lunes, 27 de febrero de 2012

Un té

Otro lunes... Y cuando desperté, la alarma todavía seguía allí, sin sonar... Y, vaya, no pude seguir durmiendo. Cuatro horas, tan solo. Suficiente para contemplar y disfrutar ahora de un amanecer tan hermoso... Y sonrío, con el té humeante... Un té es como un te... amo o un te... quiero..., un algo a punto de suceder y que se mantiene así, para siempre, con discreción, entre quienes lo toman... Yo lo siento de esta manera con tanta claridad que siempre me ha llamado la atención que quienes lo tomen no hablen de ello, sino de sus cosas y bla, bla, bla... Porque cuando te tomas un té hay una necesidad de esperar a algo o a alguien... Y no sé, siempre lo pienso al sentir el calor de la taza entre mis manos... Y pienso también que todo está demasiado cerca aunque se encuentre demasiado lejos.

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