sábado, 29 de mayo de 2010

Charla en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

El jueves 27 de mayo fui invitado por la profesora Carmen Márquez, en nombre del Departamento de Filología Española, Clásica y Árabe de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y por 2RC teatro para dar una charla sobre mis procesos creativos. El espacio donde la di fue en la recién estrenada Aula de Creación y Artes Escénicas "Josefina de la Torre", en el edificio de Humanidades. Este acto pertenecía a un ciclo que han llamado "Encuentro con..." un autor. La profesora Carmen Márquez me presentó y, luego, me dio la palabra... No leí este texto que llevaba preparado, pero más o menos mi intervención fue de la siguiente manera...

Agradezco enormemente a la profesora Carmen Márquez y al Departamento de Filología Española, Clásica y Árabe esta posibilidad que me brinda para compartir con ustedes estos momentos. Así mismo, agradezco también la invitación a 2RC teatro, de la mano de Rafael Rodríguez y Alexis Corujo, dentro del proyecto Canarias escribe teatro.
Yo les agradezco a los tres, como les digo, esta invitación, y les animo a continuar llevando a la práctica este tipo de actividades, con la dificultad que supone en época de crisis, ya que propician la formación y la comunicación entre los diversos profesionales del mundo de la cultura en un momento realmente crítico para ella.
También agradezco a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y al Aula de Creación y Artes Escénicas “Josefina de la Torre” la aportación que realiza a este proyecto. Siempre es un placer venir a este lugar y charlar con ustedes. La universidad es un lugar propicio para la crítica, para la investigación, pero no hay que olvidar que también lo debe ser para la creación y por eso estamos aquí hoy.

Mis amigos me han propuesto que les hable de mis procesos creativos...
He de reconocer que me resulta un poco difícil, ya que supone mirar hacia detrás, y, sin ánimo de presumir, más bien lo contrario por el coste vital que ha resultado, encuentro 37 libros (algunos ya no los cito), 10 puestas en escena, tal vez más, miles de dibujos a tinta china, la mayoría sobre papel, y varios conciertos de piano a mis espaldas de algo que me dio por llamar música irregular. ¿Cómo explicar todos los procesos creativos que he vivido en 30 minutos, todas las convulsiones vitales, las crisis, los frecuentes estados de elevación y caída, las motivaciones, las respuestas a la realidad, las profundas investigaciones que me han llevado a cultivar lo humano y lo eterno en igual medida?
Supongo que desde que tengo uso de razón veo todo igual. Fui un niño viejo, saben. Los que lo fueron pueden entender lo que digo...
Tal vez la curiosidad, la conmoción, el reconocimiento, a veces la necesidad de trascender, de atravesar el materialismo... muchas cosas transitan por la mente de un creador cuando busca algo que intuye de antemano en lo que le rodea o en la percepción que diseña. Esta situación produce en quien innatamente observa la realidad de esta manera, por suerte o por desgracia, una inquietante percepción del mundo. No he podido resistirme a ella cuando este microbio te pica... tal vez la vida te castiga por ello, pero no queda otra que avanzar en este difícil camino que muchos de ustedes conocerán. Cada cual tendrá su propia experiencia y su forma de enfrentarse a todo ello.
Pues bien, esta situación, esta forma de percibir la realidad me ha impuesto una necesaria norma: el romper continuamente con la asfixiante especialización de nuestra sociedad contemporánea. La única manera de conciliar todos estos mundos es precisamente integrarlos en sistemas abiertos, donde la libertad prime por encima de todo. De ahí extraje la necesidad de priorizar los conceptos de espacio y movimiento, como una forma de objetivizar el concepto de libertad, para no entrar en los vicios que pudieran darse en la sensibilidad extrema y así poder diseñar un distanciamiento suficiente que me permitiera observar con detalle mi percepción, sin que esta me dominara, en otro plano distinto de mí, y así ajustar cada idea a la forma adecuada. Es algo así cercano a la reencarnación... Tienes un líquido que está en un recipiente, pero el líquido puede cambiar de recipientes, seguirá siendo líquido de alguna manera y, aunque luego se evapore, se volverá a convertir en líquido otra vez. Con esa base pude construir un discurso que me hizo conciliar las formas de la cultura occidental y oriental. Me explico...
El movimiento puede ser relacionado con el libre albedrío en occidente. Sin embargo, en oriente, se vincula al cambio, el concepto central del taoísmo, la filosofía más antigua del mundo. Por su parte, el espacio es la objetivización del vacío oriental. El vacío en el taoísmo es la materia de la que está formado todo. Y todo tiene su vacío. En occidente el vacío se ha vinculado al horror vacui, al miedo a un mundo sin Dios, al vacío absoluto. En el siglo XX, la idea de vacío fue acogida por los artistas que se dejaron influir por estos conceptos orientales, pero lo han llamado espacio. Por eso, Michel Foucault dijo que la idea más obsesiva de su época era el espacio. Todavía hoy se emplea como un concepto básico de vanguardia o de modernidad.
Quise fabricar un lenguaje que me permitiera afrontar estos planteamientos. Y lo que hice fue investigar el lenguaje de los tratados de física dinámica, de filosofía del lenguaje, de dibujo técnico, para llegar a un nivel de expresión que estuviera lindando entre la filosofía, la ciencia y la poesía.
Así que con esas coordenadas puse en marcha mi obra poética, primero. De ahí salieron, mis experimentos visuales y metafóricos agrupados en el volumen que me publicaron, en 2006, titulado Los circuitos planetarios (antología 1994-1999), que recogía una antología más o menos definitiva proveniente de 11 libros de esta época. Luego, de forma más sistemática publiqué dos fases más, dos trilogías. La primera, formada por lo metapoético, es decir, hablar de lo poético, pero poéticamente, no ensayísticamente: El anillo pendular (bocetos para una poética del espacio) (1998, 2006), Memorias de un objeto (2002, 2006) y el libro-objeto Puntos de fuga (2005). Y la segunda trilogía estuvo formada por la puesta en práctica de todos los presupuestos proyectados por un lenguaje más cercano a la poesía épica moderna, que había planteado en esa obra anterior: Los pájaros invisibles (2006), Nausinoos (2006) y Oblivion (2009).
Pero no fue suficiente, ya que sentí la necesidad de materializar el poema, pero no solo a través del poema visual que experimenté muchísimo, sino a través del teatro. De un teatro de signo poético que adaptara la actual poesía a la escena, la de finales del siglo XX y principios del XXI, con el lenguaje de nuestra época. Bueno, con esta idea he escrito mis diez libros de teatro: Apuntes teatrales (1999, 2006), XX (2001, 2006), Taumántide (2002, 2006), Los anticuerpos (2003, 2006), La señora Blume, El sujeto de los otros, Luminarias, Teoría de los ocho movimientos, Interior de una cámara de cera (2006) y Outside (teatro poético 2006-2009). Tengo también otro libro de teatro, de varios cientos de páginas, inédito, de momento está reflexionando consigo mismo.
En realidad, en toda esta obra lo que hice fue trasladar al teatro todo el torrente de experimentación que reuní en Los circuitos planetarios, y que había clasificado dentro del género poético, pero del que me había desprendido en las dos últimas trilogías. Toda la evolución paralela y posterior que encaminé hacia el teatro nace de esa intención más experimental. Ahora lo que me ha sucedido es lo contrario: si bien antes apliqué mis conocimientos poéticos al teatro, ahora, después de Oblivion, lo que hago es trasladar mis conocimientos teatrales a la poesía. Mi obra actual inédita, otra nueva trilogía, está más humanizada, si se me permite la expresión, es más subjetiva. El primer paso que de momento me he atrevido a publicar es un pequeño Bestiario, que he presentado hace dos días en el CAAM y que ha sido editado por Al-harafish. Fue presentado por Carmen Márquez. Las dos ilustraciones son de José Luzardo. Me he quedado muy satisfecho con el trabajo de edición de Macarena y José. Y las palabras que dijo mi presentadora... se las agradezco mucho. Desde aquí les vuelvo a reiterar mi agradecimiento. Fue un lujo para mí estar tan bien acompañado aquella noche.
Heiner Müller decía que los dramaturgos debían de crear grandes retos para la escena. Yo creo que eso es así. Para que el teatro evolucione los dramaturgos debemos comprometernos con los asuntos trascendentales y con las formas más revolucionarias de nuestro tiempo. Si no, es mejor quedarse en casa o ser el peón de un empresario que quiere hacer su negocio, en gloria esté, pero si queremos alumbrar nuevas expectativas y nuevos caminos en el teatro hay que encontrar las claves y los enlaces exactos para que todo encaje. Y eso siempre es lo difícil. Creo que si en una representación la primera piedra la pone el dramaturgo, esa primera piedra debe ser decisiva para todo, incluso para cambiar las cosas, el mundo, la crisis, todo... Yo soy de los pocos que siguen creyendo hoy que el lenguaje poético consigue mover las conciencias críticas para crear otro mundo posible. Y siempre habrá una forma de representar lo que parece irrepresentable. Es como cuando te enfrentas a cualquier problema en la vida... Debe haber alguna solución siempre... Hasta los más complejos de resolver pueden tener varias soluciones. Si no las encuentras es que el problema lo tienes tú, no el problema mismo.
Y bueno, he representado una decena de piezas mías, en diferentes momentos, espacios, con diferentes personas, y la mayor parte de una manera efímera. Y siempre en una órbita de teatro poético. Es muy necesario que la escritura teatral dialogue sin miedo y con valentía con los paradigmas de la representación. Mi lenguaje teatral pasó de ser exclusivamente acotativo al texto hablado puro. A día de hoy he escrito 60 piezas, casi todas publicadas en los libros que he enumerado.
El teatro por sí mismo es capaz de arrancarte un lenguaje, como lo es, por ejemplo, un blog. Hace poco más de un año que tengo uno y reconozco que me ha proporcionado nuevas claves, nuevos registros de escritura que me han abierto nuevas posibilidades que practico con disciplina. Utilizo mi blog como un work in progress, donde escribo y corrijo, como un taller personal de trabajo, que antes lo hacía en privado y ahora lo hago públicamente. Es una gran experiencia para cualquier escritor. Lo recomiendo. Todos estos medios tecnológicos de ahora, incluso Facebook, también abren nuevas posibilidades y formatos a la literatura. Ubicar tu obra en estos espacios, vencer de alguna manera las dimensiones de estos espacios, hacerlos tuyos, comprender estos registros virtuales, me parece sumamente interesante.
Paralelamente, me fui introduciendo en el mundo del microrrelato. En realidad, mis primeras inmersiones en la literatura cuando apenas tenía 7 años fueron relatos. Y escribí muchísimos a lo largo de todos estos años, hasta hoy. Lo que sucede es que no encontré mi lugar, diríamos. Me gusta colarme por los espacios no demasiado explorados, por los resquicios... es muy difícil encontrarlos. Creo que esa es una de las principales búsquedas del escritor, del investigador. Creo que es muy sana esa ambición, si se me permite el término, y si me apuran, hasta necesaria. Con veintipocos años gané el premio Félix Francisco Casanova de narrativa y el accésit en poesía. Mi relato se titulaba “La escalera de Jacob” y era demasiado experimental. Quise continuar, pero no me gustó ese camino. La búsqueda de lo original tiene ese problema, que cuando encuentras una vía puedes convertirte en una autor más o menos original y al final no sé si eso es del todo bueno o no. Yo pensaba que sí, pero ahora creo que debe haber un pequeño equilibrio, tal vez, sin dejar de renunciar a lo absolutamente original, que es muy difícil. No obstante, hay que lanzarse al vacío, siempre. Si no lo haces, malo malo. La literatura o el arte en general necesita de esa implicación, si no, lo mejor es dedicarte a otra cosa, creo yo... Si no, será como un hobby... Vale. Óscar Domínguez ponía el ejemplo de una corrida de toros... pintar era como el acto de torear, es decir en serio, a muerte... No sé si a nosotros nos coge un poco lejos el ejemplo, pero creo que se entiende bien lo que quiero decir. Es muy bueno saber o intuir tu grado de implicación.
Bueno. Encontré y cultivé el microrrelato y me acerqué a la narrativa de nuevo desde una óptica muy similar al tipo de poesía que estaba realizando. La proximidad con la concreción del lenguaje teatral también favoreció mi lenguaje. Y encontré un pequeño espacio. El boom del microrrelato es una realidad. Lo que se está haciendo ahora creo que está marcando las pautas del futuro y por eso creo que es un gran momento para el renacimiento de este subgénero. Escribí dos libros. Bueno, les confieso que tengo otro más que, de momento, está inédito, en espera de una editorial que se interese por él. Comencé con Fractales, publicado en 2005. Y es que encontré una aplicación directa de la teoría fractal al microrrelato, considerando la posibilidad de que la teoría matemática de la fractalidad tuviera su referente en la retórica, y efectivamente creo que se encuentra en la metonimia (en el todo por la parte y la parte por el todo). Y, en segundo lugar, Visiones desde el marco. Este último lo presentamos en esta Universidad el año pasado, en las jornadas que el profesor Osvaldo Rodríguez Pérez dirigió. Él mismo tuvo la generosidad de presentarlo y realizar una ponencia sobre estos dos trabajos, que yo agradezco enormemente. Y sobre el tercer libro, más largo que los anteriores, me temo que hablaremos en otro momento y otro lugar.
Finalmente, no quiero dejar de comentar aunque sea brevemente que también he cultivado el ensayo y la crítica a través de varios libros de ensayos (Gravitaciones de una máscara y La poesía en el teatro, la pintura en la música) y ediciones críticas (Obras completas, de José Antonio Padrón; Proyecciones, Epistolario y La aurora sumergida y otros poemas inéditos, estas últimas de Pedro García Cabrera).
Mis investigaciones también están relacionadas con las diversas formas de la creación vanguardista y experimental y en dignificar una tradición, la de vanguardia, que, en numerosas ocasiones, ha padecido todos los males que se puedan desear al arte y al artista: concentrados en la incomprensión y en el ataque sistemático por ello.
Permítanme una breve y última reflexión, no exenta de crítica: vivimos en una época en la que se ha perdido pasión por la investigación. Muchas veces parece importar más conseguir créditos o títulos que el descubrir algo nuevo o dignificar o colocar en el sitio que se merece en el mundo de la crítica la obra de un autor... Y es que queda tanto por hacer... El sistema está diseñado de tal manera que uno tiene que apartarse un poco de él para aportar algo mínimamente interesante, que ayude a los demás. Yo creo en la función social de la investigación, creo que hay que adoptar un compromiso crítico con lo que uno investiga. Yo sé que habrá gente que no esté de acuerdo conmigo, pero la verdadera vocación nace de esa intención, de la pasión que suscita el esfuerzo, el empeño, la ambición por cambiar el ritmo de las investigaciones posteriores. Permítanme que crea en esta idea, que tenga esta ambición. Creo que es lo único y lo más preciado que nos queda a los investigadores en este largo y difícil camino de la investigación universitaria. Creo también que el trabajo del crítico es el de desvelar la obra, hacer más comprensible lo que para muchos era incomprensible. Cuando el editor crítico despierta esa luz en el lector, se produce un proceso de reconocimiento y la obra del autor publicado adquiere una importancia imprevista.
También creo que el ensayo debe aportar algo que incluso haga cambiar la vida del que lo lee. Debe aportar un discurso muy cohesionado, en el que encajen todas las piezas, y en el que exista un fondo de libertad, pero que se sepa dominar. Son mis gustos. Se me ocurren ejemplos conocidos como los de Paul Valery, Roland Barthes, Octavio Paz, Severo Sarduy, Lezama Lima, Italo Calvino, Umberto Eco, Emilio Lledó, Peter Sloterdijk, Eugenio Trías, Jorge Rodríguez Padrón...

Bueno. Como no quiero cansarles más, y tal vez me he extendido un poco, discúlpenme si ha sido así, el objeto de esta pequeña charla que les he dado hoy lo podríamos circunscribir a mi creación literaria. Acerca de mi forma de pintar y de componer o interpretar... todo ello daría para otra conferencia, sería otra pequeña historia... Pero mejor lo dejamos para otra ocasión. Tan solo decirles que he pintado y he tocado el piano como si escribiera un poema. Para mí es todo lo mismo. Todo es fruto de esta multidisciplinariedad de la que hablaba al principio. Cuando se cruzan ciertos umbrales de expresión, te das cuenta de que todo es lo mismo y de que todo está formado por ese líquido del que también les hablé al principio y que a lo largo de la historia muchos creadores, teóricos del arte, la literatura, la música... lo han llamado de diferentes maneras.
Yo lo llamo poesía.

Muchas gracias.

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