Cada eclipse brilla de una manera distinta. Pero siempre dura tan poco... Me gustan los eclipses porque en ellos parecen unirse la materia y el espíritu.
Por un instante, la luz y la oscuridad son un mismo cuerpo, una misma razón de la existencia, una proyección de lo humano. Y esa imagen me transmite algo de paz, porque la mente se siente más próxima a todo. Y solo por un instante.
Y por ese motivo puedo decir: me gustan los eclipses porque brillan.
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