lunes, 13 de mayo de 2013

En fin...

La vida sigue... Y sigo conduciéndome por otros mundos, los mundos que hay en éste, y que te aplastan o devoran o que te emancipan de ti mismo, que te descubren en los envoltorios impenetrables, que te salvan la vida, y la poesía, sí, soledad buscada, sonora, que siente cómo todo se desmorona, pero... observo y saco mis conclusiones. Aprendo y me desmorono. Aprendo. Porque el amor me lleva a través de los reflejos lunares y allí me encuentro, como en todos los principios, como en todos los finales, pero como en todos los principios, representando mis sueños. Porque hay que comerse la vida a bocados. Y no perder la costumbre. Y tal vez sobrevivir a ello. Así que...

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