jueves, 15 de noviembre de 2012

Dos, tres, cuatro...

Dos, tres, cuatro veces saltando sobre el mismo pie, con un cuerpo y otro y otro... Saltos en el mismo espacio rodeado de muchas nubes, demasiadas nubes... Las veo, las siento todas, las comprendo todas y volar es muy fácil, volar sin paracaídas, como vine al mundo. Bien. Vale. Dejo atrás la inconsistencia de las palabras más lejanas, a las que nunca conseguiré llegar porque van demasiado deprisa. Pero es que esta velocidad me devora por dentro muy, muy despacio.

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