumpo todo. Para perder el ritmo. Buscar el silencio. Está bien. Sin antecedentes. Sin humor. Sin tristeza. Pero usted sabe que es algo triste. Porque usted no tiene nada que contar. Vive solo. Disfruta de la soledad. Del soliloquio. Usted es individual. Se considera un individualista. Quizá alguien ajeno a usted mismo. Usted es un ser al margen. Una especie de confianzudo de sí mismo. Ha olvidado sus motivos. Ha olvidado cómo ha llegado a este punto. ¿Cómo era antes? ¿Cómo se iba usted de sí mismo? ¿Cuándo comenzó todo? Está solo. Solo. Nadie le espera. Nadie da nada. Ustedes lo saben. Es difícil. Porque estas preocupaciones carecen de interés. Un lenguaje que no da nada. Nada. Como experiencia no sirve. No insista. Como voz interior, ¿quién sabe? ¿Usted lo sabe? Cada uno sólo puede hablar de sí mismo. Es inútil toda resistencia. ¡Qué nadie se mueva! Es broma. Pero estamos aquí. En este lugar repleto de imprecisiones. Ni siquiera usted y yo somos compatibles. Ustedes y yo. Fingimos. Fingimos que hay entendimiento. Pues yo les digo que no lo hay. Yo. Mi personaje no sabe nada. Les ignora. Y es capaz de engañarles. Les está engañando. Ustedes suponen. Sólo suponen lo que está sucediendo. Pero no ocurre nada. Como en sus vidas. Usted se siente engañado. Se irrita. Le preocupa la experiencia. Y no saber... Esta imprecisión... El argumento está circulando por otro canal... Usted se enfada porque cree que no se encuentra en el lugar adecuado. Usted duda. Es decir, usted abandona. Sale del lugar. Pero está solo. Continúa solo. No se ha resuelto el problema. Vuelve a dudar. Busca otra ubicación. Pero no es suficiente. Usted carece de recursos. Es algo sin estructura. Sin diseño previo. Sin aclaraciones. Nadie le explica. Nadie habla con usted. Pero están ahí. Ellos, ustedes, dentro de sí mismos... Los observadores de esta guerra. Usted pertenece a esta coalición. A este tribunal. Usted es una parte. Algo indiscutible. ¿Lo entiende? Entonces, ¿por qué duda? Usted es consciente. Se deja llevar. No quiere dejarse llevar. ¿Qué le preocupa? Está preocupado. ¿Qué le impide seguir? No puede seguir. Usted se asombra. Pero no puede asombrarse. Se interroga. Se sienta. Vuelve a ser usted mismo. Y ellos siguen ahí. Está con ellos. Les refuerza. Les devuelve el optimismo. No comprenden, pero ¿qué importa eso? Se irán con la duda. Algunos se marcharán con las manos vacías. Algunos seguirán escuchando. Y usted verá la televisión. Verá la televisión. Se descubrirá en ella. Elegirá no comprometerse. Dejará de ir al teatro. Abandonará su vida anterior. Sentirá la necesidad de comenzar de nuevo. Pero no hay salida. No está en su mano. Usted no puede escapar de todo. Es inestable. Todo esto. El espacio. Este reducto. Y es breve en comparación con todo lo demás. Una fortaleza sin fuerza. Y este teatro hueco. Continúa disperso. No se ha movido. Pero respira. Usted piensa en la televisión. En una imagen invisible. En cómo sería el desnudo. Y cómo se colocaría. Y cómo perdería. Usted sabe. A no ser... A no ser que alguien le estuviera engañando. Que le dijera lo que quiere oír. Entonces, todo sería distinto. Usted no sería quién cree que es. Ni los demás. Ni ustedes. En realidad, no lo saben. Confían demasiado. Hasta en la escritura. En la estabilidad de aquello que es inestable. En una herencia. Hay unos derechos adquiridos en este espacio. Unos derechos que ustedes ven. Unos derechos que yo no puedo ver. Por eso me oculto entre ustedes. Y me disfrazo de usted. Pero no lo sabe. No me conoce. Por eso he dejado de escucharle. Por eso he perdido mi afinación. Al carecer de criterio, usted no sabe de lo que estoy hablando. Desconoce el engaño. Convive con su propia apariencia. Y continúa ahí inmóvil. Sin decir lo que piensa. Lo que opina de verdad. Pero se justifica. Se ignora. Usted se ignora. Porque se justifica. Porque dice no lo entiendo. Porque usted lo sabe. Yo le ignoro. Le ignoro.

Pieza teatral publicada en mi libro Teatro 8: Interior de una cámara de cera (2006).

José Luis Castillejo, la inexistencia como modelo de escritura


La multiplicación de las escrituras es un hecho moderno que obliga al escritor a elegir, que hace de la forma una conducta y provoca una ética de la escritura.
Roland Barthes, El grado cero de la escritura
La aparición de los diferentes modelos de escritura que han invadido la vida contemporánea efectivamente constituye un hecho moderno que incide en los estilos literarios. Pero el escritor de hoy se inserta en los proyectos al uso preestablecidos, sin pretender salirse de los cánones habituales. Y es que, aunque ponga en entredicho la sintaxis, incluso la logre quemar, si se permite la expresión, continúa sujeto a un proyecto, a una tradición. Para acercarse a la originalidad, al escritor sólo le queda cambiar de formato, de soporte técnico, o la construcción de un debate abierto con las diferentes fuentes, con los tiempos y los espacios que distancian unas opciones de otras. ¿Pero qué sucedería si hubiera un modelo de escritura que se contradijera porque, precisamente, su sentido no es una mera deconstrucción, sino la defensa de la inexistencia misma de la escritura? ¿Una vuelta a la oralidad? ¿Una nueva forma de escritura que, a la vez, es antiescritura? Este debate resulta abierto de nuevo por las vanguardias y desarrollado con posterioridad, entre otros, por el autor sevillano, José Luis Castillejo, nacido en 1932, en su libro La escritura no escrita, quien, junto a Hidalgo y Marchetti, fue considerado el «tercer hombre» del grupo zaj.
Esta obra fue publicada por el Taller de ediciones de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, en 1996, y presentada como un texto de difícil clasificación, fronterizo entre diversas disciplinas, en una colección que pretende monografiar a ciertos autores de vanguardia más contemporáneos. Dicho sea de paso, esta universidad viene desempeñando fértiles labores de investigación y de producción en esta área de trabajo: las vanguardias de los siglos XX y, ya, del XXI.
El autor de este libro, José Luis Castillejo, ha cultivado el ensayo en Actualidad y participación (Tecnos, 1968). A partir de 1967 trabaja en el ámbito de la escritura experimental con las obras La caída del avión en el terreno baldío, de ese mismo año, La política (1968), The book of i´s (1969), The book of eighteen letters (1972) y El libro de la letra (1973).
El editor señala que el conjunto de La escritura no escrita fue elaborado en 1976 y que se publica veinte años después, corregido y con un epílogo. Al parecer, el propósito de la obra fue dar un fundamento teórico a otra, titulada Un Libro de un Libro, que, por su elevado coste de realización, aún se mantiene inédita. Tan solo algunas páginas fueron impresas y distribuidas con apariencia de ensayo.
La escritura no escrita centra su atención en torno a una antigua cuestión, tan primitiva como la humanidad, que se pregunta Plotino: «¿Qué es eso que no existe?». Y precisamente a esto se reduce la búsqueda en la que se embarca Castillejo en esta obra, a uno de los últimos eslabones de una larga tradición que se remonta al principio de los tiempos, una cuestión habitual para la religión, la filosofía, la ciencia, la metafísica o la poesía. La escritura no escrita traslada al lector a los orígenes de la escritura misma, a la oralidad y al libro revelado del mundo, a los textos sagrados y a los textos de la naturaleza, a la necesidad de una doctrina escrita para la vida humana. Por ello, este libro se convierte en una especie de diario de anotaciones sin tiempo, sin memoria exacta, en un recorrido espacial por la historia del pensamiento y por los principales emblemas de la naturaleza, dibujos metafísicos de la «letra sagrada». El libro de Castillejo no es un texto con vocación de actualidad, aunque lo parezca, porque pretende reflexionar en torno a estas categorías. Y esta tradición se extiende, como se ha señalado, a los comienzos de la escritura misma, cuando el conocimiento de las ideas divinas se empieza a escribir y se convierte en palabra sagrada y cuando luego se interpreta esa escritura, reescriturándose. El libro se convierte en el enigma del mundo, y su interpretación, en una percepción subjetiva de él.
Para un vanguardista como Castillejo, este libro se transforma en un objeto, en un fetiche, en causa de una contradicción entre la existencia y la inexistencia, pero también representa la descripción de una búsqueda poética por los mapas invisibles del universo humano, aquellos que sólo se revelan a través de las percepciones de la sensibilidad.
Las palabras no son suficientes para expresar lo que se puede ver o escuchar, la multiplicidad de sensaciones que se perciben a diario. El pequeño libro del hombre es un microcosmos por descifrar en el que se condensan todos los elementos necesarios para comprender la letra dada por los dioses a los seres humanos. Este libro, repleto de interrogantes, reafirma y niega a la vez el acto de la escritura, pero, como el autor subraya, «no se puede separar escritura y mundo» (pág. 7). En este sentido se niega a sí mismo, ya que pretende ser también un antilibro. Pero en esa antítesis reafirma su hipótesis, porque Castillejo desea llegar a los fundamentos de la escritura, más allá del acto puramente escrito.
La escritura física se presenta como una mancha y el vacío como un acto sutil del ser. Ahora bien, la metafísica de la escritura sería equivalente a una mancha de la letra no entendida únicamente como letra, ni como pintura, ni como música, sino más bien como imagen que se apropia de la obra sin manifestarse materialmente. Por este motivo, su autor señala que «la escritura no escrita es la manifestación simbólica de lo que la escritura escrita textualmente no dice», esto es, «lo no dicho y lo entredicho» (pág. 71).
La escritura no escrita también representa un estigma contra la modernidad, cuya escritura necesariamente está escrita. El lector se encuentra ante una lectura de la diferencia, donde «la forma puramente escrita ya no es suficiente para decir lo escrito y la forma sencillamente no escrita no es ya suficiente para decir lo no escrito» (pág. 19). Es ahí donde se puede suscitar un conflicto. Pero su autor tiende un camino hacia la igualdad entre la escritura y la no escritura, un espacio de imparcialidad y de totalidad. Lo no escrito, entonces, no necesita ser transcendente, pues coexiste allí, pertenece a un único mundo, gobernado por la dialéctica y por la crítica. De esta manera, Castillejo parece manejar la tesis de que el pequeño libro del hombre necesita encontrar su forma no escrita y así reencontrarse con el misterio, con el punto de inicio de la escritura misma. El eje de esta hipótesis recae en que lo escrito ya no es suficiente para conocer la verdad. Los niveles de exploración son infinitos y lo sagrado ha dejado de estar exclusivamente en la letra.
La escritura no escrita navega en el lenguaje de los símbolos, en la incertidumbre, en el ocultismo, y no pretende el descubrimiento porque, en sí misma, representa la más pura metáfora del descubrimiento. El mundo, la escritura no escrita, per se, constituye un modelo de presentación que es representado por la escritura, acaso por la literatura. Lo indescifrable, lo no dicho, lo no explicado, el misterio de los símbolos, todo ello pertenece a un modelo de posibilidades, a parámetros esenciales, primigenios, que justifican la importancia de una escritura en el espacio.
La letra es una parte de la representación, una parte intuitiva y reformada que pretende concretar una abstracta imagen del mundo. Pero la letra termina deformando la realidad, limitándose a emitir significantes que revelan alguna forma de percepción. Su grafismo, pues, como, por ejemplo, en la poesía china, permite dibujar las sensaciones originarias del ser humano en el mundo. Hoy en día se vive bajo el imperio de la imagen y no supone una gran complicación dibujar una casa, una persona, etc. Pero hay que remontarse al principio de los tiempos cuando sí implicaba un enorme reto representar dichos motivos. En occidente se ha perdido esa perspectiva del lenguaje, puesto que las nuevas tecnologías han diseñado el trazo de la letra, sin ningún tipo de tensión, ni sensibilidad, sino como el elemento parcial de una estructura global, que es la comunicación.
Por su parte, Castillejo se detiene, más bien, en el clasismo que genera el fenómeno de la parcialidad de la letra: «marcas o letras», «letrado e iletrado», «hombres de marca y hombres marcados», «forma y fondo» (págs. 34-35), etc. Cuestiones que someten a la letra a una continua división ontológica, así como a un profundo proceso dialéctico. Este autor manifiesta que la letra se impone, marcando los objetos. Critica la libertad del mundo de las palabras como un triunfo de la clase burguesa que, en el caso de Marinetti, derivó en el fascismo. Incluso defiende que la parcialidad que emana del mundo de las letras convive perfectamente con la lucha de clases y con la discriminación sexual.
Este mundo de las letras también debate con el horror al vacío. La esfera de lo no escrito es lo más próximo al vacío mismo. Y todo es posible en él. El vacío en la tradición occidental se vincula al horror vacui, que tiene una destacada representación en el arte barroco. El horror vacui es el temor a una vida sin alma y, por ende, a un mundo sin Dios. Se podría decir, entonces, que la «letra» encuentra su sentido en dicha «alma». Castillejo pretende vaciar la escritura para llenarla en la negación, esto es, en lo no escrito. Una realidad repleta de pureza, de vacío, de esencialidad, de blanco... y otra alma: el mundo. Pero, ¿qué es el mundo?, preguntaban los clásicos. Se podría responder, de nuevo, con aquella cuestión de Plotino: «¿Qué es esto que no existe?». Ante esta paradoja, Castillejo admite que la existencia se fundamenta en la no existencia y viceversa, esto es, la escritura en la no escritura y al revés. De esta manera, la escritura se justifica por su expresión no escrita, y el concepto se define por lo que no es.
Este autor también establece un recorrido con tintes dialécticos entre el marxismo y el psicoanálisis en algunas cuestiones que ya se han apuntado. En el capítulo titulado «El psicoanálisis y la letra» (pág. 48) sostiene que «La letra oculta lo que ha matado cuando lo refleja» (pág. 49). Freud entiende la cultura como un suicidio primitivo. ¿Podrán las estructuras cognitivas revelarse o quebrarse para luego construirse? Se trata de un reflejo y no de una realidad. ¿Es la ideología un reflejo oculto de la letra? Estas reflexiones, sin duda, conducen a conceptos como «alienación», «neurosis», «cultura burguesa» (pág. 50), etc. Expresiones como «la letra con sangre entra» (pág. 47) no son más que una viva muestra de la aplicación consciente de la letra, del imperialismo de la palabra, de la escritura como exponente fundamental, primario, exitoso, de la comunicación humana, que, al mismo tiempo que libera la mente de quien la representa, la condena a un estricto sometimiento.
Para Castillejo, entonces, «Salir de la letra hace posible entrar en el libro» (pág. 52). Y ese libro es el mundo, el que contiene lo verdadero. Con esa imagen enuncia una realidad externa a las palabras publicadas. O un mundo tangible que se inspira en otro intangible. Para este autor, hoy en día, la letra representa a una sociedad repleta de prejuicios, que mantiene oculta su «obscenidad» mezclándose con otras, sin exponerse tal cual es. «Un hombre es ahora un número o unas letras que le marcan con una identidad que no tiene historia» (pág. 54), así resume Castillejo la utilidad de la letra.
En su libro El silencio de la escritura (1999), Emilio Lledó señala que la escritura se fue encerrando en el libro, transformándose de una subjetividad oral a una objetividad escrita. Para Castillejo «La finalidad de un libro no escrito que no está vacío es manifestar lo que la escritura no dice» (pág. 82). En este sentido se puede comprobar cómo este autor reinventa para la modernidad un objeto artístico: un libro en blanco. Este objeto representa el vacío y la negación, el despojamiento, un espacio de silencios que desemboca en unas opciones metafísicas como el taoísmo o el budismo. El libro en blanco es, en realidad, un primer libro del mundo, un mapa esencial del espacio, que lo hace estar presente, una metáfora de la escritura no escrita.
Llegados a este punto conviene preguntarse: ¿Cómo leería un lector un libro en blanco? Dentro de la denominada estética de la recepción, Iser defendía que «Lo decisivo en la estructura de la obra son esos vacíos, distancias, puntos de vista, discontinuidades, contrastes, fragmentaciones, segmentaciones y montajes, que ponen al receptor frente a las cuerdas, exigiéndole que se defina a sí mismo frente al texto». De esta manera, «La experiencia estética es capaz de disolver como juego los códigos convencionales siempre que el receptor ejecute lo que la obra de arte insinúa (performance)». Iser describe a un lector preparado para analizar su propia vida en el texto, en la escritura del libro, pero se está hablando de un objeto físico, ¿acaso tendría sentido como fetiche, como objeto artístico? Probablemente la literatura todavía no ha aceptado este tipo de artefactos como textos propiamente literarios. Posiblemente, el lector habitual no encajaría un libro en blanco en la literatura, sino en las artes plásticas.
Castillejo se hace eco de esta estética de la recepción cuando señala: «Leer es descubrir en lo escrito lo no escrito. La lectura es una escritura des-cubierta» (pág. 91). De esta manera, cierra el círculo del conocimiento estableciendo un modelo de lectura del mundo, no basado en la escritura, sino en el descubrimiento de la esencia de sus contenidos.
Por otra parte, este autor contrapone la inabarcabilidad de la lectura del libro moderno y de vanguardia, frente a la del libro tradicional que se agota en sí mismo. Esta tesis ya la expuso Adorno como uno de los motivos para contradecir las teorías de Plejanov, cuando este último priorizaba el realismo (tradicional), como forma de escritura de acuerdo con un modelo marxista, y devaluaba la escritura burguesa reflejada en la literatura vanguardista. Además, Castillejo demuestra que la escritura del libro «moderno» se aproxima a la escritura no escrita porque ésta no tiene final.
Este autor recurre a un metalenguaje, asumiendo una función metapoética, y a un particular modelo de «metaescritura» que se contradice a sí mismo, dialéctica pura, para sostener el concepto de escritura no escrita, esto es, «Lo dicho como no escrito» (pág. 93). Un campo con tiempo y espacio relativos es lo que abarca este modelo de libro del mundo. En realidad, se halla más cerca de la cultura china, que, precisamente, «busca sincronicidades en vez de cadenas causales» (pág. 144). Con lo cual, se asemeja a lo que constituye la base del taoísmo, puesto que Castillejo describe su tesis apoyándose en la inseparabilidad de los contrarios, así como en la Teoría de los Cuanta y en la Psicología profunda «en los que existencia e inexistencia son complementarias» (pág. 164). Decía un poeta y filósofo taoísta, Chuang Tzu, que «Uno podría también hablar de la existencia del Cielo sin la de la Tierra, o del principio negativo (Yin) sin el positivo (Yan), lo que es claramente imposible». Por tanto, «A la pregunta de Plotino: ¿Qué es eso que no existe?, contestaría Niels Bohr: "Es también aquello que existe"» (pág. 174). De esta forma, Castillejo provoca el encuentro con la «imparcialidad» o lo que ha denominado, también, «ecuanimidad», mediante las siguientes palabras: «ahora no todo lo escrito está escrito y en todo caso las letras están en libertad» (pág. 171). Esta apreciación genera una respuesta en el mismo autor con idéntico misterio a la cuestión de Plotino, sentenciando que lo que no existe recae en la escritura no escrita, esto es, «el verdadero lugar donde encontraremos lo que hay que buscar y donde nos buscará lo que hemos de encontrar» (pág. 190).
Castillejo propone una vuelta al conocimiento no escrito del mundo, a la lectura de la naturaleza, con el fin de salirse de la propia comprensión del lenguaje meramente escrito. En realidad, este autor invita a salirse de sí mismos a aquellos individuos que componen su vida en torno al lenguaje hablado o escrito. No hace sino constatar una certeza: aquella que presenta al ser humano como alguien que puede acceder a numerosos lenguajes, al margen del lingüístico. Y esto es lo interesante. No se puede decir, sin caer en el error, que el ser humano es lenguaje, es palabra, y que sin él o ella no es posible la comprensión del mundo. Con lo cual, la auténtica escritura, el auténtico lenguaje, de entre todos los modelos posibles, entonces, se encuentra en una imagen del libro del mundo que todavía no ha concluido y que no está escrita, es decir, no traducida por los hombres, inexistente para muchos. En esta visión cosmológica, cambiante, se encuentran todos los paradigmas, todos los miedos, todas las búsquedas, todas las claves para visualizar, quizá, algo de trascendencia o de futuro.
Publicado en mi libro La poesía en el teatro, la pintura en la música (2009).

sábado, 9 de mayo de 2009

Otros mundos

Se convocaron todas las ecuaciones posibles,
todas las maneras de cifrar el espacio,
todos los astros,
en la palma de la mano.

(Inédito).