domingo, 27 de junio de 2010

La condición humana actual

El carácter revolucionario es humanista en el sentido en que siente en sí mismo a toda la humanidad, y en que nada humano le es ajeno. Es escéptico, pues sospecha que las ideologías encubren realidades indeseables. Es un hombre de fe, pues cree en aquello que existe potencialmente, aunque todavía no haya nacido. Puede decir "no" y ser desobediente precisamente porque puede decir "sí" y obedecer a aquellos principios que le son genuinamente propios. No está semidormido sino plenamente despierto ante las realidades personales y sociales que lo rodean. Es independiente; lo que es lo debe a su propio esfuerzo; es libre y no es sirviente de nadie. Mi afirmación es que la persona completamente despierta en un mundo semidormido, es precisamente el carácter revolucionario. Una vez que todos estén despiertos ya no habrá necesidad de profetas o caracteres revolucionarios: sólo habrá seres humanos plenamente desarrollados. Por cierto que la mayoría de las gentes no han sido nunca caracteres revolucionarios. Pero la razón por la cual ya no vivimos en cavernas es precisamente porque en la historia humana ha habido siempre suficientes caracteres revolucionarios como para sacarnos de las cavernas y sus equivalentes. Hay empero muchos otros que pretenden ser revolucionarios cuando en realidad son oportunistas políticos.
Erich Fromm

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