viernes, 17 de abril de 2009

De mí

Supongo que hay que empezar de alguna manera.
Estoy acostado sobre un sillón en la sala principal de mi casa. No sé cómo empezaría todo. Leyendo supongo. Una contención. Necesidad de garabatear. Y mi sombra en la pared. Sin saber la causa, sin proponérmelo. Necesidad de comunicar. Más. Siempre me he negado a escribir sobre mí. Lo intenté con Memorias de un objeto y salió algo mejor, distinto. Es de gran interés esa lucha. Nunca hago lo que en verdad me propongo. O sí. Hoy tengo demasiadas dudas. Hace un rato pensé que todo va muy rápido. Y yo sigo trabajando en ocupaciones que no dan mucho dinero, pero ilusionan. Soy un especialista en la ilusión, me da fuerza. Pero es duro porque luego carezco de vida.
Siempre oculté mi experiencia. Ahora quizá debería explicar algunas cosas más íntimas. Algunos esfuerzos, algunas carencias...
Puede ser. Un diario sería lo de siempre. Detener el tiempo... Me siento viejo. Siempre me sentí viejo. Fui, soy un niño viejo.

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