domingo, 17 de junio de 2012

Los cuerpos remotos...



No hay razón para ocultarte, sueño. No hay una razón objetiva para no dejarte entrar. Salvo porque respiras muy despacio para mí. Tu aliento, sueño, huele a santo bebedor de luz. Y yo estoy borracho y casi muerto. Pero todavía ando despierto en la edad de dormir y cubro mi alma con una cortina de sombras. 

(de Los cuerpos remotos, Ediciones Idea, 2012)

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