martes, 26 de marzo de 2013

Teatro de...

El teatro de la justicia, el teatro de la vida, el teatro de la política, el teatro de la economía, el teatro del poder, el teatro de los indignos, el teatro de las amapolas, de los ruiseñores estrellados, el teatro de la astucia, de la hipocresía, el teatro que sigue el ritmo de las humillaciones, de la gloria y la perversión, el teatro del silencio, el teatro del sueño, el teatro de la libertad, de los mortales, de los súbditos, de los decadentes, de los místicos, el teatro de plumas, el teatro sin sexo, el teatro de la oratoria, el teatro que ha abandonado el teatro por vocación propia, el teatro de las esquinas, de los céntimos, de los raros, de los que están fuera, de los que tanto me gustan, el teatro del dolor y de la virtud, el teatro del placer, de las máscaras confusas, el pornoteatro, el teatro en mayúsculas o en minúsculas, el teatro que me abraza, el que me hace el amor muy despacio, el teatro que necesita de la fuerza, del instante de fuerza y de la ternura, el teatro con carácter, el teatro del olvido, el que te dice ámame despacio aunque te sienta deprisa, el teatro de las razones, el teatro de un segundo, de un instante preciado, de una mirada, de un asalto al corazón, de un dolor profundo y eterno, como si sonrieras despacio, con los ojos cerrados y escucharas una voz tierna y feroz al mismo tiempo...

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